pequeños empresarios pueden participar en Taller Scale Up Miami del MDC


Raissa Fernández heredó de sus abuelos una divisa para dirigir su pequeño negocio de autobuses escolares: “Lo que pasa en tu comunidad afecta a tu negocio”.

Fernández tomó las riendas de Brickell Kidz Bus Service junto a su mamá y su hermana, y se ha propuesto hacer crecer el negocio familiar que ya tiene cinco décadas. Cuentan con tres autobuses escolares y varias furgonetas para 15 pasajeros que cubren rutas en Coral Gables, la Pequeña Habana y South Miami.

Por eso hoy, además de luchar por engrandecer el sueño de sus abuelos, que en 1965 comenzaron a transportar a niños a las escuelas del downtown, La Pequeña Habana y Overtown en un extension wagon, Fernández coopera de manera voluntaria con organizaciones comuntarias sin fines de lucro.

También tiene en la mira obtener contratos con escuelas privadas y contratar más choferes para cubrir más rutas.

Fernández es una de las recién graduadas del programa Scale Up Miami, un entrenamiento gratuito para dueños de pequeños negocios de Miami-Dade, que ofrece el Idea Center del Miami Dade College (MDC) y patrocina TD Charitable Foundation.

El curso de 40 horas tiene el objetivo de ayudar a los empresarios a crear un plan de negocio, a desarrollar herramientas para obtener financiamiento y poner en práctica sus ideas y a mejorar su estrategia de mercadeo.

Una vez que se termine el curso, durante tres meses los empresarios podrán recibir asesoría de expertos para que pongan en práctica lo que aprendieron.

“El mayor reto que enfrentan los pequeños negocios es el financiamiento”, dice Claudia Mercado, coordinadora del programa Scale Up Miami. Por eso contarán con expertos de organizaciones encargadas de conceder préstamos que los orientarán para hacerles más fácil el proceso.

El curso se impartirá el 9 y el 23 de febrero del 2019, el 9 y el 23 de marzo y el 13 de abril, de 8:30 a.m. a 5:30 p.m.

El plazo para someter la solicitud de inscripción en el curso es el 7 de diciembre, y lo pueden hacer por internet en la página theideacenter.co/scaleupmiami/

Entre los requisitos para ser aceptados, además de que el negocio esté ubicado en este condado, debe haber iniciado sus operaciones al menos hace seis meses; reportar ganancias anuales de entre $18,000 y $150,000 y contar con un máximo de cuatro empleados a tiempo completo, incluyendo al dueño.

También es necesario presentar las licencias y permisos del negocio, y el número para impuestos estatales y federales.

El contenido del curso parte de la iniciativa 10,000 Small Businesses de Goldman Sachs y se adapta a las necesidades locales, precisa Mercado.

Los expertos, también propietarios de negocios, se reúnen cada dos semanas con cada uno de los participantes en el curso.

“Es muy interactivo, hay mucho trabajo en equipo y pueden intercambiar ideas y experiencias”, adelanta Mercado, indicando que a principios de diciembre ya se gradúa el segundo grupo de empresarios que han tomado el curso, entre los que se incluye Fernández.

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Raissa Fernández (2da izq.) frente a uno de los autobuses del negocio familiar, Brickell Kidz Bus Service, con su mamá, Raisa (primera a la izq.), su hermana Aleissa, y su padre y cofundador del negocio, Alex Fernández, ya fallecido, en la última foto que se tomaron juntos, en el 2011.

Raissa Fernández Cortesía

“La ventaja de tener esta visión de futuro es que pudimos conectar con otros negocios pequeños que están haciendo cosas buenas”, dice Fernández, que a su vez resalta el trabajo de la experta que la asesoró estudiando la efectividad del sitio web de su negocio, quien analizó el tráfico que recibe y cómo los clientes buscan este tipo de servicio y cómo a su vez están llegando a ellos.

“Mi plan es retirarnos temprano. No queremos trabajar de manera que no podamos disfrutar de nuestra familia”, señala Fernández indicando que su mamá no “extraña” levantarse al amanecer, como lo hizo por mucho tiempo.

“Ahora tenemos un contrato con un colegio privado y solo hacemos la tarde”, cuenta Fernández, que considera que han establecido una reputación que les permite conseguir más contratos y al mismo tiempo mantener el concepto de negocio personalizado que establecieron sus abuelos y sus padres.

“Si faltaba una guagua, él estaba allí. No me decía nunca que no”, recuerda Fernández que le decían los directores de las escuelas que trabajaron con sus padres. Ahora ella se beneficia de esta ética de trabajo, pero aplicando lo más reciente en emprendimiento empresarial.

Siga a Sarah Moreno en Twitter: @SarahMorenoENH



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