354 detenidos para impedir incidentes


Manifestantes de los ‘chalecos amarillos’ toman el centro de París en una nueva protesta por cuarto fin de semana consecutivo.
EFE

Francia y su capital han amanecido este sábado blindadas ante las nuevas convocatorias de los ‘chalecos amarillos’. Las fuerzas del orden han detenidoal menos a 354 personas en París para impedir con carácter preventivo incidentes violentos, según ha indicado la Prefectura de Policía.

Una portavoz de la prefectura ha puntualizado que esas personas, detenidas sobre todo por formar parte de grupos susceptibles de protagonizar actos de violencia o por estar en posesión de objetos que pueden utilizarse para ello, no necesariamente quedarán bajo custodia una vez que se realicen las verificaciones pertinentes.

Miles de agentes de seguridad de Francia se han preparado para las nuevas protestas en la capital y otras ciudades, en un cuarto fin de semana de enfrentamientos iniciados por el alza del coste de la vida.

Atracciones de París, cerradas

La Torre Eiffel y otras importantes atracciones turísticas continúan cerradas. Además, las zonas más sensibles por ser los puntos de concentración de los “chalecos amarillos”, como el barrio de los Campos Elíseos, las plazas de la República y de la Bastilla han sido cortados al tráfico desde primera hora de la mañana.

Por otro lado, la mayor parte de los comercios situados en el centro de la capital han reforzado sus protecciones y medidas de seguridad para evitar saqueos. El mobiliario urbano también ha sido retirado para prevenir que las barras de metal se utilicen como proyectiles.

Unos 89.000 policías han sido desplegados en todo el país. De ellos, unos 8.000 han sido destinados a París para evitar que se repita el caos del sábado pasado, cuando varios alborotadores quemaron automóviles y robaron tiendas en el famoso bulevar de los Campos Elíseos, además de rayar el Arco del Triunfo con mensajes dirigidos al presidente Emmanuel Macron.

El “cuarto acto”

A través de las redes sociales, los manifestantes han descrito este fin de semana como el “cuarto acto” de un dramático reto a Macron y sus políticas.

Las protestas de los ‘chalecos amarillos’, un movimiento llamado así por las chaquetas fluorescentes que los automovilistas franceses deben llevar en sus vehículos, comenzaron en noviembre debido a los problemas que produjo en los presupuestos de las familias un aumento del impuesto a los combustibles.

Desde entonces, las manifestaciones han crecido y se han convertido en una rebelión, a veces violenta, contra Macron. El movimiento ha sido difícil de manejar debido a que no tiene un líder formal.

Las autoridades dicen que las protestas han sido apropiadas por elementos de extrema derecha y anarquistas, con tendencias violentas y que buscan propiciar el descontento social en un desafío directo a Macron y las fuerzas de seguridad.

Macron, cuya popularidad están en mínimos según sondeos, se ha visto obligado a dar marcha atrás y abandonar el impuesto a los combustibles.

A pesar de la decisión del Gobierno, los ‘chalecos amarillos’ exigen más concesiones, incluida una rebaja de impuestos, alzas salariales, menores costos de la energía, mejores planes de jubilación e incluso la renuncia de Macron.

El presidente francés, quien no ha hablado en público desde que criticó los disturbios el sábado pasado mientras participaba de una cumbre del G-20 en Argentina, dará un discurso a la nación a comienzos de la próxima semana, ha dicho su despacho.



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