‘Puro Teatro’, teatro para pensar, reír y llorar


Christian Ocón e Ivette Kellems.

Christian Ocón e Ivette Kellems.






Como era de esperar, lo primero que me vino a la mente al leer el título de la obra de Matías Montes Huidobro, Puro teatro, fue el tema que el genial compositor puertorriqueño Tite Curet compuso especialmente para La Lupe. Y en efecto, después de un breve preámbulo, la obra abre –y cierra– con esa canción. Puro teatro, una producción de Pro Teatro Cubano, dirigida con precisión milimétrica por Marcia Arencibia-Henderson puede considerarse una nueva obra a partir de tres piezas cortas del propio autor, La navaja de Olofé, La soga y Tirando las cartas, que se ensamblan, se concatenan e interrelacionan sin sobresaltos, con naturalidad y eficacia, pero teniendo como punto de referencia fundamental, la primera.

La escena nos muestra la casa de un autor teatral –en gran medida, el propio Montes Huidobro o su álter ego–, donde se aprecia una máquina de escribir sobre un montón de libros y papeles, una banqueta, una cama justo al fondo, pegada a la pared donde se exhiben varios carteles de obras del propio autor –La navaja de Olofé, Exilio, entre otras–, a la izquierda una mesita con su silla, una pequeña escalera con utilería y un espejo a la derecha –en realidad solo el marco– y una soga de ahorcado colgando del techo.

El protagonista y el alma de la pieza es Christian Ocón, un actor nicaragüense al que he visto crecer en las tablas, que aquí exhibe, además de una estupenda forma física, un dominio absoluto de sus recursos expresivos. Se le nota en las numerosas transiciones como pez en el agua, no se está quieto un instante moviéndose de un lado a otro, baila, ríe, llora y hasta canta su poquito. Prácticamente se come el escenario. Muy difícil la tuvo su coprotagonista, la actriz peruana, de larga y muy exitosa trayectoria, Ivette Kellems, con ese monstruo desbordado haciendo de las suyas, pero sale muy airosa del reto. En todo momento está a la altura de las circunstancia y tiene dos o tres momentos absolutamente magistrales. Ambos personajes conforman una pareja que se debate con la idea de montar una obra, La navaja de Olofé, que ya han montado antes en diferentes sitios, y la posibilidad de llevarla a Cuba. Y para ello, ensayan diferentes pasajes. En la pieza se mezclan como ya dije antes, situaciones de las otras dos obras en un acto, Tirando las cartas y La soga, aunque con nuevos elementos, nuevas historias que, digamos, la actualizan. Así se escenifica en lo que llamé al principio, por diferenciarlo de alguna manera, el preámbulo, una visión de La soga, en un estupendo, aunque breve, mano a mano entre la directora de la pieza, Marcia Arencibia-Henderson e Ivette Kellems. Y parte de Tirando las cartas se inserta con fluidez en Puro teatro, cuando la pareja consulta las cartas para tratar de averiguar si los dioses les son propicios para el montaje de la obra o el hipotético viaje a Cuba. Y mientras esto ocurre, pasan las comparsas más célebres y conocidas y los personajes arrollan y se divierten mientras sufren. O se enfrascan en amoroso –y muy peligroso–combate sobre la cama. Una escena de alto calibre ejecutada con gran originalidad y belleza. O llega Shangó de rojo, como se supone, pero con la navaja en vez del hacha.

Todos –o al menos muchos–, de los temas y la manera de hacer que marcan la copiosa obra de Montes Huidobro están presentes en esta pieza. Teatro dentro del teatro, alguna técnica expresionista, la infidelidad conyugal, las máscaras, las características intrínsecas de los atributos sexuales, la castración, el incesto, el suicidio, la nostalgia por un paraíso perdido, ya irrecuperable y el dilema de si se debe volver, a pesar de todo lo que se sufrió en él, al lugar de donde se tuvo que salir huyendo. Si claudicar regresando al horror. Un horror que 60 años después todavía continúa.

La obra juega con la repetición y vuelve sobre sí misma en un ritornelo que, como péndulo, oscila entre vida y muerte. Esta pieza es todo un acontecimiento, muy probablemente lo mejor en estos momentos en cartelera. No se la pierdan.

Puro teatro de Matías Montes Huidobro. Artefactus Theater, 12302 SW 133 Ct., Miami, Fl. 33186. Funciones los viernes y sábado a las 8:30; domingo a las 6:00. Para más información: (786) 704-5715.



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