Cubano Sullivan Barrera se puede beneficiar del fin de Adonis Stevenson


Superman ha muerto. El hombre que durante una década ostentó el título de campeón mundial de la división ligero pesada mientras se hacía llamar de ese modo cedió su corona el viernes por la noche en un combate que habrá de significar el final de su carrera.

Oleksandr Gvozdyk, quien integrara junto a Oleksandr Usyk y Vasyl Lomachenko un equipo olímpico de lujo, asumió el papel de enterrador de la trayectoria de Adonis Stevenson (29-2-1, 24 KO) con un nocaut memorable en el 11no asalto de una pelea efectuada en Quebec.

Con la ayuda del legendario entrenador Teddy Atlas, Gvozdyk (16-0, 13 KO) se impuso a su propia timidez en el principio de la pelea para comenzar a comandar el ritmo de la acción que se tragó al haitiano afincado en Canadá.

Ya en su combate anterior ante Baduo Jack, Stevenson había dado muestras de que las cosas no estaban bien en su universo, pues terminó aquel asunto con el resuello y apelando a la última gota de energía.

Atlas, un viejo zorro del boxeo, estuvo encima de Gvozdyk entre round y round, pidiéndole el máximo esfuerzo para aprovechar una oportunidad que se pintaba sola: la de convertirse en rey de la versión del Consejo Mundial del Boxeo.

Poco a poco, Gvozdyk fue respondiendo al aguijón verbal de Atlas y trasladó esa intensidad al cuadrilátero, mientras Stevenson se iba difuminando bajo el peso de sus cuatro décadas de existencia, hasta que en el 11no asalto sobrevivno la andanada brutal que dejó al antiguo rey sin fuerzas ni espíritu.

La victoria de Gvozdyk no solo saca a Stevenson de la pintura de la división ligero pesada, sino que abre el juego de la misma manera en que el triunfo de Eleider Alvarez resquebrajó la presencia de Sergey Kovalev.

Sin duda, está ocurriendo un cambio de guardia en las 175 libras y habrá que seguir de cerca lo que puedan hacer los otros aspirantes al cetro, entre ellos el cubano Sullivan Barrera.



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