Mandar o saber | La Prensa Panamá


Esta semana, un grupo de científicos españoles, en representación de setenta organizaciones médicas, académicas y científicas, hicieron público un manifiesto que titularon “En la salud, ustedes mandan, pero no saben”.

En el documento, se insistía a las autoridades que, para manejar una pandemia, es necesario tomar las decisiones basadas en la mejor evidencia científica disponible, sin que participen visiones políticas que busquen mejorar la imagen de quienes toman las decisiones.

Al leer este documento, no pude evitar recordar las deprimentes declaraciones de nuestro ministro de Salud, quien, sin presentar un solo dato producto de un estudio debidamente controlado, decía alegremente que en Panamá, gracias al uso de la hidroxicloroquina (HCQ), se ha logrado una disminución de las defunciones por Covid-19.

Y esto que menciono no es ocurrencia mía. Me baso en las conclusiones de las principales agencias regulatorias y académicas del mundo que están de acuerdo en que, hasta este momento, no hay datos producto de investigación de buena calidad que demuestre que la HCQ, ni sola ni asociada a otros medicamentos, tenga impacto significativo en el manejo del SARS-CoV-2 en ninguna fase de la enfermedad, como tampoco ha sido efectiva como profiláctico para prevenir la infección. Tan solo esta semana, se publicó en JAMA (jamanetwork.com) un estudio aleatorio que confirmó que la HCQ no redujo de forma profiláctica el riesgo de infección en el personal de salud. Ya previamente, otro artículo de la revista Lancet (thelancet.com) informó que más de 10,000 pacientes que la tomaban crónicamente por enfermedades reumatológicas, tampoco demostró protección alguna contra la infección.

Sin embargo, a pesar de la clara coincidencia de opiniones en la comunidad científica, localmente se repiten una serie de datos para respaldar una opinión minoritaria, haciéndola lucir como representativa de la inmensa mayoría de los médicos. Así que aclaremos.

Es falso que la HCQ redujo muertes en Panamá. La gráfica presentada no permite sacar tal conclusion. La letalidad (muertes en relación a casos), se ha mantenido prácticamente inalterable desde marzo. Las medidas de trazabilidad implementadas los últimos tres meses han reducido los casos, bajando en consecuencia el número de hospitalizados y defunciones. Además, la edad de los enfermos es menor, lo cual también reduce las hospitalizaciones y muertes.

A estas alturas, todos los médicos “vemos” pacientes con Covid-19, bien sea disfrazados de astronautas en los hospitales, o a través de una teleconsulta. Presumir de “nosotros somos los que vemos los pacientes en la consulta privada”, suena más a mercadeo, que a una opinión médica. Panamá es demasiado pequeño, y todos sabemos quienes sí trabajan en las salas de Covid atendiendo enfermos.

Es falso que la HCQ no tenga riesgo de efectos secundarios importantes. Entre otros, el Colegio Americano de Cardiología, la Asociación Americana del Corazón y la Sociedad de Arritmias de Estados Unidos, han sido claras en advertir el riesgo de la HCQ, sola o combinada, de producir arritmias potencialmente mortales. De hecho, que “en Panamá no ha dado ningún problema”, no lo sabemos, pues no hay datos. Nadie sabe si pacientes que murieron repentinamente en los últimos meses, no estuvieron tomándola de forma profiláctica. Como no hay seguimiento ni autopsias, no podemos ni confirmarlo ni descartarlo. Por suerte, los pacientes con Covid-19 que la reciben en los hoteles, son controlados con electrocardiogramas seriados. Eso lo sé, porque soy parte del grupo de cardiólogos que los revisamos.

Es falso que no hay fondos para estudiar la HCQ, porque se ha politizado su uso. Una simple búsqueda en clinicaltrials.gov, muestra que hay actualmente 59 estudios sobre HCQ en Covid-19 en USA. A mi me tomó tres minutos averiguarlo.

La FDA le negó a médicos del Henry Ford Medical Center, en Detroit, la solicitud del uso de HCQ como indicación de emergencia en Covid por falta de evidencia, y les sugirió hacer un estudio aleatorio controlado antes de presentar ese tipo de solicitudes.

Brasil no está imitando a Panamá. Bolsonaro puso un militar de ministro de Salud que aprobó medidas sin evidencia, y que incluyen la HCQ, en contra de lo recomendado por la Sociedad de Infectología de Brasil.

En ningún país del mundo, cuestionar políticas de salud con evidencia científica es considerado una violación de ningún código. El debate científico se alimenta en la evidencia. Tristemente, nuestros centros académicos y sociedades médicas no se han manifestado sobre estas medidas como sí lo han hecho en otros países, por razones que, para mí, son un misterio. Así que amenazar a quienes piensan diferente a media docena de defensores de la HCQ, con que están violando leyes, solo demuestra un autoritarismo que algunos parecen extrañar.

Por último, un consejo para los estudiantes de medicina. Si en el examen de certificación, ese que tanto nos enorgullece por sus resultados, les preguntan cuál es el tratamiento temprano de la Covid-19, diga lo que no diga quien deba decirlo, no se les vaya a ocurrir poner que es la HCQ. Porque van a tenerla mal…



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook