“Aquí nos vinieron a botar”: Patrulla Fronteriza libera a decenas de migrantes frente a estación de bus en California | Noticias Univision Inmigración


SAN BERNARDINO, California.- Después de que el guatemalteco Mynor se secó las lágrimas la tarde de este jueves en una estación de autobuses en San Bernardino, en el sur de California, miró las placas de los autos para saber en qué estado lo había liberado la Patrulla Fronteriza (USBP). Aunque él y su hijo Cristian, de 14 años, llegaron con otros 12 migrantes, se sintieron perdidos. No tenían un solo centavo en el bolsillo.

“Aquí nos vinieron a botar”, lamenta Mynor, un campesino de 33 años que el pasado 9 de mayo se entregó a las autoridades estadounidenses en la frontera entre México y Arizona pidiendo asilo. Pasó ocho días en centros de detención hasta que lo liberaron este jueves acatando una orden judicial que impide que una familia con niños solicitando refugio permanezca bajo custodia por más de 20 días.

Eso ya ocurre en Arizona desde hace varias semanas, pero según activistas jamás había pasado en una estación de buses en San Bernardino, a 60 millas al este de Los Ángeles, una de las ciudades santuario que encabeza la lucha contra las políticas migratorias de la administración Trump. Por eso creen que se trata de las advertencias cumplidas del presidente republicano y de un ataque directo a los políticos locales.

Solo este jueves, al menos 67 inmigrantes, la gran mayoría menores de edad, fueron liberados por la USBP en una estación de Greyhound de San Bernardino; mientras que la tarde de este viernes llegaron alrededor de 50, según la organización Inland Coalition for Immigrant Justice (IC4IJ).

Apenas se enteró sobre lo que pasaba el jueves, el grupo echó mano de su red de voluntarios para ofrecerles alimento, ropa, medicinas, un lugar dónde dormir y teléfonos para comunicarse con sus parientes. Con eso han logrado que éstos les compren sus pasajes de bus para llegar a sus destinos finales y que no terminen deambulando en una localidad en la que jamás habían estado.

Un vocero de la Inland Coalition for Immigrant Justice afirmó que varios migrantes llegaron enfermos, no se habían bañado en varios días, estaban hambrientos, tenían la misma ropa desde hacía tiempo y solo traían pesos, por lo cual no habrían podido comprar nada. El IC4IJ cree que la Patrulla Fronteriza lleva tres días liberando personas bajo su custodia en dicha terminal, un dato que no confirma la dependencia.

“Busquen a alguien que hable español”

Según el testimonio de Mynor, los agentes federales ni siquiera les quisieron decir en qué lugar los dejaban. “Les preguntamos ‘¿cómo hacemos para hacer una llamada?’. Y nos contestaron: ‘Busquen a alguien que hable español, a ver cómo se las arreglan’”, contó.

Dijo que antes de salir del centro de detención, un oficial migratorio le comentó: “te vamos a tirar en la estación de camiones”. Era todo lo que sabía. “No traíamos dinero, nada. Al llegar teníamos miedo, hacía frío. No sabíamos para dónde agarrar (…) Nos sentíamos perdidos”, relató.

Mynor, quien se dirige a Atlanta, en Georgia, mencionó que a pesar de la incertidumbre, se sintió mejor comparado con el encierro en las instalaciones de la USBP. “Cuando respiramos el aire dije: ‘Señor que estás en el cielo, gracias por este milagro’”.

Su hijo Cristian relata esa experiencia con la voz entrecortada. “No sabía nada, dónde estábamos. Sentía temor por si tal vez nos perdíamos”, comentó. “Los otros niños venían tristes, llorando”, aseguró el adolescente, quien relata que la pasó mal en el albergue para menores donde estuvo. “Los niños les decían a los policías que querían medicina y les decían que no les podían dar”.

Su padre alega que se enfermó de la garganta y que otros tenían gripe y fiebre, lo cual atribuye a las bajas temperaturas en los centros de detención. En suma, el califica de humillante el trato en esos lugares.

“Nos tiraban los burritos. Cuando nos acostábamos nos decían: ‘Párense, párense. Aquí no vienen a dormir. Paren a ese chamaco, no quiero a mis hijos, menos a los tuyos. Solo quiero a mis perros’. El corazón se le partía a uno. ¿Qué hacíamos? Llorábamos”, contó el centroamericano.

Lo que responde la Patrulla Fronteriza

Raph DeSio, vocero de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en el sector San Diego, aseguró a Univision Noticias que la liberación de migrantes en las estaciones de buses de la empresa Greyhound no es nueva en el sur de California, subrayando que obedece a que la capacidad de sus instalaciones ha sido rebasada por el éxodo masivo de centroamericanos.

“No tenemos espacio y los tenemos que liberar porque no los podemos tener más de 20 días”, mencionó el portavoz. “Nuestras instalaciones solo están diseñadas para detenciones temporales. Básicamente son celdas pequeñas que fueron diseñadas para hombres adultos, no para familias con niños. Así que rápidamente los entregamos a ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas)”, agregó.

Desde el 1 de octubre han sido liberados más de 12,000 migrantes en San Diego, una tercera parte de los 38,000 detenidos, indicó DeSio. Cada día, más de 200 solicitantes de asilo quedan bajo su custodia. “Al estar en las estaciones pueden llegar a sus destinos finales”, indicó el funcionario.

Pero Jennaya Dunlap, organizadora de la Inland Coalition for Immigrant Justice reclama que solo están dejando a la deriva a las familias centroamericanas, sin importarles si pueden continuar sus viajes.

“No tiene sentido dejarlos en San Bernardino”, señala la activista. “No es una ciudad segura y los migrantes ni siquiera saben a qué ciudad están llegando. No tienen dinero, solo pesos que no les sirven para nada; no saben a dónde ir por comida; no tienen teléfonos para hacer llamadas; están en una situación muy difícil. Los están dejando a la merced de Dios”, mencionó.

“Nos preocupa su seguridad”

Esta organización pidió a Univision Noticias no revelar a qué estación de Greyhound están llegando estos migrantes ni los sitios donde les están dando cobijo, explicando que tratan de evitar que grupos antiinmigrantes acosen a los solicitantes de asilo, como ocurrió hace cinco años en una iglesia de la zona que recibió a familias centroamericanas. “Nos preocupa su seguridad”, indicó Dunlap.

La mayoría de los 67 migrantes que llegaron este jueves son niños guatemaltecos. Su destino más común es Nueva York, seguido de otras ciudades en la Costa Este, según la IC4IJ. Varios estuvieron en las estaciones de la Patrulla Fronteriza en El Centro, en California; y en la de Yuma, en Arizona. Unos pasaron la noche en moteles de San Bernardino y otros en una iglesia cercana.

La tarde de este viernes llegaron alrededor de 50 migrantes a la misma estación de bus, que suele estar rodeada de indigentes. Vehículos de la USBP los dejaron sin mediar palabra y voluntarios comenzaron el proceso para albergarlos.

En el diminuto cuarto de un motel de San Bernardino, que comparten con cuatro migrantes, Mynor y su hijo Cristian aún no saben cuándo viajarán a Atlanta. La cita en una corte de migración en esa ciudad se ha programado para el 18 de junio. El padre cuenta que su caso se basa en que escaparon de Guatemala porque una vez hubo un tiroteo cerca de su casa, que él interpretó como un intento para asesinarlo.

“Pasaron disparando y no sé si me iban a matar”, dijo Mynor, quien no quiso quedarse a averiguarlo.

Sentados en una cama, ambos comparten sus sueños. Cristian piensa en su futuro y dice que quiere ser arquitecto y su padre solo piensa en el ahora: espera que un juez de inmigración falle a su favor en su proceso de asilo.

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