Graciela García: Cartografía del Art Brut


Primero con su blog El hombre jazmín (título que le hace honor a Unica Zürn), y a posteriori con su libro Art Brut. La pulsión creativa al desnudo (Sans Soleil ediciones, 2018), Graciela García ha sido una de las investigadoras que más ha empujado por hacer visible el arte o la Gestalt de algunas de las personas que, psicopatologías mediante, se agrupan bajo el rótulo acuñado hace unas cuantas décadas por el gran Dubuffet. Para saber más sobre su libro, que a su vez es una reflexión sobre clínica y arte, conversamos.

En Art Brut… analizas repeticiones, visiones, escrituras, muñecos y reciclajes de diferentes creadores. ¿Cómo entra todo esto en el mundo de las personas que no han recibido estudios artísticos, tienen algún problema psicológico y generalmente no se consideran pintor u otra cosa?

Muchas de las personas de las que habla el libro sienten una necesidad imperiosa de crear. El ser humano es creador por naturaleza, tiene una esencia artística, todos la tenemos, y eso es independiente de que hayamos recibido o no formación específica. A veces el arte es incluso la única salida disponible para canalizar nuestra inquietud interna y por eso se convierte en una de las claves de lo que conocemos como resiliencia, o capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas.

Por otro lado acudir al arte por necesidad y sin expectativas, así como las limitaciones materiales o el desconocimiento de la técnica pueden llevarnos, paradójicamente, a contactar con la libertad y la “gracia” creadora, generando objetos de arte insólitos y poderosos.

Muchos de los que hoy llenan los catálogos, por ejemplo el de la reconocida colección ABCD, llegaron a él a partir de cierto trauma, bien en su infancia o a lo largo de su vida. ¿Qué habla el trauma para que la respuesta de muchos sea “crear” algo?

Todo lo que se queda contenido, lo no expresado, lo secreto o tabú, está bloqueando nuestra salud, por eso el cuerpo va a tratar de manifestarlo, sea en forma de síntoma o en el mejor de los casos en forma de arte. El arte es una vía amable para darle expresión y transformarlo en algo singular y hermoso.

Y es que a veces sucede que el arte se convierte en la única forma de soportar el dolor. Esto no quita que lo que pasa por dentro siga aconteciendo, el hecho de que se transforme en un acto artístico es obra de la complicidad entre el que lo manifiesta y el que lo contempla. Resulta conmovedor para el que lo disfruta y sanador para ambos porque está hablando de miedos o pesares que nos atraviesan a todos y que a menudo tienen que ver con la gran certeza de la finitud. Convertirlo en belleza no lo despeja pero por lo menos lo resignifica y lo hace tolerable.

Hoy casi todo se mide por su valor-mercado. ¿Cómo y dónde se ubica el Art Brut y algunos de sus creadores ante las estrategias de banalización y mapping de la sociedad contemporánea?

El sistema en que vivimos lo absorbe todo, termina engullendo y beneficiándose hasta de los movimientos contraculturales. Con el Art Brut sucede lo mismo. Está ahí con todo su potencial inexplorado y como tal ha sido también absorbido. A este respecto la situación en cada país es diferente. En España, donde yo resido, el mercado no está apenas desarrollado pero en otros países como Francia, es bastante potente.

Esto tiene un doble efecto. Por un lado está la amenaza de su banalización y por otro, el hecho de que ahora más personas tienen la oportunidad de acceder a este tipo de creaciones que nos humanizan y redimen.

Lo cierto y lo hermoso es que todo esto al Art Brut le da igual. Seguirá sucediendo independientemente de las miradas que suscite y de lo que se mueva alrededor de él.

A pesar que desde hace años existen varias colecciones y exposiciones en el mundo, en Hispanoamérica el interés por lo Brut se ha generado muy recientemente. ¿Qué ha impulsado este interés?

Al menos en el trocito de sociedad en la que me ha tocado vivir observo que cada vez hay más personas que estamos abriendo nuestra sensibilidad y nuestra conciencia. Eso nos hace encaminarnos (también a veces de forma inconsciente) hacia lo auténtico. Nos lleva al deseo de conectar con la fuente, con lo original (en el sentido de “origen” o sustrato común humano). Existen más factores pero creo que ése es el más importante.

¿Cómo definirías tu pasión por el Art Brut?

Me siento muy agradecida a estos creadores por ayudarme a recuperar mi esencia creativa, por enseñarme cosas sobre mi propia locura y por abrir una fisura para mirar más allá de lo aparente.



Source link

¿Deseas opinar sobre este artículo?
SiteLock
Facebook