Ser opositor y gay, doble desafió para un cubano


La semana pasada, el programa Arcoíris de Radio Martí (el cual tengo la fortuna de conducir) recibió el reconocimiento en forma de una nota del Washington Blade, importante publicación LGBTI en Estados Unidos.

Lo más impactante de esta mención, más allá del reconocimiento al programa radial, es el hecho de que en la prensa gay se destaque algo que sea diferente a la propaganda del régimen cubano y su principal promotora de todo LGBTI, la directora de CENESEX, Mariela Castro.

En la madrugada del viernes pasado, el mismo día que se publicó la nota en el Washington Blade, el activista Joan Cristian Campos, promotor de la organización “Hombres que Tienes Sexo Con Hombres,” fue apuñalado en Caibarién, Villa Clara. El activista LGBTI Pedro Manuel Gonzalez, residente en Las Villas describió el acto como crimen de odio. Lo triste de este crimen al igual que todos los crímenes y vejaciones cometidas contra la comunidad gay en Cuba es que estas noticias fuera de la isla reciben escasa mención o se silencia.

La mayoría de la prensa gay internacional se ha concentrado en reportar la belleza natural de Cuba, la riqueza de la cultura cubana y los supuestos logros del CENESEX. El turismo LGBTI representa un segmento importante para el régimen cubano. Las aperturas superficiales sobre el tema de la igualdad gay han resonado internacionalmente—una especie de convergencia de intereses económicos y de ceguera política. Lamentablemente el resultado ha ocultado la realidad de los abusos que continúan plagando a la población cubana y específicamente a la comunidad LGBTI en Cuba.

Los verdaderos sentimientos e intenciones del régimen cubano fácilmente se pueden interpretar por sus acciones. Lejos de la reciente propuesta “constitucional” del matrimonio igualitario (que todavía no ha sido ratificado, pendiente a una “consulta popular”) la oficialidad cubana continúa su acoso y prejuicio hacia sus ciudadanos gais.

En junio, las autoridades cubanas detuvieron al científico Ariel Ruiz Urquiola (también destacado en el Washington Blade). El motivo de su detención y encarcelamiento fue por desacato y por “fraternizar con personas de pobre conducta” una frase recordativa a los años de los campamentos de trabajos forzosos (UMAP).Una época ligeramente recordada y raramente mencionada. Esta amnesia histórica/política es parte de lo que se ha llamado “pinkwashing” una revisión histórica “rosada” que se refiere a la lectura miope por parte de algunos sectores de la comunidad gay que prefieren no destacar el deplorable estado de derechos que sufre el pueblo de Cuba incluyendo sus ciudadanos LGBTI.

“Los sucesos de esto país son surreales y penosos,” me comentó el activista Ariel Ruiz Urquiola quien fue liberado de la prisión en julio después de ser inexplicablemente privado de su libertad por varias semanas. “La situación absurda de este país se dice pero no se cree,” añadió el ex investigador científico de la Universidad de La Habana.

“Ser contestatario u opositor del régimen cubano y ser gay, en un sistema tan homofóbico conlleva el doble de dificultad,” explico recientemente Nelson Gandulla Díaz, ex periodista independiente en Cuba que ahora reside en España. Gandulla apuntó que “Mariela (Castro) y el régimen cubano han invertido muchísimos recursos en limpiar la historia cubana de la homofobia.”

Este significante esfuerzo propagandístico por parte de Mariela Castro ha producido frutos en la prensa gay. La cobertura objetiva o crítica es poca. Más que todo es fetichista, simplista e irresponsable. La situación de los derechos (de cualquier comunidad o grupo social) en Cuba es deplorable y así se debe reflejar en la prensa, con o sin espejuelos rosados.



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