¿Las sobredosis de opioides deberían clasificarse como suicidios?


Ha habido una ola de titulares periodísticos que declaran que la esperanza de vida en los Estados Unidos está disminuyendo.

Y la razón que se cita a menudo es el creciente número de muertes relacionadas con los opioides.

Esos dos datos despertaron el interés de un grupo de investigadores que trataron de replantear la forma en que se pueden ver estas tendencias.

“Tenemos un problema que de otra manera se subestima”, dijo Ian Rockett, epidemiólogo experto en lesiones y profesor emérito de la Universidad de West Virginia.

Las tasas de suicidio han aumentado constantemente, dijo Rockett, pero es probable que su número sea aún mayor. El investigador agregó que con demasiada frecuencia las sobredosis de drogas relacionadas con los opioides no se clasifican como suicidios, y cree que deberían clasificarse como tales. Muchas veces los médicos forenses consideran estas muertes como “muertes por lesiones accidentales” a menos que se encuentre una nota de suicidio. Esta clasificación no toma en cuenta que tanto el suicidio como las sobredosis surgen de comportamientos “intencionales”.

Para llegar a la raíz de ese problema, Rockett y sus colegas desarrollaron un modelo de mortalidad por autolesiones que combina ambas categorías: muertes por sobredosis y suicidios. Esta clasificación combinada “pretende promover la prevención y las intervenciones más tempranas” mediante el reconocimiento de problemas de salud mental comunes y preexistentes que podrían haber estado en juego, escribieron los investigadores.

“Separar siempre las muertes por drogas del suicidio es subestimar la crisis de salud mental”, dijo Rockett. “Estos son todos problemas de salud mental, y necesitan estar en primera plana”.

El informe, publicado a fines de agosto en la revista británica Injury Prevention, muestra que, en conjunto, estas muertes se convertirían en la séptima causa de muerte en los Estados Unidos, superando a la diabetes.

También centra la atención de los legisladores y profesionales de la salud en la crisis de salud mental de la nación y en cómo las tasas de mortalidad por suicidio y sobredosis resaltan las brechas del sistema. Rockett realizó un estudio similar hace dos años.

“Cuando una muerte es un accidente, la gente tiende a decir: ‘no hay nada que podamos hacer al respecto’. Sin embargo, al poner énfasis en la autolesión, prestamos mayor atención al problema y lo enfocamos principalmente como un problema de salud mental”, dijo Rockett.

Según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la incidencia de suicidios aumentó de 10.4 muertes por cada 100,000 personas en 2000 a 13.5 por cada 100,000 en 2016.

Las tasas de muertes por sobredosis de drogas se han triplicado, de 6.1 de cada 100,000 muertes en 1999 a 19.8 muertes por cada 100,000 en 2016.

Rockett descubrió que, en 2016, el año más reciente para el que hay datos disponibles, las muertes por autolesión representaron 29.1 de cada 100,000 muertes.

Pero no todos están convencidos del concepto de Rockett.

“Entiendo lo que está tratando de hacer, todavía no estoy seguro de la utilidad de combinar esto”, dijo Bob Anderson, jefe de la división de estadísticas de mortalidad en el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC.

Hay superposición entre las muertes por sobredosis de drogas y los suicidios, dijo Anderson, y agregó que los suicidios por sobredosis están subestimados en general.

“No discuto las conclusiones [de Rockett]”, dijo, aunque sugirió que no todas las sobredosis deberían considerarse como suicidios.

“Al agruparlos a todos en una categoría, podemos perder algunas distinciones importantes que deben hacerse”, agregó.

Kaiser Health News (KHN) es un servicio de noticias sin fines de lucro que cubre temas de salud. Es un programa editorialmente independiente de la Kaiser Family Foundation que no está relacionado con Kaiser Permanente.



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