¿Por qué el régimen quiere acallar las voces de UNPACU y elude la liberación de Ferrer?


Tras las críticas internacionales al encarcelamiento del líder opositor José Daniel Ferrer el régimen cubano recrudece sus acciones represivas contra la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), con detenciones frecuentes a sus miembros, incluidas las esposas de los coordinadores del movimiento.

La policía política mantiene bajo vigilancia permanente a las sedes de la organización en Santiago de Cuba, y frente a las viviendas de varios de sus miembros, como es el caso del matrimonio formado por el coordinador de UNPACU, Jorge Cervantes, y la activista Gretchen Alfonso.

El jueves en la mañana, Alfonso fue arrestada a la salida de su vivienda con su hijo de un año de edad en brazos. Horas después fue liberada, no sin antes enfrentar el interrogatorio y las amenazas de los agentes de la Seguridad del Estado.

“Me llevaron para la Segunda Unidad, más conocida como El Palacete. El agente, Lázaro, me dijo que la UNPACU se había acabado. Que iban a decomisar las dos viviendas de las sedes. Que José Daniel iba a cumplir nueve años [en prisión] y 17 que debía de la Primavera Negra. Que mi esposo iba a ir preso si seguía en la UNPACU, y si yo seguía también iría presa”, dijo Alfonso a la reportera Yolanda Huerga, de Radio Martí.

El cerco policial impide el paso a cualquiera que intente acercarse a la vivienda del matrimonio opositor. Lo mismo sucede con la casa donde reside la esposa de Ferrer, Nelva Ismarays Ortega, con su bebé de 7 meses de nacido.

Si un activista viola el cerco y entra a una de estas viviendas, sufre las consecuencias por la desobediencia. Fue el caso de Ian Gámez fue conducido el jueves a una estación policial de Santiago de Cuba y detenido allí por varias horas.

En un video publicado en Facebook, Gámez dice que los agentes querían dejarle bien claro que tienen “el propósito de destruir esta organización”, a lo que el activista contesta que UNPACU “llegó para quedarse”, y a pesar de la represión contra sus miembros “va a permanecer”.

Tras la liberación de su esposa, Cervantes fue citado por un oficial de enfrentamiento a la disidencia interna para otra tanda de amenazas.

“Me dijeron que no se iba a permitir que se le diera acogida ni alimento a nadie que desarrollara actividades [contrarrevolucionarias] acá en la vivienda”, explicó el opositor a Radio Martí.

A finales de enero, cuatro viviendas de miembros de UNPACU fueron allanadas por la policía y varios de sus moradores detenidos. Las autoridades confiscaron desde documentos hasta enseres domésticos y objetos personales. Cervantes y el coordinador juvenil de la organización, Carlos Amel Oliva, estuvieron entre los arrestados.

Dos semanas después, la Seguridad del estado detuvo a Ortega, la esposa de Ferrer, y a uno de los hijos del opositor, José Daniel Ferrer Cantillo, de 17 años de edad. “Me hicieron todo tipo de amenazas”, denunció la mujer.

Ambos dijeron tras su liberación que el régimen busca resolver el caso Ferrer con una estrategia en la que no da su brazo a torcer: la excarcelación del líder opositor a cambio del exilio.

“Querían que yo le dijera a mi papá que saliera del país, y yo les dije que no, que jamás le diría eso, y que él tampoco aceptaría irse, porque él está dispuesto a morir si es necesario por la libertad de Cuba”, dijo entonces Ferrer Cantillo en declaraciones al portal de noticias CubaNet.

Las autoridades cubanas anunciaron en noviembre pasado en un dudoso video transmitido por la televisión nacional que Ferrer y los otros tres miembros de UNPACU en prisión desde el 1 de octubre –Roilán Zárraga Ferrer, José Pupo Chaveco y Fernando González Vaillant-, enfrentarían un proceso penal por supuestos delitos comunes.

El video, que buscaba desvirtuar la imagen del líder opositor, despertó una ola de críticas que llegó hasta el New York Times. El periodista Bret Stephens definió en un artículo a Ferrer, el líder de la organización disidente más grande de Cuba, como un espíritu afín “a Andrei Sajárov, Liu Xiaobo y Nelson Mandela”.

Stephens pone el punto sobre la i cuando señala que el gobierno teme a Ferrer y la UNPACU porque son opositores “preocupados por el bienestar de los cubanos de a pie”.

La Unión Patriótica de Cuba se autodefine como “un movimiento social pro- democrático y progresista que agrupa a cubanos y cubanas de bien, interesados en la libertad, la soberanía y la prosperidad de nuestra nación, mucho más que un gobierno o una ideología”.

La organización agrupa a “más de 3.000 activistas en activo en 122 células con 25 sedes” a lo largo y ancho de la isla, según refiere en su canal de YouTube, donde publica con frecuencia testimonios, críticas y denuncias de ciudadanos en desacuerdo con la situación sociopolítica y de crisis económica que enfrenta Cuba.



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