El expiloto de ‘El Chapo’ dice que el capo pagó millones a policías mexicanos


Dibujo de la artista Jane Rosenberg que muestra al narcotraficante mexicano Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán mientras escucha a la intérprete, durante una audiencia en el tribunal del Distrito Sur en Brooklyn, Nueva York (EE UU).
Jane Rosenberg / EFE

Joaquín el Chapo Guzmán Loera pagó millonarios sobornos a la policía mexicana para que le permitiera mantener el tráfico de drogas, dijo este lunes Miguel Ángel Martínez Martínez, su expiloto y exgerente y ahora testigo del Gobierno de EE UU en el juicio que se sigue contra el capo.

Entre los que presuntamente aceptaron sobornos Martínez identificó en su primera aparición en el tribunal de Nueva York a Guillermo González Calderoni, quien entonces tenía a su cargo la oficina en Guadalajara de la dirección general de Seguridad de la Procuradoría General. De acuerdo con el testimonio de Martínez, alias El Gordo, El compadre y Tololoche, Guzmán se refirió a este funcionario como su “amigo” y también le dijo que “era un policía bien inteligente”.

Testigo protegido de la fiscalía, Martínez entró en la sala del juez Brian Cogan, que preside el caso, vestido con chaqueta y pantalón azul, camisa azul claro y corbata roja sin mirar a su exjefe, a quien identificó a petición de la fiscalía.

El expiloto de El Chapo aseguró que entre 1987 y hasta más o menos 1992 dieron “mucho dinero” a González Calderoni, un periodo en el que dijo que le entregaron “dos o tres veces 10 millones de dólares cada ocasión”, y que ese dinero le fue enviado en aviones de Guzmán Loera para que le permitiera “trabajar con la droga”.

Expectación

El testimonio de Martínez, quien según dijo en el proceso la defensa de El Chapo casi perdió la nariz al consumir cuatro gramos de cocaína al día, creó este lunes gran expectación dadas las medidas de seguridad puestas en marcha, como la prohibición de que los artistas que acuden a la corte dibujen su rostro real.

El exempleado del capo indicó que Guzmán Loera y González Calderoni se conocieron en 1987, y que fue este funcionario quien advirtió al acusado de que el Gobierno de EE UU había establecido una base para interceptar los aviones que venían de Colombia con droga, además de informar si había una investigación o qué hacer para no ser capturado.

Martínez, que trabajó para el capo de la droga entre 1986 y 1998, aseguró que supo esta información del propio Guzmán Loera porque él no estaba a cargo de pagar sobornos a la policía, sino Humberto Loya Castro.

González Calderoni fue asesinado en Texas en febrero de 2003 de un balazo en la cabeza mientras conducía su Mercedes Benz.

Enlace con los cárteles colombianos

En su primer testimonio durante el histórico juicio a quien se considera uno de los capos más poderosos, Martñinez también dijo, al detallar cómo se traficaba la droga desde Colombia a México para luego enviarla a EE UU, que las pistas de aterrizaje clandestinas estaban en Sonora, Culiacán, Nayarit, Guadalajara y Guanajuato y que se usaron aviones entre 1990 a 1995.

Martínez explicó que los lugares fueron elegidos por Guzmán Loera porque eran las plazas “donde la policía [a los que pagaban sobornos] le permitía trabajar” y que la droga era recibida por él mismo, Arturo y Héctor Beltrán Leyva, Martín Moreno y otras personas que no conocía.

Además de piloto, Martínez se encargaba de hablar con los cárteles de Colombia (Cali, Medellín) para recibir de ellos “la mayor cantidad posible” de cocaína, almacenarla y enviarla a EE.UU.

En aguas internacionales

Martínez explicó, además, en su detallado testimonio, las claves de comunicación que usaban para las operaciones de narcotráfico, así como sus funciones en la organización, que cambió el transporte para traer la droga en barcos por seguridad.

El testigo expuso que las embarcaciones colombianas y las de Guzmán Loera se encontraban en aguas internacionales donde se transfería el cargamento a los barcos de su exjefe.

El 55% del dinero de la venta de esta droga era para los colombianos y el 45% para El Chapo, según el testigo.

Martínez detalló que el cartel operaba como una corporación, cuyos empleados aumentaron de unos 25, cuando él comenzó, a unos 200, que incluía pilotos, aviones, capitanes de barco, distribuidores de droga y otros que blanqueaban el dinero.



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