“En una final olímpica no me tiemblan las manos tanto como en MasterChef”


Elegante, discreta, trabajadora y tenaz, así ha sido Ona Carbonell en la tercera edición de MasterChef Celebrity, un concurso de La 1 en el que se ha coronado como ganadora, lo que le ha permitido donar los 75.000 euros del premio solidario a la Fundación Pequeño Deseo, que cumple deseos de niños con enfermedades graves.

¿Cómo ha llevado el secreto de que era la ganadora de MasterChef?
Ha sido durillo. Más que el hecho del resultado a mí me hacía mucha ilusión hablar con mis compañeras y mis familiares de momentos que hemos vivido en el concurso, como el día que jugamos al tenis con Santiago y no tocaba ni una bola y me moría de la risa y no podía comentar nada. No podía, así que he practicado la cara de póker durante tres meses.

Así que se ha ido liberando según pasaban los programas…
Sí, porque además la gente iba diciendo “ostras, ha llegado más lejos de lo que pensaba” y entonces me preguntaban “¿vas a ganar?” y yo otra vez diciendo “ah, no sé, tienes que verlo”.

¿Cómo fue la preparación con los hermanos Roca, como surgió?
Pues cuando hice el casting lo hice bastante mal, la verdad, porque no tenía ni idea y a todos nos dijeron que intentáramos formarnos como pudiéramos porque el programa iba a ser muy difícil y que la gente va a restaurantes para aprender al máximo.

Y pidió consejo…
Lo primero que hice fue llamar a Saúl [Saúl Craviotto, ganador de MasterChef Celebrity 2] y me dijo que estudiara, porque hay que aprender mil técnicas y cosas y que fuera a todos los restaurantes que pudiera.

Y fue el Can Roca, nada menos…
Y el único chef que conocía era Jordi y le llamé y me dijo que claro, que me pasara por allí [por el Celler de Can Roca] que tenía las máquinas y que podía probar las técnicas. E intenté estar allí todas las horas que pude cocinando. También estuve en Dstage, donde también estuvo Santiago y Paz…

¿Qué ha sido lo mejor de MasterChef?
Para mí lo mejor del programa ha sido poder donar los 75.000 euros y poder conocer a todos mis compañeros y convivir con ellos cuatro meses.

¿Cómo ha vivido los enfrentamientos entre concursantes de esta edición?
Pues estaba muy concentrada y para mí ha sido maravilloso con un montón de personas que admiro muchísimo. No me enteraba mucho y yo lo he vivido al revés, todos hemos tenido muy buena relación y ha sido súper bonito poder aprender de ellos en todos los sentidos.

¿Se ha hecho muchos selfies con ellos?
(Risas) Es que al principio no conocía a ninguno y de repente me vi al lado de Paz Vega, de Santiago Segura, de Boris… y yo pensando “jo, qué fuerte estar aquí”, al principio flipaba. Y al final nos hemos hecho amigos. Ayer estuve con Dafne y su hijo, con Santiago he quedado mil veces… Con Santiago, con Paz y con Mario nos íbamos mil veces por las noches a practicar después de las pruebas… Son gente que no sólo les he conocido sino que he compartido con ellos mucha intensidad y experiencias.

Y ahora te piden los selfies ellos, ¿no?
(Risas) Bueno, sí, al final todos diciendo “vamos a hacernos una foto” y yo pensando “¿pero qué dices?”.

El mundo del deporte femenino no tiene el mismo componente mediático que el masculino, pero ahora ha salido usted en MasterChef y lo ha ganado… ¿cómo ha vivido el mundo de la fama?
De momento no lo he vivido mucho porque estoy recluida en el agua 24 horas al día. Estamos preparando el mundial y lo he vivido poco, pero estos días que he estado más por las calles he flipado porque en mi vida me habían reconocido así, porque además, cuando salimos por la tele llevamos las pinzas en la nariz, la gelatina en el pelo… y como mucho la gente te decía, “ay, me suenas”, pero podías ser su vecina del tercero. Y ahora sí me reconocen y para mi es surrealista.

¿Qué cualidades del deporte te han ayudado a ganar MasterChef?
Muchas, prácticamente todo. Al final el deporte me ha formado como persona y me ha hecho aprender todo de esta vida. El trabajo en equipo, la constancia, el sacrificio, sobre todo el trabajo. Yo no sabía ni freír un huevo y me daba miedo poner el agua a hervir.

Y le ha ayudado…
El trabajar, intentarlo, una y otra vez. Con Santiago estuvimos practicando una técnica que luego no salió, pero claro, nunca sabes lo que va a salir, que era hacer tierra dulce. Es poner chocolate y azúcar y lo vas desgrasando y se queda como tierra. Lo hicimos mil veces y no nos salía y venga, otra vez. Eso es igual que en el deporte, cuando te dicen “este brazo no está perfecto, otra vez, o no está sincronizado, otra vez” y así veinte veces cada día.

¿Es usted la prueba de que el sacrificio y la constancia tienen recompensa?
Creo que sí, en esta vida si no trabajas y no eres constante es difícil que te salgan las cosas. Todos mis compañeros han sido un ejemplo de constancia y de trabajo. Igual que he ganado yo podría haber ganado cualquiera, claramente Paz que ha sido una grandísima contrincante. Al final muchas veces lo pensaba, a mí me podría no haber salido como a Santiago aquella esfera, haberse quemado no sé qué… Mario ha pegado una evolución… todos son un ejemplo.

¿Es la frustración por esos fallos lo que provocaban todas las lágrimas que hemos visto?
Al principio yo no lloraba y me decía “Ona, aguanta”, porque me daba mucha vergüenza, pero es que este programa la magia que tiene es que te lleva a una tensión, una rivalidad, una competitividad… Las lágrimas son porque ninguno nos dedicamos a esto y de repente estamos metidos de lleno. A mí en una final olímpica no me tiemblan las manos tanto como me temblaron en la prueba del chocolate.

Estas navidades ya sabe quién va a cocinar en su casa…
(Risas) Pues me haría mucha ilusión, me encantaría cocinar para los amigos y la familia. Obviamente no voy a hacer chocolate… (risas).

Compañeras como Antonia Dell’Atte se han enfrentado al jurado, ¿eso es mal perder?
Yo entiendo las reacciones de todo el mundo durante el programa, porque no sabéis la tensión y la presión que sientes en momentos determinados. Y es normal que a cada uno le salga lo que le sale cuando está en un momento difícil. La relación entre todos ha sido lo mejor entre todos, el buen rollo. Me encantaba cuando viajábamos juntos a las pruebas de exteriores.

Con Santiago Segura se ha llevado muy bien…
Sí y me decía “te estoy observando, a ver si te doy algún papelito en una peli” y yo pensaba “¡ay, Dios qué miedo!”. Ha sido guay.

¿Se ve trabajando en la tele?
Ahora mismo me veo entrenando a muerte y dejando de cenar con los entrecots y volviendo a tener pesadillas con el arroz (risas). Ese es mi objetivo ahora, pero nunca me había planteado lo de MasterChef. Nunca se sabe, pero ahora prioridad máxima la sincro.

¿Y después del deporte quizá un restaurante?
Tendría que practicar cocina quince años más. Yo siempre decía que el deporte es lo más duro del mundo pero ahora que he conocido varias cocinas y este mundo… están todo el día buscando la excelencia, trabajando mil horas al día. Es súper, súper duro. Pero si surge…

Y además está estudiando…
Estoy estudiando diseño desde hace unos cuantos años (risas). Pero es que cada año olímpico, 2012, 2016 paro la universidad porque estoy a tope, los años de mundiales casi no puedo ir y el año pasado entre MasterChef y otras cosas… me quedan sólo cinco asignaturas, pero todas prácticas y como no puedo ir nunca pues no sé cuándo lo voy a acabar.

Medallas, MasterChef, se ha convertido en una Supernena… está que sale este año.
Bueno, eso lo tendremos que decir después del mundial, que es lo que me hace tener el corazón encogido ahora. Pero sí, ha sido una experiencia muy bonita y una experiencia personal muy grande. Le decía a mi entrenadora que de esta experiencia estoy segura de que muchas cosas podré sacar para el deporte. Por lo pronto la creatividad, que tiene mucho que ver con la sincro.

A raíz de la exposición mediática, ¿habrá mejoría en la atención al deporte femenino?
Creo que un poco sí, lo que pasa es que aún no lo he podido comprobar mucho porque estoy muchas horas en la piscina y no lo noto tanto. Pero estoy segura de que cualquier premio como el de las Supernenas ayuda a que los deportes emergentes y más los femeninos tengan más visibilidad. Ojalá pueda ayudar.

Su menú final era muy de vanguardia, ¿cómo se le ocurrió?
En cuanto me dieron la chaquetilla me puse a pensar y a mirar vídeos y libros de cocina y pensé que tenía que centrarlo en algo que me emocionara porque sólo así podría hacer los mejores platos. Y dije ¿qué es mi vida? El agua, venga, pues agua.
Muy bien, agua y ahora ¿cómo hago un primero un segundo y un postre que tuviera que ver con el agua? Y como llevaba todo el programa diciendo que quería hacer algo de verduras, hice el consomé de verduras de primero. Luego pensé que las figuras que hacemos en la sincro es lo que más le gusta a todo el mundo, así que lo plasmé en la flor. Y lo último quise hacer texturas de agua… así me fue ocurriendo.



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