Trucos de los supermercados para que compres más alimentos de los previstos


Supermercado.
Jorge Paris


Es habitual ir al supermercado y, ya haciendo la cola para pagar, percatarse de lo cara que va a salir la compra por culpa de esos productos que no teníamos previsto adquirir pero que inevitablemente han acabado en el carrito. Por eso, hay algunos consejos le pueden ser útiles para evitar caer en la tentación de comprar más de lo necesario.

En 2016 cada español se gastó una media anual de 1.528,4€ en comida según el último Informe del consumo de alimentación en España publicado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). De hecho, el gasto total en España fue de más de 67 mil millones de euros.

A estas cifras hay que añadir el siguiente dato: desde marzo de 2017 hasta marzo de este año, el Índice de Precios al Consumo ha crecido un 1,3% de media en España, tal y como recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE). Por eso es importante tener en cuenta cuáles son los supermercados más baratos. Alcampo y Mercadona serían las opciones más económicas entre las grandes cadenas según la OCU.

Pero una buena opción para ahorrar en la compra es acudir al mercado tradicional: “A la hora de comprar en el mercado de toda la vida no tenemos tantos productos a nuestro alcance y adquirimos lo que realmente necesitamos”, explica Irina Casablanca, dietista-nutricionista y experta en educación alimentaria e infantil.

En el mercado es más fácil encontrar productos de temporada de procedencia local, que son más baratos. “Van a estar más sabrosos y maduros, por lo que además van a poseer el nivel óptimo de nutrientes”.

Otro método infalible para gastarse menos dinero es elaborar un menú semanal para saber la cantidad exacta de alimentos que necesitamos. Esta práctica no solo nos permitirá ahorrar, sino que también evitará que parte de la comida adquirida se estropee. En 2016 más de 1.200 millones de kilos alimentos acabaron en la basura en condiciones de ser consumidos, sobre todo productos frescos como la fruta, la verdura, hortalizas o pan.

A ese desperdicio de alimentos contribuyen algunas tácticas de marketing que aparentan ser buenas para nuestro bolsillo. “Hay que tener cuidado con las típicas ofertas 3×2, porque muchas veces compramos más cantidad de lo previsto y, aunque parezca que supone un ahorro, muchas veces no se consume a tiempo y termina en la basura”, alerta la experta en educación nutricional.

El márketing en los supermercados

Colocar los productos básicos al final de la tienda, poner ciertos productos a la altura de los ojos, los precios que terminan en ’99 para que solo se tenga en cuenta primer número, los expositores de al lado de la caja… Convierten los pasillos del Súper en un recorrido lleno de estimulos difíciles de sortear. Por eso otra recomendación sería ir a hacer la compra sin hambre.

Ingrit Moya es la coordinadora del Máster en Neuromarketing y Comportamiento del Consumidor de la UCM. Explica que “la mejor forma de llegar al cerebro del consumidor son los ojos. Diversos estudios han demostrado que los colores cálidos (rojo, naranja, amarillo) son los que más llaman la atención, por eso se usan para señalizar la información que pueda diferenciar al producto “.

Según el informe del MAPAMA, el 60,3% de los consumidores declara comprar siempre las mismas marcas de alimentación. Moya señala que “para que el consumidor considere probar una marca lo más importante es crear una atmósfera que estimule los sentidos. En los supermercados se intenta que el consumidor pruebe el producto para que lo conozca y decida comprarlo”. Una de las claves para este acercamiento son  “los espectros de color cálidos, que crean ambientes propicios para comer o adquirir alimentos, mientras que los espectros de luz fría podrían promover la relajación y propiciar la compra de productos electrónicos y de lujo”.

También es importante tener en cuenta el estado de ánimo: “Hay más propensión a la compra cuando nos encontramos extremadamente felices o extremadamente tristes o deprimidos. También las preocupaciones o temas pendientes nos impiden tener plena conciencia de las compras“, detalla la experta.

“La mayoría de marcas apela al componente emocional con el fin de despertar en el consumidor vivencias pasadas o recuerdos que permitan ganar la lucha contra los atributos racionales. Por ejemplo, se procura generar la identificación con un personaje o un grupo (compro esto para ser como X)”.

El mercado de los productos ecológicos

El ritmo frenético que impone la rutina ha conducido a que los platos preparados estén cada vez más presentes en el hogar de los españoles, dato que contrasta con una población cada vez más preocupada por llevar a cabo una dieta equilibrada. De hecho algunos alimentos que se volvieron impopulares sufrieron en 2016 un descenso en las ventas, como el azúcar, las bebidas espirituosas y los refrescos, según reza el informe del MAPAMA.

Sin embargo hay algunas modas de consumo alimenticio que no se deben confundir con una dieta saludable. Es el caso de la actual fiebre por los productos bio, orgánicos o ecológicos, cuyo precio suele ser mayor que el de los productos que no llevan esa etiqueta. Casablanca sostiene que mucha gente cree que “comprando carne o verdura ecológica vamos a mejorar nuestra alimentación, pero es igual de saludable un alimento ecológico que uno no ecológico. Además nadie nos asegura que los alimentos ecológicos que compramos sean de temporada”.

Gracias a una presencia cada vez mayor en los supermercados, su consumo en España ha aumentado un 14% en el último año tal y como recoge el estudio Mitos y realidades sobre el consumo de productos ecológicos realizado por Kantar Worldpanel y Fundació Catalunya La Pedrera. Sin embargo la penetración de estos productos en los hogares españoles sigue siendo baja (42%) en comparación con otros países europeos (82%).

Hacer la compra online, ¿mejor o peor para el bolsillo?

El sector ‘Alimentación y Bebidas’ es el cuarto que más vende a través de internet. La adquisición de estos productos a través del eCommerce ha experimentado un crecimiento que no se puede pasar por alto, con un aumento de un 32,2% en el periodo 2016-2017.

Según los datos del estudio FoodISDigital, realizado por Ipsos para Isdi (Instituto Superior para el Desarrollo de Internet) el 42% de los compradores digitales asegura que controla mejor su gasto de alimentación cuando compra a través de Internet, por lo que no les importa gastarse unos euros en los gastos de envío.

No obstante, el último año ha habido un descenso del 3% en la compra online de estos productos según el estudio Evolución y perspectivas del e-commerce para 2018 elaborado por Kanlli -la primera agencia de marketing de resultados española- y la revista DARetail. Uno de los principales motivos sigue siendo el recelo que existe entre los españoles a comprar productos frescos sin haberlos visto previamente.

Consejos:

  • Evitar comprar productos envasados: son poco sostenibles y hay que sumarles el precio del envoltorio.

  • Planificar el menú semanal: si sabemos los platos que vamos a comer, sabemos los ingredientes que necesitamos comprar. A partir de ahí elaboramos la lista de la compra y no salirnos de ella.
  • Comprar en el mercado: normalmente ofrecen alimentos de temporada, que son más económicos y más sabrosos. Además es una manera de evitar el marketing de los grandes establecimientos.
  • Comprar alimentos de temporada y congelarlos: de esta manera podremos tener acceso a un alimento que nos ha salido a buen precio del que podremos disfrutar a lo largo de todo el año.
  • Aumentar el consumo de proteína vegetal: tomar más legumbres que carne y pescado es una opción más económica que además nos aporta una proteína de calidad.
  • No ir con los niños al supermercado: el marketing con colores llamativos y dibujos atrae la atención de los niños.

  • No ir a hacer la compra con hambre.
  • Probar a hacer la compra online.
  • Tener cuidado con las típicas ofertas 3×2: muchas veces compramos más cantidad de lo que teníamos previsto y aunque parezca que supone un ahorro, muchas veces no se consume a tiempo y termina en la basura.
  • Entender cómo funcionan las tiendas: tener presente que los productos que se encuentren en las baldas situadas a la altura de los ojos van a ser más caros que los que estén colocados en las zonas más bajas.



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
SiteLock
Facebook