Los pastores masái de Kenia cambian sus vacas por ovejas, cabras y camellos para afrontar mejor la sequía


Un rebaño de vacas masái en Kenia.
GTRES


En 2017, David Ole Maapia perdió casi la totalidad de su rebaño de 48 vacas por la sequía en la provincia de Kajiado, en el sur de Kenia. Para evitar sufrir de nuevo la experiencia, el pastor masái ha decidido cambiar sus vacas por un rebaño más resistente: ovejas y cabras.

“Con esta temperatura, no puedo mantener mi ganado por más de un día”, se ha lamentado Ole Maapia. En 2018, varias zonas de Kenia se han visto sacudidas por lluvias intensas. Sin embargo, las sequías severas de años anteriores han agotado el agua y los pastos en el país y han diezmado a los rebaños de ganado bovino.

Para limitar las pérdidas, algunos pastores como Ole Maapia han optado por cambiar sus rebaños tradicionales por cabras, ovejas y camellos que, según defienden, pueden soportar mejor el flujo irregular de agua. Ole Maapia ya ha adquirido más de 200 cabras y ovejas y espera tener más de 1.000 antes de que acabe el año.

“Si vendo todas durante el periodo de festividades, tendré suficiente dinero como para comprarme un pequeño terreno para construir casas de alquiler para aquellos que trabajan en Nairobi”, ha declarado el pastor.

El ganado bovino, el más vulnerable

 Los científicos han señalado que el ganado bovino corre más riesgo durante las sequías que las cabras, las ovejas y los camellos. Según un estudio publicado en febrero por el Kenya Markets Trust, una asociación mercantil que promueve el crecimiento del mercado, los ganados bovinos en las partes semiáridas de Kenia han descendido en un 26% en los últimos 40 años. Paralelamente, el número de ovejas y cabras se ha incrementado en un 76%.

Como mejor prospera el ganado bovino es en un clima de entre 10 y 30 grados. El cambio climático provoca que los veranos en Kenia sean cada vez más cálidos, así que los rebaños de vacas se están volviendo poco a poco menos adecuados para pastorear en las zonas más áridas del país, ha explicado Mohamed Said, miembro del Kenya Markets Trust y uno de los autores del estudio.

Sin embargo, los animales más pequeños –por ejemplo, las cabras– están mejor preparados para tolerar altas temperaturas, así que son una alternativa atractiva para los pastores, ha añadido el investigador.

Ole Maapia ha señalado que separarse del que ha sido su rebaño puede ser algo difícil para los pastores, pues consideran que este es su posesión más preciada. “Sin embargo, muchos animales no sobrevivieron a la sequía de 2017, así que estamos invirtiendo en otros que sí que puedan soportar condiciones duras”, ha añadido el ganadero.

Aumento de conflictos

Debido a las largas sequías, se ha intensificado la competición entre la población por recursos como la tierra y el agua, lo que según los locales ha dado lugar a conflictos.

Ole Maapia ha denunciado que, cuando algunos pastores pierden sus animales debido a las condiciones climatológicas, roban los de otras comunidades para completar sus rebaños. “Esto se ha saldado con peleas con armas, casas quemadas y, alguna vez, incluso con muertes“, ha criticado el pastor.

Encontrar alternativas y fuentes de ingreso más estables podría ayudar a evitar los enfrentamientos, ha explicado Said, en especial ahora que los expertos esperan que el clima se vuelva más extremo en los próximos años.

Salad Boru, un miembro de las autoridades de la ciudad de  Isiolo (en la Provincia Oriental, en la zona central del país), cree que el hecho de que los pastores tengan más ovejas y más cabras también puede ayudarles a repeler a los ladrones de ganado.  “En muchos casos, los bandidos no están interesados en los animales más pequeños, ha explicado Boru. “Prefieren robar ganado bovino ya que se ve como algo más prestigioso”, ha añadido el representante local.

A su vez, el Gobierno keniano está invirtiendo en otras medidas para prevenir los enfrentamientos en torno a las fuentes de recursos más escasa. Tal y como ha explicado el subgobernador de la provincia de Laikipia (en la zona central del país), John Mwaniki, cuatro gobiernos provinciales lanzaron en 2017 el Triángulo Amaya, una iniciativa para recolectar y almacenar forraje para animales para contrarrestar las pérdidas de pastos durante las sequías.

“Debido a las muertes masivas de ganado bovino durante las sequías, hemos establecido bancos de forraje para ayudar a engordar a los animales que hayan sufrido más el impacto del clima”, ha explicado Mwaniki. “El cambio climático no presta atención a las fronteras, así que no podemos resolver el problema actuando solo en Laikipia, o el conflicto se extenderá por otras provincias”, ha advertido el subgobernador.



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
SiteLock
Facebook