Defensa de la alcaldesa de Roma, acusada de falso testimonio, pide absolución


La defensa de la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), pidió hoy su absolución en el juicio en el que está acusada de ofrecer falso testimonio y cuya sentencia se espera para esta tarde.

El abogado de la regidora, Pierfrancesco Bruno, pidió que Raggi sea absuelta porque “no subsiste” el delito que se le imputa, el de haber mentido sobre el nombramiento de un colaborador, informaron los medios locales.

De la sentencia depende el futuro político de la alcaldesa, pues el M5S cuenta con un código ético interno que considera incompatible el ejercicio de cargo público con una condena, aunque sea en primera instancia.

La Fiscalía ha pedido una condena de diez meses de prisión.

Raggi, que en junio de 2016 se convirtió en la primera mujer al frente del Ayuntamiento romano, ha sido juzgada por el delito de prestar falso testimonio en relación con el nombramiento de un asesor en un caso de corrupción.

Se trataba del ascenso de Renato Marra como director de Turismo de la capital, tras haber sido supuestamente sugerido por su hermano, Raffaele Marra, por entonces responsable del departamento de Personal del Ayuntamiento y arrestado por presunta corrupción.

La fiscalía cree que la alcaldesa, abogada de formación, declaró en falso al asegurar a la Autoridad Nacional Anticorrupción (ANAC) que había elegido a Renato Marra con plena autonomía y no por el consejo de su hermano.

El líder del M5S, Luigi Di Maio, también vicepresidente del Gobierno, ha avanzado que en caso de condena se aplicará el código ético del partido, que ha crecido en Italia en los últimos años con sus batallas por la transparencia y la honradez en política.

Raggi, de 40 años, fue la artífice de uno de los grandes triunfos del Cinco Estrellas, la conquista del Ayuntamiento de la capital en las elecciones de junio de 2016.

Dos años después, este partido contrario a las formaciones de la izquierda y la derecha tradicional ganó las elecciones generales del pasado marzo y alcanzó el Gobierno de Italia, que controla en coalición con la ultraderechista Liga.

En estos años al frente de la alcaldía romana, Raggi ha sido a menudo criticada por los importantes problemas que sigue atravesando la ciudad, con continuas huelgas de transporte público y graves deficiencias urbanísticas y de recogida de basuras.

Su dimisión implicaría la caída de su consejo municipal y el Gobierno de Italia debería entonces nombrar un comisario para gestionar la ciudad hasta que se adelanten las elecciones, como ocurrió con el anterior regidor, Ignazio Marino, en 2015.



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