Las mascarillas que más reducen el riesgo de contagio de coronavirus, según las últimas investigaciones


Desde la llegada del nuevo coronavirus la incertidumbre respecto a qué mascarilla es la más adecuada para protegernos y proteger de un posible contagio de Covid-19 ha perseguido a los ciudadanos de los diferentes países que han padecido los efectos de la pandemia. Por este motivo, la web ScienceAlert ha recogido los estudios más recientes sobre la eficacia de los diferentes tipos de mascarillas que existen.

La mascarilla supone un elemento clave a la hora de frenar la transmisión expansión del virus, por eso es importante que utilicemos el modelo correcto que sea capaz de filtrar las gotas de agua expelidas al toser o estornudar y los aerosoles, las partículas más pequeñas que se liberan al hablar o respirar. De igual forma, es necesario que su uso se produzca de forma adecuada y responsable ajustándola sobre la nariz y la barbilla evitando dejar espacios por los que las gotas puedan salir.

Las más eficaces en este sentido son las N95, ya que se sellan herméticamente para impedir que entren o salgan gotitas que puedan contener carga vírica. Además, están fabricadas con fibras enredadas capaces de filtrar los patógenos del aire. Su nombre hace referencia a su capacidad protectora, ya que pueden filtrar hasta el 95% de los aerosoles y el 99.9% de las grandes gotas, según indica el artículo.

Un estudio de la Universidad de Duke publicado el pasado mes de septiembre determinó que menos del 0,1% de las gotas se emiten con una mascarilla N95 cuando una persona está hablando. Su alto porcentaje de eficacia es la razón por la que son los profesionales de la salud quienes más utilizan esta máscara protectora.

Por detrás de las N95 se encuentran las mascarillas quirúrgicas desechables. Fabricadas con tela no tejida, son hasta tres veces más eficientes para frenar las pequeñas partículas que las mascarillas caseras en un flujo de aire más lento que la tos pero más rápido que la respiración mientras se realiza un trabajo ligero, según una investigación publicada en 2013.

Sin embargo, existen algunas mascarillas confeccionadas en casa que pueden acercarse al nivel de protección que ofrecen las N95 o las quirúrgicas. Se trata de las mascarillas híbridas, fabricadas a partir de dos capas de algodón de 600 hilos y otro material como la gasa, la seda o la franela. Estas son capaces de filtrar al menos el 94% de las pequeñas gotas de agua (las inferiores a 300 nanómetros), y hasta el 96% de las más grandes (mayores de 300 nanómetros), aunque no resultan tan efectivas a la hora de detener los aerosoles, según revela un estudio realizado por la Universidad de Chicago el pasado mes de abril. 

La investigación se llevó a cabo con mediciones de flujo de aire bajo, lo que pone en duda si su eficacia disminuye frente a las gotas de agua emitidas al estornudar o toser.

En cuanto a las mascarillas fabricadas con materiales caseros, las mascarillas creadas con bolsas de aspiradoras son las que más eficacia poseen, seguidas por las confeccionadas con paños de cocina, fundas de almohada, seda y camisetas cien por cien de algodón, según un estudio publicado en el Journal of Hospital Infection en junio.

Las elaboradas con un paño de cocina son algo más eficaces que las hechas con una camiseta usada cien por cien algodón al filtrar las gotas de agua que se liberan al toser, estornudar o hablar, según una investigación aún pendiente de revisión de la Universidad de Illinois.

El mismo estudio defiende que una camiseta cien por cien de sedaes más efectiva para filtrar las partículas de alto impulso, ya que este material posee propiedades electroestáticas que pueden ayudar a detener las gotas con carga viral más pequeñas. 

Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Chicago difieren. Los resultados de su estudio mostraron que una única capa de seda natural es capaz de atrapar solo el 54% de las gotas pequeñas y el 56% de las grandes, mientras que cuatro capas de seda son capaces de filtrar el 86% de las primas y el 88% de las segundas en un flujo de aire bajo.

Respecto al uso de pañuelos y bufandas como elemento de protección frente al coronavirus. El estudio Journal of Hospital Infection demuestra que una bufanda solo reduce el riesgo de infección un 44% si una persona permanece en la misma habitación que otra contagiada durante 30 segundos. Si el tiempo aumenta hasta los 20 minutos, disminuye hasta el 24%. De igual forma, los pañuelos reducen el riesgo de contagio por gotas en un factor de dos.



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