Malas noticias desde el futuro


La buena ciencia ficción termina siendo historia. Los artefactos de Julio Verne, los viajes a Marte de Bradbury, el Big Brother de George Orwell, finalmente, se volvieron realidad. Solo era cuestión de tiempo.

La nueva novela de Carlos Gámez Pérez (Barcelona, 1969), Malas noticias desde La Isla (Katakana Editores, 2018), se desarrolla en un futuro próximo, de ahí que el autor narre el destino de los personajes –cuatro inmigrantes del norte de África y el Medio Oriente– sin estridencia, igual que se acepta con resignación un destino inclaudicable.

El escritor español observa el siglo XXI y desnuda una trama que gira en torno a un perverso certamen transmitido en vivo y en directo donde el triunfo es alcanzar la “Tierra Prometida”, como ahora se conoce a Europa. Para conseguir el premio, los participantes emprenden una aventura donde la tortura psicológica tiene el mismo peso que el dolor físico.

Carlos Gámez Pérez ganó el premio Cafè Món por el libro de relatos Artefactos (Sloper, 2012). Sus trabajos han sido seleccionados para las antologías Emergencias. Doce cuentos iberoamericanos (Candaya, 2013); Presencia Humana, número 1 (Aristas Martínez, 2013); Viaje One Way: Antología de narradores de Miami (SED ediciones, 2014). Ha colaborado en las revistas Specimens, Nagari, Suburbano, Quimera, Rocinante y Agitadoras.

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¿Qué situación concreta originó el impulso para escribir Malas noticias desde la isla?

El naufragio de un barco de emigrantes del 3 de octubre de 2013, en las inmediaciones de la isla de Lampedusa (Italia). La embarcación provenía de Libia. Dio lugar a más de 360 muertos si se incluyen los desaparecidos.

Uno de los personajes de la novela, “el escritor español expatriado” en Tánger, por algunas características delineadas hace recordar a Juan Goytisolo. ¿Es una suerte de homenaje?

Sí, es un homenaje. Se trata de un autor muy controvertido, pero que en Don Julián introdujo a la literatura española en la tradición posmoderna. Se trata de una de las cimas de la literatura en español, y es esa la obra que deseaba homenajear con motivo de su reciente fallecimiento.

En ese futuro no muy lejano que describes se mezclan las tablets e internet con cierta barbarie. ¿Lo único que progresa es la tecnología, el hombre sigue siendo el mismo?

Me gustaría creer que existe un progreso moral. Pero me temo que los hechos no acompañan mi deseo. Es más, siempre que logramos progresar tecnológicamente, pagamos un precio, como Prometeo. Cuando se alcanzó la revolución agraria, la mujer perdió su lugar en el espacio público y se vio relegada a las cuatro paredes de su sedentario hogar. Es el inicio del patriarcado. Ahora acabamos de ver que las redes sociales, en vez de ofrecernos la revolución horizontal que algunos predicaban, nos resta empatía en las relaciones humanas, alentando el odio; que se lo digan a Trump.

Esa barbarie no sólo existe en Europa sino que está presente en La Isla. Pareciera, en definitiva, que no hay un lugar a salvo para los extranjeros. ¿Qué piensa al respeto?

El hombre es un bárbaro, y eso se manifiesta de muchas maneras. En el caso de su pregunta, como mínimo, de dos. Para Europa, lo que sucede es milenario: el miedo al otro, al diferente, al que llega de otra parte. En este caso, el extranjero. Pero dese cuenta de que esto sucede entre los aborígenes de Papúa. Allí todas las tribus se denominan “los hombres”, mientras que los de las otras tribus son “los extraños”. Eso supone una distancia que lleva a no considerar al otro un ser humano. En cuanto a La Isla, es otra la manifestación de la barbarie. Cuando son pocos los recursos, y la posibilidad de supervivencia pequeña, los escrúpulos desaparecen. Eso ya sucedió en los campos de concentración, como muy bien describe Primo Levi en sus libros.

En la novela varios personajes son musulmanes y les cuesta encontrar su lugar en la nueva Europa que plantea la obra. En la actual, ¿cuál piensa que son los factores que hacen que la integración se vuelva difícil?

Hay tantos que soy incapaz de responder a eso. Pero uno de los que apunto en mi novela es el hecho de que toda esa emigración musulmana pobre ha pasado a formar parte de los barrios más humildes, donde el conflicto por la supervivencia es mayor. Los que dictaminan las políticas de integración nunca viven allí, y esas políticas no son más que una serie de buenas intenciones poco realistas. Pero para mantener el tono de mi novela, también debo decir que varias interpretaciones actuales del Islam son muy extremistas. Se trata de un fenómeno nuevo, posmoderno, que presenta la violencia como un espectáculo con el que reclutar a esos pobre diablos que andan perdidos en las periferias de las ciudades europeas. Eso agrava más el conflicto.

Usted es europeo pero vivió algunos años en Estados Unidos. ¿Qué aprendió de la sociedad norteamericana?

A valorarme por mi trabajo. Una cosa que nos sorprendía era lo mucho que valoraban la seguridad en sí mismo de mi hijo. Para los estadounidenses eso es muy importante, solo así se logra hacer cosas. En Europa solemos machacar la confianza de esos mismos niños con nuestros patrones estrictos.

Presentación de Malas noticias desde La Isla, de Carlos Gámez Pérez, Organizado por la Miami Book Fair del Miami Dade College, el sábado 23 de febrero en Books & Books (265 Aragon Ave., Coral Gables). A las 8:00 pm.



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