¿se incluye esta información en el etiquetado?


Una de las recomendaciones básicas para los consumidores a la hora de hacer la compra es adquirir productos de temporada y de proximidad al ser más económicos y estar en el momento óptimo para su consumo. Además, al comprar estos alimentos sabremos cuál es su procedencia y contribuiremos al fomento de la economía local y a la sostenibilidad del medioambiente. 

Pero, ¿realmente sabemos el origen de todos los productos que consumimos? Un 57% de los consumidores muestra preocupación por su procedencia, tal y como indica la Organziación de Consumidores y Usuarios (OCU) y lo cierto es que “las informaciones de las etiquetas pueden confundir al consumidor”. 

¿Qué alimentos deben incluir su origen?

Las empresas están obligadas a incluir en el etiquetado el origen de determinados alimentos, entre los que se incluyen los productos frescos como carne, pescado, frutas o huevos, así como aquellos que no han tenido ningún proceso de transformación, como puede ser el agua o el aceite de oliva. 

No obstante, la legislación no obliga a indicar la procedencia de todos los productos disponibles en los supermercados. De hecho, “si compras unas naranjas podrás saber de dónde vienen, pero si se trata de un zumo de naranja ya no sabrás dónde se han recolectado”, advierten desde la OCU. 

Guardar correctamente los alimentos en la nevera ayuda a organizar una dieta saludable.

En el caso de los alimentos procesados, la información sobre su origen “se pierde en el momento en que la materia prima es procesada” y por ello solicitan una normativa “que termine con estas ambigüedades que tanto confunden al consumidor”. 

Por esta razón, desde la organización apoyan la iniciativa europea Eat Original, un movimiento ciudadano que solicita a la Comisión Europea la declaración obligatoria en el etiquetado del origen de todos los productos.  

¿Qué indica la legislación actual al respecto?

La normativa subraya que las empresas productoras solo estarán obligadas a indicar en el etiquetado la procedencia de un producto de alimentación cuando “omitirlo pueda llevar al consumidor a error acerca de la procedencia auténtica de ese producto”, explican. 

Es fundamental evitar su consumo crudo y ver su fecha de caducidad.

Según la OCU, esta norma es insuficiente ya que los detalles no son precisos. En cualquier caso, esta información debería reflejarse de forma clara, ya que es una necesidad del consumidor.

“Es necesario que el consumidor disponga de una información exacta, accesible y clara en la que la no haya lugar a dudas sobre el origen de la materia prima, sobre dónde se fabricó o envasó. Y eso, hoy por hoy, no sucede”, alertan. De esta manera, la OCU reclama las siguientes medidas en favor del consumidor:

  • No permitir el uso generalizado de indicaciones como fabricado en la Unión Europea o zona FAO, en el caso de los productos de pesca. “A nuestro juicio, sería necesario indicar, al menos, los países mayoritarios”. 
  • Eliminar declaraciones que confunden al consumidor como la siguiente: “El ingrediente primario no es originario del lugar de procedencia del alimento”. 
  • Incluir el porcentaje correspondiente a cada país o región cuando el producto tenga más de un origen. 
  • Diferenciar en el etiquetado el país de origen del producto y la empresa responsable de la marca o del envasado.



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