‘Glass skin’, la piel sin imperfecciones más deseada y su secreto para conseguirla


Las tendencias en cuanto a nuestra piel se van alejando de los acabados full glam de Instagram y se comienza a apostar por un cutis más natural, sin imperfecciones, luminoso e hidratado, naciendo la tendencia glass skin(piel de cristal)

Esta nueva tendencia nació en Corea del Sury ha sido importada al resto del mundo gracias a los idols del k-pop, cuyas pieles parecen de porcelana. Las mujeres coreanas siempre se han preocupado mucho por el aspecto de su piel, hasta tal punto de quererla tan translucida como el cristal. Y lo consiguen. 

CUIDADO FACIAL

Para conseguir este efecto en nuestra piel, lo más importante es un gran cuidado de la misma, ya que queda descartado utilizar bases de alta cobertura para tapar las posibles imperfecciones que pueda tener.

Para tener este tipo de piel, nuestro mayor aliado será la paciencia y la constancia, ya que, por mucho que nos duela, esto no va a pasar de un día para otro. Para ello, debemos hacernos con una buena rutina de cuidado facial con pasos y productos esenciales.

El primer paso es la doble limpieza. Esta nueva técnica para nosotros hará maravillas para nuestra piel, ya que la limpiará en profundidad eliminando cualquier clase de residuos. Para ello, debemos hacernos con un limpiador de base oleosa, ya que el aceite penetra mejor en el poro y logra limpiarlo completamente. Si usásemos otro tipo de desmaquillante, solo se limpiaría la capa externa, favoreciendo la aparición de puntos negros.

Después de un limpiador oleoso toca uno en base acuosa, el de toda la vida, como pastillas de jabón, geles o espumas. Este ayudará a eliminar los restos de aceite del anterior limpiador y también llevan tratamiento, por lo que deberemos elegir el adecuado según nuestro tipo de piel.

Este paso habría que hacerlo mañana y noche, aunque no nos hayamos maquillado. Esto es debido a que sudamos y producimos exceso grasa por las noches y arrastramos la polución, los restos de crema solar y el sudor de todo el día.

La exfoliación no puede faltar en esta rutina, aunque máximo 2 veces por semana dependiendo de nuestro tipo de piel. La exfoliación nos ayuda a eliminar imperfecciones y células muertas, por lo que será un gran aliado para nuestra piel. Para que no sea muy agresivo, lo mejor sería decantarse por exfoliantes químicos en lugar de mecánicos.

Puede parecernos un producto sin importancia, pero el tónico también es un paso muy importante, ya que nos ayuda a regular el pH de nuestra piel, cierra los poros, ayuda a que se absorban mejor los productos que vayamos a poner después y puede venir con tratamiento. Invertir en un tónico con vitamina C es una gran idea, ya que ayuda a reducir las manchas de la piel, es antioxidante y aporta una gran luminosidad a nuestro rostro.

Los sérums serán nuestros mayores aliados. En este paso podemos optar por dos tipos: iluminadores que contengan ácidos, como el retinol, el ácido glicólico o la vitamina C; o hidratantes como el ácido hialurónico o la niacinamida, un superingrediente del cual ya hablamos de sus múltiples propiedades.

El truco final viene con nuestra hidratante, ya que podemos potenciar la luminosidad de nuestra piel si la combinamos con unas gotas de aceite facial específico para nuestro tipo de piel (más o menos comedogénicos).

MAQUILLAJE

Para potenciar este efecto que nos deja el tratamiento, podemos recurrir al maquillaje. Uno de los productos que no pueden faltar aquí es el primer para preparar, hidratar y perfeccionar nuestra piel. En esta ocasión elegiremos uno iluminador que no sea graso y no deje partículas de shimmer o purpurina para no tener un aspecto artificial. 

Debemos recordar que una piel de cristal no es una piel con brillos, por lo que si nuestra piel es naturalmente grasa, aplicaremos una ligera capa polvos sueltos para evitar que aparezcan en el transcurso del día.

Para potenciar los focos de luz de nuestro rostro no hay nada mejor que un iluminador. Al igual que el primer, deben ser sin partículas, y se deberá aplicar en puntos clave, como los pómulos, el arco de la ceja, la punta de la nariz y en el lagrimal. Podemos usar tanto formulas en polvo, como líquidas o en crema.

Finalmente, para perfeccionar la piel sin cubrirla del todo, podemos acudir al corrector con un tono similar al de nuestra piel y centrándonos solo en las imperfecciones que podamos tener, como pequeños granitos, rojeces u ojeras.



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