Brecha económica marca desempeño de los estudiantes


Las bolsas de pobreza en Panamá ensanchan la brecha entre los estudiantes que tienen más y menos recursos. O lo que es lo mismo, a mejor posición social, mejor nota para el alumno.

Esta es una de las conclusiones que arroja el sistema de evaluación internacional a estudiantes de 15 años llamado PISA por sus siglas en inglés, presentado ayer.

“En Panamá, los estudiantes con ventajas socioeconómicas superaron a los estudiantes más desfavorecidos en lectura por 95 puntos”, señala el informe. “La condición socioeconómica también fue un fuerte factor para predecir el rendimiento en matemáticas y ciencias en todos los países participantes en PISA. En Panamá, explicó 17% de la variación en rendimiento en matemáticas y el 16% en rendimiento en ciencias”, agrega.

Estos datos coinciden con la realidad de la región, donde las desigualdades tienen un impacto muy negativo en los jóvenes que se topan con más dificultades para tener acceso a mejores condiciones socioeconómicas. En este sentido, Panamá tiene un reto por delante: erradicar la desigualdad desde los lugares de enseñanza. Para ello, es necesario que se incrementen los recursos económicos destinados a las escuelas más desfavorecidas.

“Tenemos que revisar de qué manera podemos asegurar que nuestros chicos (de la región) obtengan las herramientas para que tengan éxito en este mundo global, pero el punto más importante es reducir las desigualdades y darle prioridad a las regiones y escuelas que se encuentran en desventajas”, dijo la directora de la OCDE, Gabriela Ramos, que presentó en México los resultados del estudio.

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Cobertura de PISA

Panamá, en el furgón de la cola en educación

El sistema educativo de Panamá es mediocre y no llega a los mínimos de calidad. Los datos revelados por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), conocido como PISA por sus siglas en inglés, desvelan una posición de absoluta desventaja en la enseñanza con relación a la media de los países de la OCDE.

Según el estudio presentado ayer, más de la mitad de los alumnos panameños de 15 años no entiende lo que lee y 7 de cada 10 no pueden siquiera resolver un cálculo matemático básico.

Panamá se ha sometido dos veces al escrutinio del indicador internacional de educación más famoso del mundo. En 2009 obtuvo una puntuación pésima, que lo dejó en la posición número 62, a solo tres puestos del peor calificado. En la prueba aplicada el año pasado fueron evaluados 77 países y Panamá quedó en el puesto 71. Fueron evaluados 6 mil 270 alumnos, una muestra escogida al azar de un total de 72 mil 084.

En el ranking global, Panamá hoy ocupa el puesto 76 en lectura, también el 76 en matemáticas y el 75 en ciencias. Lo que evidencia una cruda realidad: los alumnos panameños no han adquirido los conocimientos y habilidades necesarios. Solo un 0.3% de los alumnos está en un nivel de excelencia, mientras que el 59.3% está situado por debajo del dos (nivel mínimo de competencia), lo que denota un sistema educativo con serios problemas.

El retrato de la educación panameña que dejan los resultados correspondientes a 2018, presentados de forma simultánea en varios continentes, es desolador. Panamá se sitúa muy por debajo de la zona media tanto en lectura y comprensión de un texto escrito —donde los más fuertes son Estonia y Canadá— como en matemáticas y ciencias, materias dominadas por chinos.

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Situación de los países

El foco principal del estudio se centró en esta ocasión en la comprensión lectora. Según los datos, el 64% de los alumnos panameños de 15 años no puede “identificar la idea principal en un texto de longitud moderada, encontrar información basada en criterios explícitos, ni puede reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos cuando se les indica explícitamente que lo hagan”. Y un 34% apenas llega a alcanzar este mínimo de comprensión. Es decir, de cada 10 alumnos más de 6 no entienden lo que leen. En cambio, en los países que forman la OCDE el 77% del alumnado está capacitado para esta función básica.

En cuanto a la evaluación en ciencias, solo 3 de cada 10 estudiantes en Panamá son capaces de sacar conclusiones a partir de diferentes fuentes de datos y pueden sacar relaciones causales simples de un razonamiento. La media de la OCDE se sitúa en el 78%.

El panorama en matemáticas es mucho peor. El 81% de los alumnos no sabe responder un cálculo simple, como comparar la distancia total a través de dos rutas alternativas o convertir los precios a una moneda diferente. En el mundo, solo son el 24% los que no llegan a este nivel. En la otra punta del estudio están los alumnos aventajados que en Panamá no llegan al 1%. Son aquellos que pueden resolver con facilidad situaciones complejas y evaluar estrategias apropiadas para la resolución de problemas. En China, por ejemplo, llegan al 44% y en Singapur al 37%.

Comparación

En comparación con la prueba de 2009, el país empeoró sus resultados en matemáticas y ciencias. Por puntos, Panamá sacó 353 en matemáticas, siete menos que hace 9 años; y en ciencias, 365, 11 menos que en la prueba anterior. No obstante, hubo una leve mejora en la destreza de comprensión lectora. El país obtuvo 377, seis puntos más que en 2009.

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Otras mediciones

El esquema analítico de PISA, que no ahonda en los contenidos, sino que busca conocer cuánto comprenden y resuelven situaciones del mundo real los alumnos de 15 años, destapó otra conclusión imperante. “Los estudiantes con ventajas socioeconómicas superaron a los estudiantes desfavorecidos en lectura en 95 puntos de calificación en PISA 2018”, según los datos. Lo que manifiesta que el estatus socioeconómico opera en Panamá como un predictor en el desempeño de los alumnos, sobre todo, en las materias de matemáticas y ciencias. “La condición socioeconómica también fue un fuerte factor para predecir el rendimiento en matemáticas y ciencias en todos los países participantes en PISA. En Panamá, el 17% de la variación en rendimiento en matemáticas y el 16% en rendimiento en ciencias”, agrega el documento.

Realidad

La viceministra de Educación, Zonia Gallardo de Smith, explicó que los resultados de PISA 2018 son una radiografía que muestra como estamos en educación, y dan las bases para comenzar a cambiar la realidad, o por lo menos crear políticas educativas de Estado que permitían darle continuidad al proceso de transformación.

Añadió que esta situación no es un asunto exclusivo del Ministerio de Educación (Meduca), sino de la sociedad en general, por lo que hizo un llamado para que ayuden a mejorar la calidad del sistema educativo.

Los resultados no sorprendieron a la directora ejecutiva de la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa, Aida Alfaro, quien dijo que no esperaban que los resultados fueran buenos, porque no existe una política sostenida en educación. Afirmó que para tener resultados positivos se tienen que crear políticas a largo plazo, porque no se puede pretender que cambios pequeños ofrezcan grandes resultados.

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Panamá ha obtenido un resultado de 365 puntos, cuando la media de los países de la OCDE es de 489. Archivo

El experto del Banco Interamericano de Desarrollo, Horacio Álvarez, expresó que estos resultados duelen porque al igual que en 2009 hay estudiantes de 15 años de edad que están dentro del sistema escolar con conocimientos básicos de lectura o matemáticas.

Indicó que la situación es más grave en los jóvenes de la zona comarcal y rural que desertaron de la escuela —mil 983 fueron medidos en el estudio—, porque solamente el 3% de ellos reunió las competencias mínimas que le ayudarán a mejorar su condición de vida.

(Con información de Urania Cecilia Molina)



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