‘Ven a cenar conmigo’, o cómo hacer humor con la realidad de una cena


El presentador Luis Larrodera.
GTRES

“El humor es un bálsamo maravilloso para llevar nuestro día a día y en televisión no debería faltar jamás”, dice con convencimiento Luis Larrodera, actor, presentador y ahora locutor de Ven a Cenar Conmigo, un reality de Cuatro que cada tarde se vuelca en poner la puntilla a todas aquellas pequeñas cosas surrealistas que todos hacemos.

Ven a cenar conmigo (L-J a las 20.30 h) ha sobrepasado ya las 300 emisiones en antena, todo un logro en la inestable tele de hoy en día. El concurso es sencillo: un grupo de cinco personas de turnan para dar de cenar a las demás en su propia casa y con un menú elaborado por ellos mismos. Tras las veladas, todos puntúan a los demás y el que más puntos consiga gana 3.000 euros.

En ese escenario, la misión de Larrodera es “contar todo lo que está sucediendo, subrayando aquello que es importante o que no debe pasar desapercibido, y todo desde el sentido del humor”, dice entusiasmado el locutor. Y es que los comentarios sobre lo que se está viendo en pantalla o dicen los concursantes son uno de los grandes alicientes del formato, producido por Warner Bros.

“La parte de los comentarios se realiza una vez que desde edición han hecho el montaje del programa. Entonces, se realiza un primer visionado y se toman notas de lo que sucede o es importante. Luego se vuelve a ver, mientras se da forma al guion, consiguiendo que los comentarios encajen en tiempo y forma con el programa. Y lo último ya es grabar la locución“, explica sobre el trabajo Luis Larrodera, que compagina Ven a cenar conmigo con su papel como actor en la serie 45 Revoluciones, en Antena 3.

Y es que la realidad de mucha gente supera con creces la ficción, por lo que momentos surrealistas ha habido muchos. “Hemos tenido de todo: desde ataúdes, retretes en habitaciones… Los concursantes no dejan de sorprendernos, y eso al público, y a nosotros, nos encanta”, dice Larrodera, que ha puesto su voz a cenas celebradas en en la calle, en talleres, en un atelier de costura, en una pizzería, en un barco y hasta en un palacio del siglo XVI.

Los platos y productos estrella de los casi 900 menús que se han servido han sido el aguacate, el coctail de marisco, las carrilleras y el tiramisú. En un inicio, los fin de fiesta eran algo esporádico, pero ansiosos por impresionar a sus invitados, los anfitriones han ido organizando fiestas postcena de lo más variopintas, desde bromas, fantasmas, magia y bailes, y hasta karaokes, disfraces e incluso un paseo sobre brasas ardientes.

Entre los concursantes, algunos perfiles se repiten: “El o la competitiva, que suele ser estratega, y que viene a ganar; el que tiene dos caras, que por delante dice una cosa, pero a mis compañeros les dice otra… el o la que no tiene ni idea de cocinar, que suelen ser concursantes con mucho sentido del humor, que les da igual ganar o perder… “, rememora Larrodera.

Después de más de 300 programas a Luis Larrodera le pica el gusanillo y afirma que él mismo se presentaría al concurso “por vivir la experiencia”, aunque también deja claro que está “mucho más cómodo como narrador…”.

La estrategia, por si acaso, la tiene clara: “prepararía unos ‘albondigones con sorpresa’, que son unas albóndigas de tamaño XL que guardan un misterio en su interior”, dice convencido. Y, en realidad, podría participar, porque el formato tiene una versión VIP, Ven a cenar conmigo, gourmet edition, en la que los comensales y anfitriones son famosos

Próximamente se emitirán las cenas que compartieron Miriam Saavedra, Carmen Lomana, Pocholo Martínez Bordiú y José Antonio Canales Rivera por un lado y Lucía Bosé, Pablo Carbonell, Cósima Ramírez y Antonio David por otro.



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