‘The School of Rock’ con mucha diversión y una enseñanza


Estrenada en Broadway en el 2015 'The School of Rock' se deriva del exitoso filme del mismo título del 2003.

Estrenada en Broadway en el 2015 ‘The School of Rock’ se deriva del exitoso filme del mismo título del 2003.






Se acepta generalmente que la premisa fundamental de toda obra teatral –y más si es de teatro musical—es la de enseñar algo a la vez que se entretiene a un público que va buscando un reposo de las tribulaciones de la vida cotidiana, pero a la vez necesita algo que enriquezca su espíritu, algo, como se dice vulgarmente “para llevarse para su casa”. En ese sentido The School of Rock, estrenada en el Ziff Ballet Opera House del Arsht Center, el 9 de abril, es un ejemplo excelente.

Estrenada en Broadway en el 2015, esta obra se deriva del exitoso filme del mismo título del 2003. A la música de la película se añade una nueva partitura de Sir Anthony Lloyd Webber, el famoso genio del género. El genial libreto es de Julian Fellowes y figuran canciones de Glenn Slater. Esta exitosa combinación alcanzó una vez más, el martes 9, una lluvia de aplausos y ovación de pie, de un público que había desafiado una llovizna persistente y un tráfico insoportable para disfrutar del espectáculo. El argumento puede ser un poco delirante, pero ya se sabe que una historia “común y corriente” no atrae a nadie. Por demás las excelentes actuaciones de todos los participantes, y en especial del equipo de 12 niños, seis hembras y seis varones, le dan al descabellado argumento la suficiente verosimilitud como para que la acción teatral cumpla su cometido de emocionar, divertir y enseñar.

Merritt David Jenes resulta brillante en su papel de Dewey, el roquero frustrado que se lanza a suplantar a su amigo maestro en una escuela y termina por crear una ganadora banda de rock con sus infantiles alumnos. Lexie Dorsett Sharp como Rosalie sorprende desde el inicio no sólo con su extraordinaria vis cómica, sino con sus espectaculares dotes vocales que le permiten en determinado momento cantar como la total soprano que es, la coloratura de La Reina de la Noche de ‘La Flauta Mágica’, de Mozart. La química de estos dos actores cantantes es la columna vertebral de la obra.

Igualmente encomiables en sus papeles secundarios, Madison Micucci como Patty, Layne Roate como Ned y Deidre Lang como Ms. Sheinkopf, contribuyen no poco al éxito de la puesta. Aunque sin duda una de las cartas de triunfo es el equipo de talentosísimos niños que cantan en coro, en solos y además tocan instrumentos musicales. Especial mención en ese grupo para Sami Bray, Julian Brescia y Camille de la Cruz.

El formidable espectáculo funciona de maravillas gracias a un ágil diseño escenográfico de Anna Louizos, quien también diseñó el vestuario. Sencilla y agradable la exitosa coreografía de JoAnn M. Hunter. Impecables las luces de Natasha Katz y el diseño sonoro de Mick Potter. Todo funciona de maravilla, y las más de dos horas de espectáculo se van sin sentir, de aplauso en aplauso, gracias a la dirección general del laureado Laurence Connor y de la dirección musical de Martyn Axe.

Después de muchos enredos y de hermosos o muy movidos números musicales con y sin los niños (mención especial para la banda de rock No Vacancy), el público se “lleva para la casa” un mensaje complejo, nada panfletario, en el que se barajan los conceptos del relevo de las generaciones, las complejidades de la verdadera educación, la tolerancia hacia nuevos gustos e ideas, y hasta cómo, a pesar de todas las adversidades, un “perdedor” puede resultar triunfador si sabe luchar hasta el final..

La próxima oferta de Broadway in Miami será ‘The Lion King’, del 8 al 26 de mayo en el Ziff Ballet Opera House del Arsht Center. Info y entradas (desde $34) 305 949 6722 y arshtcenter.org



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