“Los médicos nos toman por locas”


De izquierda a derecha: Nani, María de Prado, Olga, Elisa y Carmen, afectadas por el anticonceptivo Essure en Madrid.
JORGE PARÍS


El cese de la comercialización en toda Europa del anticonceptivo permanente Essure —de la químico-farmacéutica alemana Bayer— el pasado mes de septiembre no ha terminado con los problemas que acarrea en la vida diaria de miles de mujeres que optaron por este método para no tener más descendencia. Mayores de 40, con dos, tres o más hijos o que estuvieran convencidas de no querer ser madres: este era el perfil idóneo para una mujer-Essure.

“Es inocuo, lleva una composición hipoalergénica, apenas tiene efectos secundarios y no hay que pasar por el quirófano”, aseguraban los facultativos. Pero la realidad vivida por más de 1.400 mujeres españolas —dato de las registradas en la Plataforma Libres de Essure—, de las 80.000 que contabilizan que lo llevan en toda España, es totalmente diferente.

Hemorragias internas, ciática, caídas de pelo, inflamaciones de abdomen, dolores articulares, calambres, picores, embarazos no deseados y ectópicos, y aumento de peso: hasta más de 20 kilos en algunos casos. Estos síntomas —que a veces solo se pasan con morfina— les ayudan a descubrir una patología común a través de internet. Y es que todas sufren las mismas (o similares) dolencias, pero ningún medico —a los que han acudido en repetidas ocasiones y cuyas pruebas dan perfectas— las relaciona con el anticonceptivo. Hoy siguen llegando mujeres a la plataforma y “muchas otras todavía no saben a qué se deben sus dolores, y son por el Essure”.

“En el mejor de los casos solo te quitan las trompas”

Así lo denuncia Elisa Fornés, afectada y administradora de Libres de Essure en la Comunidad de Madrid, que achaca esta problemática a la “desinformación” y “negación” de los médicos: “Tenemos que aguantar que nos tomen por locas, que digan que nos lo estamos inventando. Al final las familias tampoco lo entienden y psicológicamente es devastador”. El Essure es una espiral de titanio, níquel y fibras de polietilentereftalato (PET) que se utiliza como método anticonceptivo no reversible a través de la introducción de ese cuerpo extraño en las trompas de Falopio que las obstruye evitando embarazo.

Empezó a comercializarse en 2002 y no estaba preparado para su retirada: “Nadie sabe quitarlo y, en el mejor de los casos te extirpan las trompas, pero en otro muchos también el útero”. Y es que hay mujeres que lo tienen mal colocado, migrado al útero o con partes desprendidas en su interior, y otras que tienen hasta tres. Se ponía, tanto a través de la Seguridad Social como en varias clínicas privadas, pese a lo que dicen a este periódico fuentes del Ministerio de Sanidad, que aseguran que “la mayoría de las mujeres que lo llevan en España se lo han puesto por lo privado” y no nos proporcionan datos.

No es el caso de Elisa ni de —dice— “la mayoría” de las mujeres de la plataforma. Ella acudió en 2012 a su ginecólogo en busca de una ligadura de trompas o de la instalacion de un DIU. Sin embargo, los especialistas de la Seguridad Social le recomendaron el Essure, método que le ha hecho “perder” muchos años de vida: “Con poco más de 40 años estaba inválida y con menopausia precoz“, afirma. Pero no solo perdió tiempo, también las trompas, que tuvieron que extirpárselas en la operación de retirada en 2016, cuando vió que ya no podía aguantar más.

Más grave es el caso de María de Prado, tiene que operarse por segunda vez: “Después de extirparme las trompas me dijeron que no localizaban un trozo del muelle y que tendría que volver para que me extirparan el útero“. “Yo fui a ponerme un DIU porque me había ido bien, pero me recomendaron el Essure y todo pintaba fenomenal. Me lo pongo en julio de 2013 (fue peor que un parto) y a partir de ahí me tiro un mes sangrando y con dolores”, relata esta madrileña, divorciada y con un hijo. “Voy a hacerme pruebas al médico de cabecera, pero todo sale bien. Me deriba al ginecólogo y me dice que los Essure están perfectos. Entonces me meto en internet y veo la plataforma, cuando lo asimilé lo que me pasaba decidí operarme. Me extirparon las trompas el 26 de diciembre de 2017, pero me han dejado restos y sigo con dolores. Tengo que volver para que me quiten el útero y, con él, lo que queda del Essure”, finaliza.

“Todas éramos mujeres sanas”

Nani, también de Madrid, asegura: “Todas éramos mujeres sanas hasta que nos ha pasado esto”. Ella, con 46 años, todavía tiene un cachito dentro. “A los diez días de ponérmelos [en 2013, con 41 años] tuve que ir a Urgencias: el derecho se me estaba saliendo de la trompa hacia la cavidad abdominal y me tuvieron que operar para quitarlo (sin extirpar porque estaba recién puesto), pero el izquierdo me dijeron que estaba bien”, cuenta. Entonces, como un solo Essure no evita el embarazo, los médicos optaron por hacerle una ligadura de trompas in situ. Dos en uno: ligadura + Essure. “A los 42 años ya tenía pre-menopausia, dolores abdominales, vértigos, ciática…”. El origen: el muelle que le quedaba.

Entonces tenía dos opciones: quitárselo por laparoscopia y en quirófano o por histeroscopia. Esta seguda opción es más dolorosa, pero no conlleva operación: “Te meten una cámara por la vagina que va a las trompas, una pinza y tiran de él, te lo arrancan”, explica Nani. Un método que no recomiendan sus compañeras porque el Essure “lleva 5 años metido en la trompa, se ha fibrosado con ella” y no te aseguran que no te vayan a dejar restos. Pero ella “No podía aguantar más” y se lo quitó el 31 de enero “en cuatro cachitos”, aunque le dejaron otro y tendrá que volver: “Pedí que me sedaran, pero entonces entraba en lista de espera”.

Una lista de espera que puede llegar a ser de hasta seis meses (hasta que caduca el preoperatorio) porque “no es una urgencia”. Bien lo sabe Olga, que sigue pendiente de operarse, “poniendo reclamaciones” y padeciendo los achaques del Essure. Se los puso en el 2011, con 43 años y tras tener dos hijos ya adolescentes. Un Essure lo tiene bien puesto, pero el otro está anclado en el sitio equivocado: sufre problemas digestivos, de espalda, tiene un pitido constante en el oído, un cansancio “extremo”. Unas dolencias que los ginecólogos achacan a “la edad o porque estás muy gorda [ha engordado 25 kilos en siete años] y menopáusica”.

En el caso de Carmen, afectó sobre todo en su vida familiar. Bajada de defensas, cansancio extremo, ansiedad, no dormía por la noche, se le caía el pelo, hemorragias… unas consecuencias que los médicos achacaban a la menopausia, pero tenía solo 40 años. “Mi marido no me podía ni tocar, no quería tener relaciones, me dolía todo el cuerpo, y se pensaba que tenía algo contra él”, explica esta mujer que ha tenido más suerte y para la que ya se han terminado estos problemas. Se quitó los Essure en diciembre de 2017, tras ocho años con ellos y ahora, afirma satisfecha: “Ya no le quito la mano a mi marido”.



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