El presidente de Honduras cumple un año de su polémica reelección


Tegucigalpa, 25 nov (EFE).- El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, cumple este lunes un año de haber sido reelegido en el poder, en unos comicios generales en los que las principales fuerzas de oposición aducen hubo un “fraude”.

Las elecciones se celebraron el 26 de noviembre de 2017 en un ambiente de mucha afluencia y tranquilidad, lo que suponía un proceso relativamente normal, ya que la oposición siempre cuestionó la candidatura de Hernández porque la Constitución no permite la reelección presidencial bajo ninguna modalidad.

Sin embargo, un fallo judicial de 2015 dejó abierta la posibilidad, con lo que Hernández fue propuesto como candidato presidencial por el gobernante Partido Nacional.

La crisis que ahora vive Honduras inició pocas horas después de haber concluido las votaciones, cuando Hernández se declaró ganador de los comicios, lo que también había hecho el candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, Salvador Nasralla.

La declaración de dos candidatos ganadores creó un ambiente de incertidumbre que se agudizó cuando el Tribunal Supremo Electoral (TE) dejó de brindar informes parciales sobre los resultados, cuando Nasralla aventajaba a Hernández.

El TSE atribuyó el problema a caídas del sistema de cómputo que, cuando aparentemente se normalizó, los resultados favorecían a Hernández, quien oficialmente no fue declarado nuevo presidente electo hasta el 18 de diciembre, luego de un cuestionado recuento de votos.

El 29 de noviembre, Nasralla, quien lideraba la Alianza de Oposición hecha con el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), cuyo coordinador es el expresidente Manuel Zelaya, denunció que el TSE había fraguado un fraude para robarle el triunfo.

Ese mismo día, Nasralla y Zelaya hicieron llamamientos a los hondureños a la insurrección, lo que marcó una serie de protestas, algunas con vandalismo, que dejaron varios muertos, lesionados y detenidos, lo que la Alianza de Oposición atribuyó a “infiltrados” del Partido Nacional.

Aunque las protestas fueron disminuyendo, Zelaya no ha dejado de hacer llamamientos a la insurrección y para mañana ha convocado a una nueva protesta por el “fraude electoral” de 2017.

Para buscar una salida a la crisis, en marzo inició un proceso de diálogo conocido como “pre diálogo”, con la mediación de las Naciones Unidas, a través de su representante en Tegucigalpa, Igor Garafulic, y el acompañamiento del embajador de España, Guillermo Kirkpatrick.

En el proceso, que estuvo a punto de fracasar en varias ocasiones, han venido participando representes del Gobierno, de los partidos Nacional y Liberal, y de Salvador Nasralla.

A finales de agosto, con las cuatro mesas instaladas desde el pre diálogo para tratar sobre si hubo o no fraude electoral, reformas electorales, derechos humanos y reformas constitucionales, inició el diálogo entre el optimismo de algunos sectores y las dudas de que fructifique de otros.

El diálogo finalizó el pasado día 16 y al respecto Garafulic dijo a Efe que “nosotros estamos muy satisfechos de haber acompañado un proceso en el que se dio un diálogo real desde sus inicios”.

“Nosotros dijimos queremos tener al Gobierno y a la oposición conversando y eso se logró”, enfatizó Garafulic.

Añadió que en el diálogo “hubo 150 personas entre participantes delegados e invitados que sí intercambiaron opiniones y fueron capaces de acordar y proponerle a Honduras 100 consensos”.

Al final no hubo consenso en cinco puntos, que deberán ser abordados a otro nivel, siempre con el acompañamiento de las Naciones Unidas y España, según indicó Garafulic.

El Parlamento de Honduras ya conoció de parte de la ONU los acuerdos logrados hasta ahora para que el legislativo los apruebe y sean ley.



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