Un estudio demuestra que comer alimentos procesados supone un mayor consumo de calorías


Imagen de un hombre en el pasillo de un supermercado.
GTRES

Los expertos han sospechado durante mucho tiempo que el aumento del consumo de alimentos procesados en los últimos 50 años es uno de los principales impulsores de la actual epidemia de obesidad. Dada la complejidad de estudiar los hábitos alimenticios, hasta ahora ha sido difícil establecer una conexión directa.

Una nueva investigación, publicada en la revista Cell Metabolism, asocia comer productos procesados –que tienen un menor o mayor grado de procesamiento industrial antes de llegar a la mesa del consumidor y necesitan aditivos para conservarse– con una mayor ingesta de calorías.

El trabajo, liderado por científicos de varios Institutos Nacionales de Salud de EE UU (NIH), compara directamente las diferencias en el consumo de calorías y el aumento de peso entre una dieta ultraprocesada y una no procesada. El resultado, del que se hace eco SINC, es que se comen muchas más calorías en la dieta ultraprocesada, lo que supone ganar peso y grasa corporal.

“Aunque estudios observacionales previos ya habían asociado el consumo de alimentos ultraprocesados con la obesidad, estos no demuestran el origen de la enfermedad porque pueden haber intervenido otros factores”, explica a Sinc Kevin Hall, autor principal del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales dentro de los NIH.

“Nuestro estudio es el primer ensayo aleatorio controlado que demuestra que los alimentos ultraprocesados realmente causan un aumento en la ingesta de calorías y un incremento de peso”, añade Hall. El equipo encontró que incluso cuando las dos dietas coincidían por la cantidad de carbohidratos, grasa, azúcar, sal y calorías, la gente consumía más alimentos y ganaba más peso con una dieta ultraprocesada.

¿Por qué se come más con una dieta ultraprocesada?

El estudio analizó 20 voluntarios sanos a los que se le dio una dieta ultraprocesada o sin procesar durante dos semanas, y luego se le cambió. Los participantes reportaron que ambas dietas tenían buen sabor y eran satisfactorias, eliminando la preferencia por los alimentos como un factor.

Durante las dos semanas que recibieron alimentos ultraprocesados, las personas consumieron un promedio de 508 calorías más al día, en comparación con la etapa de alimentos no procesados. De hecho, dos semanas con la dieta ultraprocesada resultó en un aumento de peso promedio de casi un kilo (907 gramos). Al contrario, hubo una pérdida de peso promedio de la misma cantidad durante las dos semanas con la dieta no procesada. De la misma forma con la grasa corporal, los voluntarios ganaron en la dieta ultraprocesada y la perdieron en la dieta no procesada.

“Cuando las personas fueron expuestas a una dieta sin alimentos ultraprocesados, naturalmente comían menos calorías y perdían peso en comparación con una dieta con mucha comida ultraprocesada pero con nutrientes similares, incluyendo azúcar, grasa y sal”, subraya Hall. Las pruebas metabólicas revelaron que cuando los participantes comían la dieta ultraprocesada gastaban más energía que cuando comían la no procesada, pero no lo suficiente para compensar el mayor número de calorías que consumían.

Los investigadores tienen varias hipótesis sobre por qué las personas que siguen la dieta ultraprocesada consumieron más alimentos. La primera, porque pueden comer más rápido. “Puede haber algo en las propiedades texturales o sensoriales de los alimentos que haga comer más rápido”, sugiere Hall. “Y así no se le da al tracto gastrointestinal suficiente tiempo para indicar al cerebro que está lleno”.

Otra hipótesis es el papel de las bebidas. Para equilibrar la fibra dietética e igualar la densidad calórica de las dietas generales, se agregaron bebidas a las comidas ultraprocesadas, como zumo y limonada, a las que añadieron fibra.



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