Los mayores vuelven a los hospitales


Eran los más frágiles y el coronavirus se cebó con ellos en la primera ola. Los ancianos que contrajeron la COVID-19 y terminaron ingresados en el hospital se contaron por miles durante el pico de la pandemia en marzo y abril. Tristemente, muchos de ellos fallecieron. Ahora, después de unos meses con una cifra de casos muy inferior entre la población más susceptible, una nueva percepción está calando en Urgencias: cada vez son más los pacientes mayores que llegan contagiados a sus servicios.

Tras la crudeza de los primeros meses, el estricto confinamiento aplicado durante el estado de alarma surtió efecto: muchos hospitales apenas atendieron casos de coronavirus en junio. Después, la desescalada, la movilidad, la vida social y el verano trajeron consigo un nuevo perfil de paciente COVID. Los positivos entre ancianos cayeron en la época estival y fueron los jóvenes, con síntomas inexistentes o muy leves, los más afectados por la enfermedad.

“Durante la primera fase de esta segunda ola, la gente que llegaba era menor de 60 años. Con el paso de las semanas la edad ha ido subiendo y hemos vuelto a ingresar personas mayores. En la UCI ahora mismo no habrá nadie de menos de 60″, explica Pascual Piñera, jefe del Servicio de Urgencias en el Hospital General Universitario Reina Sofía de Murcia, que detalla que hace dos o tres semanas que comenzaron a detectar esta situación.

“Con el paso de las semanas la edad ha ido subiendo y hemos vuelto a ingresar personas mayores. En la UCI ahora mismo no habrá nadie de menos de 60 años”

Es la misma impresión que tiene César Carballo, adjunto del servicio de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. “Estamos empezando a ver pacientes más mayores. Hace 15 o 20 días prácticamente solo ingresaban personas jóvenes, con poca comorbilidad y a los que era más fácil dar el alta. Desde hace una semana el perfil parece haber cambiado, y tienen 60, 70, 80 años”, afirma, y recalca que habrá que comprobar si efectivamente la tendencia se consolida.

“Es verdad que, probablemente, en los meses de verano teníamos menos mayores. Desde primeros de septiembre, no son solo vemos pacientes asintomáticos y jóvenes, sino gente con síntomas, con neumonías graves, que llevan a la UCI tanto a jóvenes, como a personas de 40 y 50 años y de más de 65″, considera la doctora Virginia Fraile, intensivista en la UCI del Hospital Río Hortega de Valladolid.

Riesgo de saturar el sistema sanitario

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón.

A principios de esta semana, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, ya alertó del incremento de casos de COVID-19 entre personas de más de 60 años. Hace mes y medio los positivos en esta franja de edad representaban el 15% de los pacientes totales, mientras que ahora han aumentado hasta el 20%. y fue muy claro sobre los peligros de esta tendencia: “Obviamente incrementa el riesgo de hospitalización y, por tanto, de sobrecargar el sistema incluso más de los que estamos viendo hasta la fecha”. Una perspectiva en la que coinciden los dos urgenciólogos.

“Fundamentalmente lo que se ingresa es lo que ha aumentado la edad, lo que está peor”, dice Piñera, que es también vicepresidente segundo de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES). Y, en esta línea, ahonda Carballo: “El paciente mayor tiene más posibilidades de ingresar y de que vaya mal, es decir, de tener complicaciones, de ir a la UCI y de fallecer“. Y es entonces, al incrementarse el número de este tipo de enfermos, cuando aparece la amenaza de sobrecargar el sistema sanitario al alargarse las estancias y retrasarse las altas. 

El problema, incide el médico del Reina Sofía de Murcia, se va a generar sobre todo en las Unidades de Cuidados Intensivos, donde los ingresos son más largos -de entre dos y cuatro semanas-, y esto puede derivar en problemas de espacio. “Las UCI son finitas y la nuestra está ahora mismo llena de COVID”, dice. Y en el mismo sentido se pronuncia Carballo: “Los pacientes mayores tienen más comorbilidad, más patologías asociadas, con lo que el alta se retrasa y no da tiempo de que el hospital se vacíe. Si estamos viendo más positivos en mayores de 60, el riesgo que corremos es que se sature el sistema”.

“El paciente mayor tiene más posibilidades de ingresar y de que vaya mal, es decir, de tener complicaciones, de ir a la UCI y de fallecer”

No obstante, Piñera es optimista y considera que “a estas alturas ya es complicado que se saturen las urgencias como en el pico anterior”. Además, abunda Fraile, que es miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), muchos pacientes ahora “llegan antes al hospital y van a poder recuperarse más rápido”, con lo que se reduce la estancia.

Contagio en el ámbito familiar

En cuanto al ámbito en el que se han producido estos contagios de mayores, ambos urgenciólogos concuerdan y apuntan al círculo familiar. Carballo es todavía más preciso y señala a los más pequeños: “Cuando comenzó el curso, sabíamos que los niños, que son la mayoría asintomáticos, iban a volver a casa y se iban a quedar con los abuelos. Probablemente se disminuye un poco la cautela. Esto era un efecto esperado de la apertura de los colegios“, afirma.

Resfriado, Gripe

No es tan contundente el vicepresidente de SEMES, que no ve el origen en las escuelas, pues en su hospital comenzaron a detectar esta tendencia del aumento de la edad antes del inicio del curso: “Sospechamos que los mayores se tomaron en serio desde el principio esta situación y los contagios ahora más que en el ámbito del trabajo se dan en la familia, pero no creo que provengan del colegio porque empezó antes”, subraya.

Con este último coincide Fraile: “La mayoría de los contagios se están produciendo en el ámbito familiar, reuniones sociales…”. Y ante esta circunstancia y la llegada del invierno, aprovecha para incidir en la importancia de la vacunación contra la gripe y los neumococos entre los mayores, con el objetivo de reducir los ingresos por patologías respiratorias no COVID y la sobrecarga de los hospitales.



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook