Falta finura y disciplina en nueva generación de bailarines de Cuba


El Staatsballet de Berlín arranca su temporada con un aumento de su cuerpo de baile y nuevos primeros bailarines, entre ellos el refuerzo que aportan las estrellas cubanas Yolanda Correa y Alejandro Virelles.

Ambos bailan, aunque por separado, en la recuperación que, de “El lago de los cisnes” en la versión de Patrice Bart, hace desde hoy la compañía berlinesa de una pieza esencial del repertorio clásico que afirman reverenciar.

“Esta versión sigue siendo un reto para nosotros”, reconoce Correa, (Holguín, 1982), y “es superdifícil desde el punto de vista técnico”, apunta Virelles (Santiago de Cuba, 1985) en conversación con Efe en la capital alemana.

Para Correa, en cuyo repertorio están tanto las piezas esenciales del clásico como los nuevos retos que plantea el contemporáneo, el “lago” es “una gema” que “debería siempre estar en el repertorio de grandes compañías y que la audiencia debería siempre tener la oportunidad de ver”.

Reconoce que le encanta “el trabajo de puntas” y se ve dentro de unos años quizás dirigiendo una compañía; de momento disfruta además viendo en otros compañeros sobre el escenario, no solo su técnica, sino “al ser humano aunque esté interpretando a un personaje”.

Correa, joven estrella ya con el Ballet Nacional de Cuba (BNC), dice estar orgullosa de haber podido trabajar con la “vieja generación” en su país y cree que el “virtuosismo” sigue presente entre los jóvenes bailarines cubanos.

Son jóvenes que tienen “mucha técnica, que pueden hacer de todo en el escenario” y comenta: “tal vez la nueva generación no ha recibido lo que recibimos nosotros y eso se ve un poco”.

Allí hay mucha técnica pero echa en falta la “finezza” que bailarines como ella vinieron a Europa a aprender; Virelles completa: “yo creo que el talento siempre lo va a haber pero hay falta de disciplina, es lo que me preocupa”.

Virelles lamenta que cuando estuvo recientemente en Cuba lo que más le preocupó al ver a los jóvenes bailarines “era la falta de disciplina y (que) la gente no está enfocada“.

“Es una técnica muy fuerte la que aprendemos en Cuba. La escuela cubana es una de las más reconocidas del mundo y los bailarines salen de ella con buena técnica, con la capacidad de poder hacer dificultades técnicas”, valora Correa.

La pasión de ambos es el ballet clásico, y Yolanda Correa lo explica así: “siempre va a ser más difícil. Es la base de todo, es como el principio y el final.”

“Ha sido siempre el comienzo, la base de todo”, añade la nueva primera bailarina del Staatsballet berlinés, y Virelles está de acuerdo: “si no estás en forma y te pones a hacer Don Quijote o cualquier otro clásico te destruye”.

Ambos comparten compañía con otro fenómeno de la danza latinoamericana, la mexicana Elisa Carrillo, también primera bailarina del Staatsballet, y confiesan que les apasiona poder bailar con gente a la que admiraban antes de llegar a Berlín.

“Nosotros creemos que Berlín es una plaza muy importante en Europa en cuanto a danza en general. En ballet clásico esta compañía es una grande pero hay muchas otras en Alemania (…) creo que estamos en el lugar correcto si queremos avanzar como artistas”, opina Correa.

Los dos coinciden en que ahora los espectáculos de danza que presentan los coreógrafos contemporáneos quieren “impactar” al público: “los creadores en general tienen una visión mucho más enfocada en la experiencia visual del espectáculo en general”, opina Virelles.

“Ahora hay como mucha tendencia a impactar, a impresionar al público e incluso a provocarle. Esto está pasando con el ballet, la danza, y en la ópera también”, añade Correa.

El riesgo es que eso lleve “al entretenimiento y a que, tal vez a veces se exagera un poco” y “entonces se pierde lo puro de la danza” advierte la de Holguín.

Correa analiza qué quieren ahora los coreógrafos: apelan a “lo que me puedes dar como bailarín y (por eso) te uso más” (…) “se usa más al bailarín como instrumento”.

[Agencia EFE]




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