¿Por qué un entrenador personal es la mejor opción para hacer ejercicio en la pandemia?


¿Merece la pena invertir en un ‘personal trainer’? Sin duda, si necesitas un pequeño empujón

Ante la dificultad de reservar clases por la reducción de aforos, la necesidad de entrenar con mascarilla e incluso el miedo que algunos usuarios tienen al regreso al gimnasio, cada vez más personas barajan la posibilidad de entrenar con profesionales en sesiones privadas. La figura de un entrenador personal juega un papel importante para evitar lesiones y definir objetivos alcanzables. Estas son las ventajas de la modalidad.

“Siempre que una persona pueda acometer la opción del entrenador personal, sin duda, es la mejor“. Así de contundente se muestra Alejandro Timoneda, Acting CEO en Crossfit Courage, entrenador personal especializado en nutrición y coach motivacional con miles de seguidores en Instagram y varios años de experiencia. Sin duda, esta figura es una buena inversión en salud, clarifica, por su capacidad de empatía, de motivación y el conocimiento del cliente, con el que crea un vínculo óptimo.

Aunque se ha profesionalizado en los últimos tiempos y son numerosas las propuestas que podemos encontrar tanto en plataformas como en gimnasios, debes tener en cuenta que esta opción suele ser más costosa que un entrenamiento en grupo y no digamos que un centro low cost de los que proliferan como setas. Además, es recomendable verificar unos requisitos esenciales, como su certificación profesional. “Que tenga el Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y, además de las titulaciones, es fundamental el feeling con tu entrenador, de modo que esta vinculación te genere un extra de seguridad, motivación y profesionalidad”.

En tiempos de pandemia, se barajan dos vertientes fundamentalmente, expresa este profesional, el entrenamiento personalizado a distancia y el presencial, con el entrenador junto a ti dándote las instrucciones y alentándote al lado. “La primera es una buena opción cuando el cliente ya sabe entrenar y conoce la técnica, porque no necesita de tanta disciplina. No requiere, entre comillas, una supervisión in situ de la ejecución, aunque siempre hay un factor a tener en cuenta en esta modalidad, y es que con tu entrenador al lado, sin darte cuenta, rindes más”, apunta Timoneda. Sabes que está ahí, tenéis una cita y, en cierto modo, no le quieres fallar. Prefieres dar lo mejor de ti. Y precisamente esta es la mayor ventaja de entrenar “one to one” (uno con uno).

“Siempre te exiges más, por eso es lo más idóneo. Si realmente cuentas con un entrenador que está bien cualificado, tiene experiencia y se dedica a lo que justo tú necesitas, acorde a tus circunstancias y a tus objetivos, siempre va a poner todas las herramientas disponibles en el ámbito de la actividad física para ti, y eso no existe en otra forma de entrenar”, asevera el profesional.

Un entrenador personal nada tiene que ver con una clase colectiva, en la que siempre van a dedicarte menor atención al tener que controlar a más personas a la vez con distintos niveles. “Cuando entrenas en grupo, todos hacen el mismo ejercicio, a pesar de que haya adaptaciones o escalamientos. Al final, nadie te ajusta el volumen, la intensidad o ciertos parámetros, sino que haces lo mismo que el resto”, describe este coach. Y no hablemos de las personas que no tienen experiencia entrenando, prosigue Timoneda: “Cuando no se conoce bien la técnica, tener un entrenador personal es clave para que te de seguridad en los movimientos y evite lesiones. Creo que siempre es la mejor opción, y siempre se puede compatibilizar con otras opciones, por ejemplo, si te gusta el boxeo, pero dos veces a la semana te citas con tu entrenador personal“.

Nunca es blanco o negro, siempre hay una escala de grises y puede ser una opción más a tener en cuenta para la población general, sin embargo, cuando hablamos de atletas o de entrenamientos de alto rendimiento, el entrenador personal es todavía más importante como figura. “No hay más que remitirse a los hechos, el entrenamiento de los más top es siempre guiado por un profesional especializado, aunque el atleta pueda seguir esa prescripción por su cuenta sin necesidad de que el entrenador esté al lado, para llevar al máximo su potencial”.

  • No gastes el dinero en balde: “No tiene sentido acudir a un profesional si consideras que no estás preparado para acatar sus pautas y mantener la disciplina adecuada”.
  • Entrevista para definir objetivos: “¿Qué quieres conseguir de tus entrenos? ¿Una mayor tonificación? ¿Perder peso? Es importante adaptar a tu estilo de vida tu rutina según tus necesidades”.
  • Perfiles inactivos: “Si hemos tenido una lesión y debemos adaptar el entrenamiento, en lugar de autodiagnosticarnos o dejar de movernos, el entrenador personal nos puede ayudar a mantener una tabla o modificarla en coherencia con un diagnóstico. Incluso si estás perdido o desmotivado, un entrenador personal sabrá alentarte”.





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