“Ligo por Instagram porque es el Tinder de la ‘high class'”


Yeray y Ane, en ‘First dates’.
CUATRO

First dates se ha empeñado en mostrar en la semana de San Valentín a algunos de los comensales más curiosos de la temporada. Si la semana la inauguró Ramón, el ‘poeta cuántico’, en el programa de este martes le ha tocado el turno a Ane y Yeray, que han dejado algunas frases para el recuerdo del espacio de Cuatro.

La estudiante de Filología Inglesa repetía experiencia en el restaurante de Carlos Sobera. “La otra vez que viniste, tuviste una segunda cita con tu pareja, ¿qué pasó?”, le preguntó el presentador. “Fui a visitarle a Barcelona, estuvimos bien, pero entre la distancia y que era muy bajito, se acabó”, reconoció Ane. “No me gustan los chicos bajitos porque no quiero que me salgan hijos bajitos”, se justificó la joven.

En su presentación, Ane admitió que “me gusta mucho la moda; me encanta Instagram, soy fanática de esta red social, y ligo por ella. Para mí es como el Tinder de la high class“. Y comentó que el chico que quiera conquistarla, para ella “es primordial que sepa que es un Chanel. Los bolsos los tengo que llevar de marca, pero los zapatos los llevo del chino. La gente se piensa que soy una niña pija repelente”, confesó.

Por su parte, Yeary, su pareja en el programa, no dudó decir en su presentación que “me defino como esnob de ensoñación dandy para el cual la belleza es una religión y el buen gusto una cuestión de moralidad”. Además, el valenciano comentó que “desde mi más tierna adolescencia vivo un particular narcisismo, quiero lanzarle el reto a la chica que voy a conocer: a ver si es capaz de despojarme de mi narcisismo fijando la atención en ella hasta el paroxismo del enamoramiento“.

Sobera le preguntó por sus hobbies, y el periodista le contó que “fui novillero, faceta que me dio una grandísima popularidad, pero lo dejé porque sufrí un ostracismo absoluto. El junco moreno, mi yo torero, fracasó por el ninguneo de mediocres puristas que no toleraban la heterodoxia de mi arte”. También comentó su vestuario, que el presentador calificó como “conservador”, y le preguntó por sus ideas políticas. “Estoy muy ilusionado con Vox, los considero, en muchos aspectos, la última esperanza del reino por cuestiones como la defensa a ultranza de la monarquía. Las monarquías son la condecoración de las naciones históricas”, contestó Yeary.

Al verla, Yeray comentó que “la juventud de esta chica me parece, cuanto menos, oportuna porque yo vivo un drama desde que la flor de mi adolescencia quedo marchita y me veía obligado a afeitarme cada dos días para mantener mi semblante imberbe”, a lo que ella le contestó: “No te entiendo cuando hablas, hazlo normal”.

Una cena complicada

En la cena, cada vez se distanciaron más, no coincidiendo en nada, e incluso hubo algunos momentos en los que a Ane se le veía con cara de salir corriendo del restaurante. De repente, Yeray se levantó de la mesa para enseñarle unos pases toreros, a lo que Ane le dijo: “Venga, toréame”. Pero el momento de la cita en el que pasó más vergüenza la joven fue cuando el valenciano le dijo que iba encaminada a superar el reto de enamorarle, y ella, sin saber que contestar, se tapó la cara con la servilleta. “Ane es una chica mona, no es la reencarnación de Ava Gardner, el animal más bello del mundo, que por cierto era amante de toreros, pero es una chica indiscutiblemente mona“, afirmó.

Al final, en la decisión final, Yeray admitió que “si tendría una segunda cita con esta grácil joven porque cualquier oportunidad es buena para vivir los ambientes capitalinos y abandonar la provincia por unos días”, a lo que ella contestó: “Yo no, lloro”.



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