Italia envía avión a Bolivia para extraditar a Battisti


Italia envió el domingo un avión a Bolivia para recoger a un miliciano comunista que fue capturado casi tres décadas después de ser condenado por asesinato, allanando el camino para el fin de una larga lucha de las autoridades italianas por llevarlo ante la justicia.

La policía de Bolivia detuvo a Cesare Battisti, de 64 años, durante la madrugada en Santa Cruz de La Sierra, dijo la policía italiana. Battisti vivió en Brasil durante años, pero el presidente saliente firmó el mes pasado un decreto ordenando su extradición, ante lo cual el extremista habría hecho un último intento por evitar cumplir su pena.

Desde Santa Cruz, el ministro de Gobierno de Bolivia, Carlos Romero, explicó en conferencia de prensa que Battisti será entregado a autoridades de la Interpol en Italia en las próximas horas en el aeropuerto de esa ciudad, ya que fue detenido en el país por ingresar de forma irregular.

“Va a ser trasladado en un vuelo que ha sido enviado por las autoridades de Italia. Lo que corresponde en estos casos es que se haga la entrega en el puesto de migración más cercano, en este caso en el aeropuerto”, agregó.

Por su parte, el Defensor del Pueblo, David Tezanos, informó que, en Bolivia, Battisti pidió refugio político el 21 de diciembre, solicitud a la que aún no han respondido. Por ello, las autoridades bolivianas consideraron que se están “violando los derechos del ciudadano italiano” como solicitante de refugio.

La policía italiana publicó un video en el que se veía a Battisti horas antes de su captura, al parecer sin percatarse de que era vigilado mientras caminaba por la calle con pantalones vaqueros, una camiseta azul y gafas de sol. Una imagen posterior mostraba la foto de la ficha de Battisti con el sello de la policía boliviana.

El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, dijo que un avión del gobierno estaba volando a Bolivia, donde se espera llegue el domingo por la tarde. El ministerio de Exteriores boliviano se comprometió a extraditar a Battisti “lo antes posible”, y el ministro del Interior, Matteo Salvini, apuntó que “terminará sus días en prisión” tan pronto como pise Italia.

Battisti huyó de un penal italiano en 1981 mientras estaba a la espera de ser juzgado por cuatro cargos de asesinato que supuestamente cometió cuando formaba parte de los Proletarios Armados por el Comunismo. Fue condenado en ausencia en 1990, y se enfrenta a cadena perpetua por la muerte de dos policías, un joyero y un carnicero.

Aunque reconoció haber pertenecido al grupo, negó haber cometido asesinato alguno y ha dicho que solo es un refugiado político.

Battisti huyó inicialmente a México y luego a Francia, donde se unió a decenas de extremistas italianos de izquierda que gozaban de la protección oficial del gobierno francés.

Después de que los vientos políticos cambiaron en Francia, Battisti huyó a Brasil en 2004 para evitar ser extraditado. Fue arrestado en Río de Janeiro en 2007 y el gobierno italiano solicitó entonces su entrega, pero el entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva le concedió asilo en 2010.

Al final Battisti salió de la cárcel, pero volvió a ser arrestado en 2017 tras ser descubierto tratando de cruzar la frontera con Bolivia con el equivalente a unos 7.500 dólares en efectivo no declarados. Volvió a quedar en libertad unos días después.

Como resultado de ese incidente, Luiz Fux, juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, dijo en diciembre que la Interpol había emitido una nueva orden para la detención de Battisti por presunta evasión fiscal y lavado de dinero, lo que le llevó a emitir una orden de arresto en el país. En base a eso, el presidente saliente, Michel Temer, firmó el decreto que ordenó su extradición.

Salvini elogió la labor de la policía de Bolivia y del nuevo gobierno de Brasil por dar seguimiento al caso, y calificó a Battisti de “delincuente que no merece vivir cómodamente en la playa sino terminar sus días en prisión”.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro se congratuló de la captura en Bolivia de Battisti y de que se enfrentará a la justicia, un indicio de que la extradición de Battisti a Italia es inminente.

En un tuit, Bolsonaro también criticó a Lula por haberle concedido asilo político a Battisti en 2010.

Bolsonaro tuiteó: “Finalmente, habrá justicia para el asesino italiano y socio de ideas de uno de los gobiernos más corruptos de la historia”, una referencia al Partido de los Trabajadores de Lula.



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