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Tras más de cinco años sirviendo como la “internet de los desconectados” en Cuba, El Paquete se vuelve arte con una instalación multimedia que documenta la evolución de esta red alternativa de distribución como fenómeno social, exhibida de manera independiente durante la XIII Bienal de La Habana.

“El Paquete no es solo una colección de materiales descargados de internet, es un fenómeno social que ha creado diferentes comunidades en Cuba”, explicó a Efe el cubano Néstor Siré, creador -junto a la estadounidense Julia Weist- de ARCA, proyecto que llega por primera vez a la isla tras ser mostrado en EE.UU. y Corea del Sur.

La creatividad de los cubanos produjo esta colección informal de series, “realities”, películas, revistas, aplicaciones y capturas web, como una respuesta a la imposibilidad de descargar o ver contenidos en línea en un país todavía mayormente desconectado a pesar de la reciente apertura a internet.

“Es una especie de Netflix sin conexión. Un archivo de medios de entretenimiento que las personas consumen en sus casas y se distribuye mano a mano”, explica Siré sobre el Paquete, que parte de varias “matrices” y cuyo contenido varía de acuerdo a sus distribuidores.

Presente en todo el país, al inicio solo salía una nueva versión cada domingo y su precio – 1 Gigabyte costaba el primer día 2 CUC (moneda equivalente al dólar)- disminuía según avanzaba la semana.

Ahora, el Paquete se actualiza a diario en miles de “puntos de copia” diseminados por la isla.

“Estamos en un contexto de escasez. Sin embargo, todas las semanas el Paquete llega puntual, incluso en tiempos de ciclón”, asegura Siré, que insiste en la “efectividad” de esta masiva “cadena humana”.

El proyecto sobre la popular red de distribución “offline” comenzó “en serio” en 2014, aunque para Siré este fenómeno tenga sus antecedentes en la renta particular de revistas y novelas, iniciada en la década de 1970.

“Mi abuelo fue de los que alquiló novelas del Oeste, de Corín Tellado”, recuerda este joven de 31 años, nacido en Camagüey (centro).

Esos primeros “negocios de alquiler” – sumidos en un limbo alegal hasta que en 2011 se amplió el trabajo por cuenta propia en la isla- evolucionaron años más tarde hasta ofrecer audiovisuales en obsoletos casetes Betacam y VHS, y luego en los ya casi olvidados CDs y DVDs.

Este “background familiar” le permitió a Siré ver el fenómeno !desde dentro y entender cómo todo fue cambiando”.

“Para entenderlo desde mi visión de artista, me establecí como protocolo interactuar con el fenómeno y formar parte de él a la vez que lo investigo desde una perspectiva multidisciplinar, colaborando con sociólogos y antropólogos”, aclaró.

Una de sus primeras acciones fue crear una carpeta de Arte en el propio Paquete, iniciativa que aún se mantiene y va destinada a los artistas con revistas y catálogos digitales, convocatorias, invitaciones a exhibiciones y una pequeña muestra virtual.

Desde hace unos tres años Siré comenzó a trabajar con la neoyorquina Julia Weist en el proyecto ARCA, una recopilación que recoge las ediciones de El Paquete durante un año (8 agosto de 2016 al 24 de julio de 2017) y funciona como memoria y herramienta para analizar las dinámicas dentro de un “fenómeno efímero” que se renueva constantemente.

“Colaboramos con una de las grandes matrices del Paquete en La Habana. Además de actuar como memoria servirá para estudios futuros porque ahí se puede ver, por ejemplo, qué carpeta cambia, cuál es la más popular, cuál desaparece”, indicó Siré.

El artista llamó la atención sobre “microfenómenos” dentro del Paquete, entre ellos los “paquetubers”, la “versión offline del youtuber”, y los materiales creados específicamente para ser distribuidos por esa vía, convertido en el espacio ideal para la publicidad del emergente sector privado cubano.

Siré y Weist viajaron por la isla documentando “esa dinámica nacional donde cada cual tiene un rol” a través de imágenes y objetos que completan la experiencia estética de ARCA, exhibida primero en el Queens Museum de Nueva York -que respaldó el proyecto en sus inicios- y luego en la Bienal de Gwangju, en Corea del Sur.

La instalación multimedia, que tiene como pieza central la colección de 52 semanas del Paquete e incluye además un audiovisual realizado por la agencia privada de publicidad ETRES, se expuso en la primera semana de la Bienal de La Habana, inaugurada el 12 de abril pasado, en el Taller Galería Gorría, de la Habana Vieja.

Hasta el próximo 12 de mayo permanecerá como una “versión de escritorio” (un PC con un enorme disco duro de 52 Terabytes que almacena la colección) diseñada para que “investigadores o el público puedan venir a sentarse y revisar”.

Siré también curó “The Update 22”, una “actualización especial” de la carpeta Arte del Paquete, que funcionará hasta que acabe la Bienal, el mayor evento de las artes visuales del país, como galería virtual que se renovará diariamente y contará con artistas y curadores cubanos y extranjeros.

Sobre el futuro del Paquete frente a la reciente apertura de la isla a la internet, Siré considera que las “dinámicas cambiarán”, pero no ve probable que desaparezca en su totalidad, al menos en los próximos cinco años. “Creo que el cambio será lento y al final terminará coexistiendo”, vaticinó.



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