El escritor cubano Armando Álvarez Bravo muere en Miami


Armando Alvarez Bravo en la presentación de ‘Cuaderno de Campo’ en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami, en marzo del 2010.

Armando Alvarez Bravo en la presentación de ‘Cuaderno de Campo’ en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami, en marzo del 2010.

El Nuevo Herald






La literatura cubana en el exilio ha perdido a uno de sus más destacados representantes. El poeta, ensayista y crítico de arte Armando Álvarez Bravo falleció el 22 de abril en Miami.

Experto en Lezama Lima y amigo de Gastón Baquero, Álvarez Bravo (La Habana, 1938) era conocido por una prosa cuidada que volcó en más de 40 libros.

Aunque destacó como ensayista, era la poesía su verdadera pasión, por lo que solía decir que su prosa era solo un complemento a su poesía.

Considerado parte de la llamada Generación del 50 en la isla, publicó numerosos poemarios a lo largo de una extensa carrera, que continuó en el exilio a su salida de Cuba en los años 1960, tras ser uno de los intelectuales que fueron víctimas de la censura, al punto de que su nombre fue incluido y luego borrado de un diccionario de autores cubanos editado en la isla.

Entre los más de 40 títulos que publicó se encuentran Para domar un animal (Primer Premio Internacional de Poesía José Luis Gallego, Madrid, 1981); Poemas para la princesa; La belleza del físico mundo, Al curioso lector (Ensayos sobre arte y literatura), la antología Siempre habrá un poema, publicado por la editorial española Visor, y Singladuras, a cargo de Ediciones Universal, en Miami, el cual incluye poemas y cuentos de varias etapas de su vida.

Desde las páginas de el Nuevo Herald difundió durante más de dos décadas el arte en Miami, en numerosas reseñas de exposiciones, semblanzas de artistas y escritores.

“Armando es un punto de referencia de su generación, tanto como fino poeta, como sagaz crítico literario y de artes plásticas. Maestro siempre dispuesto a aconsejar a los más jóvenes”, dijo el escritor y crítico de música Daniel Fernández, añadiendo “que conserva gratos recuerdos del tiempo en que fuimos compañeros de trabajo en el Nuevo Herald”.

Álvarez Bravo era además uno de los expertos en la obra del escritor José Lezama Lima, sobre quien hizo una selección anotada de su obra en Orbita de Lezama Lima, publicado en 1966 en Cuba.

A su vez fue profundo conocedor y admirador de la obra de otros representantes de la generación de Orígenes, como Gastón Baquero, a quien consideraba un amigo.

“La amistad con Gastón Baquero era el hablar con una persona como si fuera mí mismo”, dijo en una entrevista con el escritor Armando de Armas.

En esa misma entrevista dijo sobre Lezama Lima: “Es mi compadre, entrañable amigo; amigo de infancia de mi padre. Es alguien que desde que nos conocimos sabíamos que teníamos que mantener una entrañable amistad, sencillamente porque ambos, en tiempos temibles del totalitarismo castrista, vivimos por y para la poesía”.

Álvarez Bravo fue miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, así como miembro correspondiente de la Real Academia Española, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y vitalicio de American Translators Association. También uno de los fundadores del PEN de Escritores Cubanos en el Exilio.

Sus colegas del exilio, que compartieron presentaciones de libros y tertulias, lo recuerdan con afecto y respeto.

“Estuvo lleno de proyectos y energía creativa hasta el final”, señaló Luis de la Paz.

“Se nos ha muerto uno de los grandes. El exilio a partir de hoy estará más pobre, más huérfano, más desolado. Otros hablarán del gran poeta, de su trayectoria, de su obra imperecedera, yo prefiero ahora recordar al compañero de trabajo, al amigo y pararme frente a mi librero donde están sus libros, y al azar, abrir cualquiera de ellos, y leerlo“, dijo José Abreu Felippe.

El editor Juan Manuel Salvat, cuya editora Universal publicó varios libros de Alvarez Bravo, dijo que fue uno de los mejores creadores de la literatura cubana, a quien también valoró como amigo.

“Es una pérdida que duele por la amistad pero más todavía por el vacío que deja. Sabemos que está recibiendo el abrazo amoroso de Dios pero nosotros quedamos más solos, más tristes, sin poder ya tomarnos un buen trago hablando de nuestras obsesiones cubanas“, añadió Salvat.

Aquellos que lo conocieron señalan que Álvarez Bravo al igual que fue un hombre destacado en su vida profesional, también lo fue en lo personal. Era devoto de su familia.

No habrá funerales, sino una misa el jueves 25 a la 1 p.m. en la iglesia católica St. Thomas The Apostle, localizada en el 7303 SW 64 St. Miami, FL 33143.

En lugar de flores, se pide hacer contribuciones al St. Jude Children’s Research Hospital.



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