¿Has pensado en donar tu cuerpo a la ciencia?


Los médicos del mañana trabajan sin parar, absorbiendo todo el conocimento que un cadáver real puede brindarles. 

“El hecho de tener el contacto con el cuerpo te permite desarrollar un mejor aprendizaje ya que no hay otra forma de aprender la anatomía más que sintiéndola, palpándola y tocándola”, afirma el estudiante Gerardo Morales. 

Junto a sus compañeros, Gerardo estudia en la Universidad Nacional Autónoma de México, justo en el sitio donde “la muerte disfruta ayudando a la vida” y lo hace a través de todas aquellas personas que deciden donar su cuerpo a la ciencia. 

“Están ayudando a la formación de los médicos y esos médicos que pronto les van estar atendiendo, operando y en la medida que ellos estén más preparados y desarrollen mejor sus habilidades quirúrgicas mejores resultados vamos a tener”, explica el maestro Diego Pineda. 

El médico Pineda es el jefe del departamento al que llegan los restos una vez que el donador fallece, y dice que este programa que inició hace casi 3 años los ha sorprendido, porque los mexicanos hacen gala de la solidaridad que los caracteriza y llegan uno tras otro para firmar los documentos que harán legal su voluntad.

En países como España, donde esta iniciativa lleva 40 años reciben unos 80 cuerpos al día y aquí en esta escuela mexicana donan alrededor de 40 y la tendencia es a la alza. 

Hasta el momento más de 2,000 donadores han decidido trascender a través de sus tejidos, órganos y huesos. 

“Mis hijos lo saben desde que nacieron, que yo tenía la intención de donar mi cuerpo y crecieron con esa idea”, dice Elvira Martínez, quien dice que desde niña quiso ayudar a la ciencia a crear nuevos tratamientos.

Martínez  tuvo que dejar su carrera de medicina, así que decidió donar su cuerpo para realizar a través de él su sueños. 

“Yo les pregunto cuántas personas van a ver a sus muertos después del quinto aniversario, nadie. Y aquí a lo mejor mis nietos, a lo mejor hasta estudien, alguno estudia medicina, a lo mejor estudian en mí, ¡qué bueno, voy a servir todavía para algo, aun muerta!”, detalla Martínez. 

Y mientras llega el momento, trata de convencer a más personas de hacer lo mismo, porque nadie sabe si sus restos mañana ayudarán a sus seres queridos.



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