“En 14 años he pagado más de 120.000 euros en intereses”


Sami Moussa se compró su casa con tan solo 22 años. Era 2006, España vivía el boom de la burbuja inmobiliaria y el mantra de que era “más barato comprar que alquilar” le hizo acometer su primera adquisición. Cuando fue a pedir la hipoteca, cuenta a 20minutos, no le dieron otra opción que llevar a cabo la operación con la letra (cantidad que paga al mes) referenciada bajo el criterio de IRPH, el Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios, en vez de con el Euríbor, más volátil. Pronto empezó a pagar de más. Sobre todo, cuando este último se desplomó y las hipotecas basadas en ese índice comenzaron a abaratarse. Ahí se dio cuenta de que había trampa: la suya no bajaba.

“Como fue allá por 2013, pensé que tenía una cláusula suelo (aquel escándalo se dio a conocer entonces). Todas las hipotecas empezaron a bajar, fui al banco a renegociar y se rieron en mi cara: mi hipoteca era con IRPH“, añade. Desde ese año lleva intentando un cambio de referencia de interés que ahora se ve alejarse tras el fallo que dio a conocer el Tribunal Supremoel pasado 21 de octubre. Al Alto Tribunal llegaron cuatro casos con los que estaba llamado a sentar jurisprudencia o a dar una solución a los que reclamaron. Sin embargo, para los afectados no lo hizo. “Han tirado por el carril de en medio“, llegaron a decir desde Adicae.

Y es que, el Supremo sentenció que las cláusulas eran poco transparentes pero no abusivas. La banca respiró, porque el fallo rebajaba la posibilidad de que tuvieran que devolver el dinero pagado de más o de un cambio en los intereses. Sobre el quinto caso, una vivienda de protección oficial, el Alto Tribunal descartó de igual forma el pasado viernes la abusividad porque la normativa reguladora de las viviendas protegidas recogía este sistema de financiación y, por tanto, reza la sentencia, no se puede entender que la entidad actuara “de mala fe”.

“Te sientes abandonado, yo ya no creo que exista la Justicia”, insiste Moussa, que destaca que, pese a tener una hipoteca de 213.000 euros, solo en 14 años ya ha pagado más de 120.000, es decir, más de la mitad de la deuda, únicamente en intereses. Su letra, al estar el IRPH congelado, se mantiene cerca de los 900 euros “cuando debería ser de 400”. “Y eso, estando en ERTE, imagínate lo que cuesta mantenerlo, vives con el miedo de perder tu casa”, añade antes de opinar que ya el Supremo “se lavó las manos en 2017“.

Después de muchos conflictos en juzgados ordinarios, ese año se pronunció a petición de los propios jueces, que estaban emitiendo sentencias dispares, y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que decidió que fueran los tribunales españoles los que dictaminaran sobre la falta de transparencia de las hipotecas.

El último fallo del Supremo, no obstante, no ha provocado un criterio unánime. El pasado 28 de octubre, el juzgado de instrucción nº 9 de Córdoba, sí declaró abusivas, y por lo tanto nulas, las cláusulas relativas a la fijación de tipos de interés con IRPH, y obligó a la entidad financiera a devolver las cantidades indebidamente cobradas y a aplicar el euríbor en sustitución.

Esto supone un halo de esperanza para los dueños de cerca de 1,3 millones de hipotecas que, se calcula, siguen referenciadas bajo ese índice. Este extremo lo visionó Patricia Suárez, presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufín), hace unos días, cuando declaró que el escenario más pesimista para la banca (en el que tendrían que devolver unos 33.000 millones de euros) no estaba descartado. La decisión del Supremo fue, declara a este diario, “salomónica” y, aunque “supone un jarro de agua fría”, no fue “contundente”.

Más severo contra el fallo del Supremo se mostró Manuel Pardos, presidente de Adicae, que llegó a decir que era “una contradicción que ha causado escándalo en todos los estamentos”: “El camino seguirá en Europa porque el fallo del Supremo, dice fue impresentable”.



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