Caso de corrupción empaña reuniones de comités olímpicos


El jeque kuwaití también se había impuesto una suspensión a sí mismo la semana pasada de su membresía de 26 años del COI y de sus labores al frente del panel olímpico que distribuye cientos de millones de dólares a deportistas y organismos deportivos.

El jeque, al que fiscales públicos en Ginebra acusan de falsificación en un presunto caso de arbitraje falso que involucró a otras cuatro personas, por mucho tiempo ha sido aliado del presidente del COI, Thomas Bach, y con frecuencia ha sido catalogado como el “hacedor de reyes” de las elecciones olímpicas.

El lunes, Bach encabezó una conferencia telefónica de los miembros del comité ejecutivo del COI en que subrayó la presunción de inocencia del jeque Ahmad, quien, sostuvo “ha tomado el camino correcto con respecto al Movimiento Olímpico”.

El COI además publicó un documento de su propia comisión de ética redactado la semana pasada en que se analiza el caso de falsificación y una posible sentencia de cinco años de prisión.

“El hecho de que él (el jeque Ahmad) sea considerado por una autoridad judicial como alguien que violó una ley penal constituye un daño muy serio al Movimiento Olímpico y a la reputación del COI”, escribió el panel de ética.

La comisión de ética del COI ha pedido al jeque que acuda a la reunión del 11 de enero de Lausana, Suiza. Su juicio en Ginebra está planeado para la primera mitad del próximo año.

La directiva del COI también se concentrará en la capital japonesa más adelante como parte de una semana de reuniones relacionadas con los Juegos Olímpicos de 2020. Tokio ganó la sede en la misma reunión anual del COI en septiembre de 2013 en que Bach fue electo presidente del Comité Olímpico Internacional, cuando la influencia del jeque se encontraba en su punto máximo.



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