DeSantis sorprende con su política ambiental


Durante su campaña para gobernador de la Florida, Ron DeSantis poco habló acerca del medioambiente, a diferencia de su contrincante Andrew Gillum, quien desde un principio destacó el gran peligro ambiental que afronta el estado.

Es más, durante un recorrido por los Everglades, DeSantis aseguró que no era un escéptico del cambio climático pero que tampoco quería que lo llamaran un creyente en el tema, dejando dudas acerca de su proceder en caso de convertirse en gobernador.

El pasado agosto, y durante su campaña, DeSantis había asegurado en una entrevista que fue captada por numerosos medios que los problemas ambientales no eran del estado, sino más bien nacionales e internacionales, refiriéndose a la marea roja que había afectado profundamente la economía del oeste de la Florida. Sorpresivamente, y lo aplaudo, si es que en realidad se implementa lo que dice, empezó su gobernación con propuestas ambientalistas.

De acuerdo a su despacho, DeSantis firmó una orden ejecutiva para restaurar y conservar los cuerpos de agua del estado que superaría el gasto de Rick Scott en $1,000 millones. Bajo su gobernación habría una entidad importante dedicada estrictamente a esto: “blue-green algae task force” (comisión especial para el estudio de las algas azules-verdes). Serían $2,500 millones dedicados al restablecimiento de los Everglades, al control de toxinas causadas por las algas, y a una oficina de transparencia medioambiental, entre otros puntos que toca la orden ejecutiva.

DeSantis ha asegurado que la economía de la Florida está basada en sus cuerpos de agua, y no solo para generar empleos, sino para mejorar la calidad de los recursos. La nueva división será además liderada por científicos, un cambio radical a las políticas ultraconservadoras que se niegan a creer en algunas instancias en la ciencia.

Ahora, aunque en esta ocasión no habla de “cambio climático” como tal, ni de como el mismo también afecta estos problemas en el estado, este puede ser un primer paso en la gobernación a un cambio radical en referencia al tema, que durante el mandato de Scott fue tabú. En su momento Scott hasta prohibió la mención del término en Tallahassee.

En la nueva política también se habla de iniciativas para controlar la marea roja, que, aunque es originaria en el oeste del estado, este año afectó ademas el este, y en el pasado octubre hubo que cerrar algunas playas en Miami-Dade y Palm Beach. Se cree que empeora con los repentinos cambios en la temperatura del mar.

Por otra parte, la nueva política de DeSantis no habla del levantamiento del nivel de los océanos. Él, durante su campaña, aseguró que no sabía de quien era la culpa, pero que si había levantamiento, había que atacarlo.

Miami sería una de las ciudades más afectadas del país, de hecho, ya lo está siendo en Miami Beach y otras zonas costeras.



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