Las ciudades imaginarias de Carlos Estévez


Para descubrir La vida secreta de las ciudades de Carlos Estévez, propongo seguir las mismas rutas que recorrieron antes de mí el escritor Italo Calvino, al hacer el viaje por sus “ciudades invisibles”, y el comerciante y viajero contumaz Marco Polo, al visitar (y recrear fantasiosamente) las urbes del vasto imperio de Kublai Kan: las rutas de la imaginación. Solo así uno podrá adentrarse por los planos inconstatables de las metrópolis concebidas por el artista cubano, y también sugiero apelar a la cartografía de los sueños y de lo fantástico.

Según explica la página web del CCE: “Este proyecto fue concebido y realizado en su mayor parte durante una residencia artística de cuatro meses en París en el 2016. La oportunidad de viajar por diferentes ciudades europeas –algunas grandes metrópolis como Madrid, Londres, Turín y Ámsterdam- le inspiraron a realizar estas obras sobre papel que reflejan mis observaciones cotidianas durante estos meses.

“La muestra está integrada por cinco instalaciones de obras en papel, una instalación de objetos encontrados reconvertidos en máscaras y una pieza que consiste en un papalote. Obras inéditas para el público de Miami”.

Como cualquier ciudad construida por los hombres, estas que Carlos nos presenta revelan la impronta humana a través de la cultura material y espiritual: todo en ellas, desde la arquitectura hasta los objetos de uso cotidiano, recuerdan a sus creadores, no visibles en los cuadros y esculturas, pero presentes en cada pieza: los planos, las farolas, los transeúntes autómatas, las máscaras, los utensilios y aparatos antropomorfos.

En esta muestra, que se expone en el Centro Cultural Español, observamos el trazado de varias ciudades: las contemplamos a distancia, como vistas desde gran altura, lo que nos revela ciertos detalles, a la vez que nos oculta otros. Le corresponderá al visitante descifrar estas conglomeraciones formadas por figuras geométricas, y ubicarlas en un lugar conocido o simplemente decidir si solo son una alteración del espacio y el tiempo.

Con mucha fantasía, y bien despacio, hay que recorrerlas, para intentar descifrar sus misterios y enigmas (¿serán ruinas de civilizaciones antiguas, localizadas en lugares existentes en alguna geografía remota e inexplorada? ¿O son acaso el resultado de un proyecto onírico, de los sueños de un artista proyectados sobre una superficie en blanco?

Hay que adentrarse en estos paisajes urbanos con los ojos bien abiertos, para que no se escape ningún detalle y poder disfrutar de este mundo entrevisto, poblado por arcanos de arduo desciframiento.

Por eso le propongo a quien se aventure a explorar esta geografía tan singular que nos propone Carlos Estévez seguir las siguientes instrucciones.

1. Venga con la mirada lista a sorprenderse, a deslumbrarse con las maravillas que verá. Arriésguese a mirar lo que está y lo que no. Dé fe a lo que imagina y supone que se encuentra oculto, y acepte el misterio en lo evidente. Si necesita preparación previa, lea El millón, de Marco Polo; Las ciudades invisibles, de Italo Calvino, y la Guía de lugares imaginarios, de Alberto Manguel y Gianni Guadalupi.

2. Deseche otros referentes de pintores de paisajes urbanos del arte universal. No encontrará aquí huellas de Giovanni Battista Piranesi ni de Giovanni Antonio Canal, conocido por todos como “Canaletto”. Tampoco las de Giorgio de Chirico y Remedios Varo. Entre a este espacio sin ningún prejuicio. Súbase a ese gigantesco pájaro-cometa que flota allá arriba, pegado al techo-cielo, e imagine que ve las ciudades desde allí, como si fueran planos que recrean estructuras enormes y tridimensionales; murallas, calles y pasajes laberínticos. Juegue a cambiar la perspectiva: tome el lienzo por una esquina y levántelo como si fuera un pliego de papel, para luego adentrarse por sus pórticos monumentales y diminutas puertas, por sus ventanas multiformes. Luego, cuando haya salido del cuadro y sus pies estén de nuevo plantados en el suelo de la galería, descubra los secretos que guarda en sus alas esa enorme ave quimérica que sobrevuela por encima de su cabeza.

3. Atrévase a desprender de su rostro esa máscara que lleva a diario e imagínese paseando con alguna de las que se exhiben aquí: juegue a quien quiere ser con ella puesta. Explore la persona que es o sueña ser en este espacio, que ni es real ni tampoco es puramente fántastico.

4. Vuelva a ser niño y juegue a imaginar. Dé rienda suelta a sus fantasías, a sus sueños y deseos. Sienta como estas urbes desafian sus percepciones e inteligencia. Deje fuera los convencionalismos. No se amilane. Disfrute el estar aquí. Compare lo que ve con los recuerdos que atesora su memoria, siéntase libre de alterarlos, sea ingenioso, haga crecer el espacio y crezca usted con él.

5. Arriésguese a adivinar la utilidad de los objetos que le salen al paso. Cree, con su fantasía, los suyos propios, los que faltan y considere necesarios. Entre en estado de alerta, pero después relájese. Es una experiencia novedosa y múltiple hallarse ahora en este lugar. Aprovéchela.

6. Al salir, no olvide mirar la ciudad que está frente a usted, entonces descubrirá que la ve diferente. La recorrerá de manera distinta, como el atrevido explorador que fue en esta exposición.

Por último le recomendamos que vuelva una y más veces. Aunque le parezca ver las mismas ciudades, los mismos artefactos y máscaras, si se concentra, comprobará que todo ha cambiado como también ha cambiado usted desde la última visita.

El autor es un escritor cubano y promotor cultural radicado en Miami.

“La vida secreta de las ciudades de Carlos Estevez, Centro Cultural Español, hasta el 18 de octubre. 1490 Biscayne Boulevard, Miami, FL 33132, (305) 448-9677, Email: info@ccemiami.org, ccemiami.org



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