Emiten advertencia de huracán para Luisiana ante la llegada de la tormenta tropical Barry


Luisiana se prepara para afrontar la llegada de la tormenta tropical Barry. El Centro Nacional de Huracanes (NOAA, por sus siglas en inglés) emitió este jueves una advertencia de huracán para partes de la costa de este estado, desde la Ciudad Intracostera hasta la Isla Grande, antes de la llegada de la tormenta tropical Barry. Esta área mide unas 100 millas (160 kilómetros) de largo y está ubicada justo por debajo de Baton Rouge y Nueva Orleans.

Para esta ciudad, así como para el Lago Pontchartrain, el Lago Maurepas y la parte de costa de Lusiana a partir de la Ciudad Intracostal hasta Cameron, el NOAA lanzó una alerta de tormenta tropical.

El jueves por la noche, Barry se encontraba ya cerca de la costa, a unas 85 millas (137 km) al sur de la desembocadura del río Mississippi, con vientos de aproximadamente 50 millas por hora (65 kilómetros por hora),

Los habitantes de Nueva Orleans, que el pasado miércoles ya tuvieron una prueba de lo que podría venir al sufrir una inundación que afectó una amplia parte de la ciudad, están tomando medidas de precaución.

Algunos han estado trabajando para colocar costales de arena y así reforzar las barreras protectivas de la ciudad, otros han optado por evacuar hacia zonas más elevadas. 

Elementos de la Guardia Nacional y cuadrillas de rescate en vehículos anfibios se desplegaron en todo el estado ante la llegada de esta tormenta, que se prevé para este viernes por la noche o para el sábado. 

Barry podría llegar a tierra con vientos de unos 75 millas por hora (120 kilómetros por hora), apenas por encima del umbral de los 119 kph (74 millas) para clasificarse como un huracán de Categoría 1, señalaron los meteorólogos.

El NOAA predijo que en algunas partes de Luisiana podrían caer por el paso de Barry hasta 20 pulgadas (50 centímetros) de lluvia, y en general en la región se podrían acumular hasta 10 pulgadas (25 centímetros). Este centro alertó de los riesgos de inundaciones en el sur-sureste del estado.

Fuertes lluvias y posibles inundaciones amenazerán la parte central de la costa del Golfo de México y la zona baja del valle del Mississipi hasta el principio de la semana que viene. Los habitantes de las zonas bajo alerta de huracán tendrían que acelerar los preparativos para estár listos antes de este viernes por la mañana, cuando se prevé que ya se produzcan condiciones de tormenta tropical, advierte.

Este jueves por la noche el presidente, Donald Trump, autorizó una declaración federal de estado de emergencia y pidió en Twitter a los ciudadanos afectados estar atentos a las indicaciones de las autoridades. 

Un día antes, el gobernador de Lusiana, John Bel Edwards, ya había hecho lo mismo. “Nadie debería tomar esta tormenta a la ligera”, afirmó al declarar el estado de emergencia. 

Nueva Orleans tuvo un adelanto el miércoles por la mañana, cuando una violenta tormenta embistió la ciudad provocando inundaciones en algunos hoteles y tiendas y la paralización del tráfico en hora punta. 

Todo pasó muy rápidamente. “Creo que me marché para ir al trabajo a las siete menos cuarto”, dijo Donald Smith, dueño de un restaurante. “Media hora después el agua estaba en todas partes”. Para la ciudad se lanzó una alerta por fuertes tornados.

El NOAA había elevado el miércoles al 90% la posibilidad de que en las siguientes 48 horas se formara una depresión tropical en el golfo de México. El que amenaza con ser el primer huracán de la temporada podría barrer con fuertes lluvias la costa estadounidense entre Texas y Florida. Barry ganó fuerza gracias a las aguas inusualmente cálidas del golfo.

La primera tormenta del año fue Andrea, que se formó en mayo, antes del inicio oficial de la temporada (el 1 de junio), al sur de las islas Bermudas, y se dirigió hacia el este, lejos de la costa, para disolverse con rapidez.

Es habitual que, en las primeras semanas de julio, las tormentas se centren en esta área, indica el experto Marshal Shepherd citando los datos registrados entre 1851 y 2015. Con el agua por encima del umbral de los 80 grados Fahrenheit, y las condiciones de viento óptimas, Barry tiene todo a su favor.

Estas tormentas suelen arrastrar más lluvias que viento, según el meteorólogo Michael Lowry, lo que puede reducir la importancia que medios de comunicación y ciudadanos les otorgan pese a recientes ejemplos con inundaciones catastróficas: la categoría de un huracán no siempre es indicativo de su peligro.

El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que la tormenta podría provocar crecidas en el río Mississippi de hasta 19 pies (5,8 metros) el sábado, generando inundaciones a su paso por Nueva Orleans. Se trata de un límite clave, ya que la ciudad está protegida por diques de entre 20 y 25 pies (de 6 a 7,6 metros) de altura.

Este sistema de protección se empezó a construir después del catastrófico huracán Katrina, cuyo pasó en 2005 provocó más de 1.800 víctimas en Luisiana y otros estados. 

Entre otras recomendaciones, las autoridades locales han pedido a los residentes de Nueva Orleans que tengan al menos tres días de suministros a mano y que mantengan despejados los desagües pluviales de su vecindario para que el agua pueda moverse rápidamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 





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