Tercer juicio a madre de Miami por la muerte a golpes de su hijo en 1990


Un jurado escuchó por tercera vez la corta y trágica historia de Baby Lollipops, y los detalles fueron tan espantosos ahora como en 1990, cuando su cuerpo fue descubierto entre los arbustos de una casa en Miami Beach.

El niño 3 años pesaba solamente 18 libras, víctima de la malnutrición. Le habían pegado al cuerpo con cinta adhesiva el pañal sucio que tenía puesto. En una mejilla tenía una quemada, probablemente de un cigarrillo.

Había perdido violentamente dos dientes, y parte de la mandíbula. Golpe tras golpe, infligidos mes tras mes, dejaron su cuerpecito magullado. No podía caminar, tenía el cráneo fracturado y el tallo cerebral cercenado.

“El brazo izquierdo lo tenían en tal estado que el músculo que va del codo al hombro se había fusionado con el hueso, lo que le impedía extender el brazo”, dijo Christine Hernández, fiscal de Miami-Dade, a los jurados el lunes.

Lázaro Figueroa tuvo una muerte inimaginablemente horrible. Y la culpa, según los fiscales, la tuvo su madre, Ana María Cardona, quien golpeó y abusó de su hijo más pequeño durante meses.

“Este niño fue objeto de su odio, el objetivo de su ira”, dijo Hernández a los jurados.

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Bosquejo de Lázaro “Baby Lollipops” Figueroa, quien según la Fiscalía Estatal de Miami fue torturado y asesinado a golpes por su madre en 1990.

Fiscalía Estatal de Miami-Dade

El juicio que comenzó el lunes es la tercera vez que Cardona se enfrenta a un jurado por la muerte en noviembre de 1990 del pequeño Lázaro, cuyo cadáver fue descubierto entre los arbustos de una casa en Miami Beach.

Mientras los detectives buscaban a su asesino y trataban de identificar al menor, en un caso que cautivó al sur de la Florida, lo dieron en llamar “Baby Lollipops” por el diseño de su camiseta. Los detectives de homicidio pronto a arrestaron a Cardona, adicta a la cocaína que había vivido en un pequeño apartamento en Miami con sus dos hijos y su amante, Olivia González.

Pero la defensa de Cardona trató el lunes de culpar a González.

“Vamos a presentar testimonios de que mientras Olivia González estaba cumpliendo prisión, alardeó que ella fue la que golpeó en la cabeza al niño una y otra vez con un bate de béisbol y lo mató”, dijo Manuel Alvarez, defensor público adjunto de Miami-Dade.

Los jurados no escucharán que dos veces antes Cardona fue condenada a muerte tras se declarada culpable de asesinato en primer grado y abuso infantil con agravantes.

Los esfuerzos de la Fiscalía Estatal de Miami-Dade por condenar a Cardona han enfrentado obstáculos desde el principio.

González fue el testigo clave en el juicio de 1992, cuando declaró que su amante amarró y torturó al niño durante meses antes de echar mano al bate para matarlo. González, quien se declaró culpable de asesinato en segundo grado por su participación en el caso, y sirvió casi la mitad de una sentencia de 40 años, fue liberada en el 2008.

Cardona fue sentenciada a muerte, la primera mujer condenada a morir en la Florida por matar a su propio hijo. Pero la Corte Suprema de la Florida anuló el fallo hace una década porque los fiscales no revelaron a la defensa ciertas declaraciones de González.

González no fue llamada a declarar en el segundo juicio, en el 2010.

En su lugar, los fiscales se basaron en testigos que describieron el errático estilo de vida de Cardona y su comportamiento abusivo con Lázaro, además del intenso testimonio del médico forense y las fotos que presentó, que mostraron meses de abuso físico. Otra clave: la declaración de Cardona a la policía, en la que admitió haber dejado el cadáver de Lázaro en Miami Beach después que, dijo, el niño se cayó y se golpeó la cabeza con una cama.

En ese segundo juicio, los abogados defensores alegaron que Cardona fue obligada a confesar y le echaron la culpa a un a niñera adolescente con problemas mentales quien confesó haber matado al niño, y después se retractó. Ese jurado también declaró culpable a Cardona.

Un juez la condenó a muerte después que los jurados recomendaron, en una votación de 7 a 5, que debían ejecutarla por su crimen.

El segundo fallo de culpabilidad de Cardona fue anulado en enero del 2016, después que los magistrados fallaron que aunque había suficientes pruebas para condenar a Cardona, una fiscal se excedió durante sus alegatos finales y pidió repetidas veces “justicia para Lázaro”, argumentos que según los magistrados “exacerbaron indebidamente las pasiones de los jurados”.

En el tercer juicio, la Fiscalía Estatal no solicitará la pena de muerte y está presentado un caso circunstancial, parecido al del segundo juicio.

González probablemente no declarará en este tercer juicio. Los abogados concordaron en que González no está “disponible” para declarar, y en cualquier caso es un testigo peligroso para las dos partes.

Pero las interrogantes sobre la participación de González en la muerte de Lázaro aún son importantes. El abogado defensor Alvarez, aunque reconoce que Cardona fue una “madre terrible”, le echó toda la culpa a González.

Dijo que González era una “mujer muy dominante” que asustaba a Cardona mientras abusaba del pequeño, especialmente en sus últimos meses de vida. “Ningún testigo vendrá a declarar aquí a decir que Ana Cardona provocó alguna de estas lesiones graves”, dijo Alvarez.

El juicio continua el martes en el tribunal del juez de circuito de Miami-Dade Miguel de la O.




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