Los cubanos y Ty Griffin mantienen una relación especial


Hay música en las gradas y cubanos en el terreno, pero el hombre que lo propicia todo se llama Ty Griffin. Fue el primero que llegó para el homenaje a Omar Linares el 24 de noviembre en Tampa y el último en irse. En ningún momento la sonrisa abandonó su rostro.

“Si no es por Griffin, este juego no habría sucedido’’, comenta el que fuera receptor de Villa Clara y los equipos Cuba Ángel López. “Él es una especie de padrino para los peloteros cubanos radicados en Tampa. Él no se imagina cuánto lo apreciamos’’.

Nunca llegó a las Grandes Ligas, pero para los fanáticos de la Mayor de las Antillas Griffin es una leyenda. El hombre que pegaba jonrones a ambos lados del plato, el que rompió la racha de triunfos cubanos en Panamericanos, el que jugara al lado de Frank Thomas, Tino Matínez, Robin Ventura, Jim Abbott…

A sus 51 años, es el recuerdo vivo de una época irrepetible, y si los cubanos lo recuerdan a él, tampoco él se olvida de los cubanos y de aquellos días en que La Habana vivía para el béisbol por encima de todo.

Se te ve muy contento entre tantos peloteros cubanos.

“Significa mucho, me remonto 30 años cuando tuve la oportunidad de ir a Cuba, jugar en aquellos terrenos y recordar la algarabía de los fanáticos en los estadios gritando, tocando tambores, la música. Es similar a la atmósfera que encuentras aquí’’.

¿Qué sentiste al ver a Omar Linares?

“Es algo especial. Es uno de los grandes peloteros que he enfrentado en mi carrera. Siento algo muy importante. Tengo mucho respeto por él. Tuvimos buenas batallas en el terreno de béisbol. Así que juntarnos de nuevo significa bastante’’.

Ustedes tenían un equipo amateur cargado de futuras estrellas.

“Fueron años excelentes. Recuerda que éramos chicos de 19 años de edad enfrentando a un equipo Cuba que dominaba la arena del béisbol internacional durante mucho tiempo. Cuando nos reunieron, creo que formaron un grupo especial, con mucho talento’’.

Algunos de ellos llegaron a Grandes Ligas.

“Tener a peloteros como Jim Abbott, Robin Ventura, Tino Martínez, Tom Goodwin, Frank Thomas en 1987…un talento enorme que logramos sumar como un equipo y creo que así nos recuerdan los cubanos: jóvenes que amábamos el béisbol y que nunca retrocedimos’’.

¿Recuerdas cuando conectaste jonrones a las dos manos en La Habana?

“Jamás lo olvidaré. Cómo puedes olvidarlo cuando más de 40,000 personas venían nada más que a ver la práctica de bateo. Recuerdo que una vez Frank Thomas sacó una pelota del estadio y la ovación fue atronadora. Así que batear jonrones fue algo que creó una relación especial entre los cubanos y yo’’.

¿Cuán especial era esa relación?

“Ellos amaban la manera en que yo jugaba, y luego lo que hice en los Juegos Panamericanos de 1997, cuando conecté el jonrón que los dejó al campo [en la ronda inicial]. Así que todo son recuerdos hermosos’’.

No pudiste llegar a las Mayores…

“Sé que yo era uno de los mejores que salió y jugó este deporte. Probablemente es algo complicado. Por una razón u otra, mucho de los mejores se quedan en el camino. Fui elegido en el Draft por los Cachorros en una situación única con Ryne Sandberg en segunda. Trataron de ponerme en tercera y me lesioné el brazo. Sencillamente, no sucedió para mí’’.

¿Te duele todavía eso?

“El béisbol es el deporte más lindo del mundo y me siento feliz de estar cerca de él, de ayudar a la comunidad y a mis amigos cubanos. Soy coach de béisbol en este Preuniversitario Católico. Realmente, estoy contento con mi vida y mi carrera’’.



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