Se llama Peter O’Brien, pero tras su nombre hay una historia fascinante de cubanos en Miami


Quien no ha escuchado hablar a Peter O’Brien puede creer que está delante de un irlandés. Pero todos los que conocen al chico de Hialeah saben que dentro de su alma late una mitad cubana, y cuando abre la boca, entonces no quedan dudas. Entonces hasta se pregunta: ¿el joven nació en La Habana?

O’Brien acaba de imprimir su nombre en el libro de records de la granja de los Marlins al conectar cuadrangulares en seis juegos consecutivos -siete en 35 turnos- con el Jacksonville de Doble, para igualar la marca de Derrek Lee, quien sacó seis pelotas en seis choques con el Memphis en 1996.

Mucha expectativa existía para ver si O’Brien podía acechar la marca de Ken Griffey Jr., Don Mattingly y Dale Long, los cuales pegaron palos de vuelta entera en ocho desafíos encadenados, pero el cubanoamericano se fue el miércoles de 3-1, un doble.

Así y todo, esos siete jonrones en seis juegos -y ocho en los últimos 10- son algo importante para O’Brien, quien llegó vía cambio el 1 de junio a Miami, su sexta franquicia desde que comenzara a jugar pelota profesional y la quinta desde el 2017.

¿Pero quién es este enigmático chico?

Nacido en Miami, su madre Mercedes Conde era solista del Ballet Nacional de Cuba y vivió una odisea para abandonar la isla y la institución dirigida por Alicia Alonso para salir rumbo a Costa Rica.

En Miami conocería a Terry O’Brian para formar una familia que traería al mundo a Peter, educado en las mejores tradiciones de los cubanos, rodeado de familiares en Hialeah y de historias sobre la vida en la isla. Ah, y el español como primera lengua. El inglés vendría luego.

Como un cubanito más de la ciudad, O’Brien jugó pelota en los parques del condado, luego asistió al Preuniversitario Braddock y, tras un período en la Universidad Bethune-Cookman, regresó a jugar en la Universidad de Miami.

Después de varios tantos con el Draft Amateur de Grandes Ligas, O’Brien firmó con los Yankees de Nueva York en el 2012, donde comenzaría un peregrinaje por varios clubes de las Menores -con dos breves estancias en Grandes Ligas-pertenecientes a Arizona, Kansas City, Cincinnati, Texas, Los Angeles y Miami, como si fuera su destino regresar siempre.

Y ahora O’Brien, de 25 años, sueña con jugar para los Marlins. Lo cierto es que en menos de un mes su impacto es palpable, y su historia subyugante. Quién sabe lo que pueda pasar si sigue apilando jonrones.




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