La desdicha de quedarse a las puertas de cumplir el sueño de todo futbolista


Jugar un Mundial es el sueño de cualquier futbolista, pero el trabajo de años puede esfumarse en un instante en caso de sufrir una lesión a escasos días del inicio del torneo que te deja fuera, tal como le ha ocurrido al panameño Alberto Quintero.

El pasado miércoles, en el último fogueo antes de viajar a Rusia contra Noruega, el ‘Negrito’ Quintero apenas lleva seis minutos en la cancha tras ingresar en la pausa cuando controla una pelota dividida, Bjorn Johnsen llega tarde y le pisa el pie derecho.

“Al principio que siento el pisotón me duele muchísimo. Durante el partido, mi compañero Gabriel Torres me pregunta si estoy bien y le digo que siento que me ha hecho daño, que me duele mucho y que no es normal, y ya en la cancha le digo a Torres que creo que me ha fracturado, sin saberlo aún”, explica Quintero en la concentración de Panamá en Saransk.

“Tras el partido, cuando me quito el zapato, veo que tengo mucha sangre y una pequeña herida justo al lado de la lesión” y luego llega la fatal noticia: posible fractura de un hueso del pie y adiós al Mundial.

“Llego a la habitación y me pongo a llorar. Mi compañero (Luis) Tejada, que estaba viendo un partido de su equipo por el teléfono, empieza a gritar en el baño cuando le dije estaba fracturado”, explica el jugador del Club Universitario de Deportes de Lima, uno de los principales clubes peruanos.

En esos momentos, “se te pasa por la cabeza todo lo que hemos luchado por lograr este sueño, de jugar por primera vez un Mundial, algo histórico. Yo quería jugar este Mundial y me toca quedar fuera”.

Tras el mazazo, la idea de Quintero es abandonar la concentración y regresar a su país. “Pero todos mis compañeros me pidieron que me quedara, que yo también había luchado por este Mundial y que era muy triste, pero que me quedara para hacer grupo”, destaca Quintero.

“También me lo pidió el cuerpo técnico y la directiva, que además me dijo que iban a traer a mi esposa para que estuviera a mi lado en este momento difícil”.

Quintero ha recibido numerosas muestras de apoyo en los últimos días, también de la familia, aunque a veces le ha tocado a él animar a los otros: “Me llamó mi mamá llorando y le dije que estuviera tranquila, que eso me hacía más daño. Le dije que era un hombre muy positivo, de mucha fe y que me perdía una cita mundialista, que era el sueño de todos, pero que mi carrera no acaba aquí, que ahora vendrá una eliminatoria para Catar y que lucharé por ello”.

Consciente de que los futbolistas “estamos expuestos a lesiones”, Quintero parece haber superado ya la situación y ni se lamenta de su infortunio ni guarda rencor a nadie, ni a Ricardo ‘Pepe’ Ávila, su sustituto en la Sele, ni a Johnsen por haberle despertado del sueño mundialista.

A Ávila “le dije que aproveche el Mundial, que disfrute, que es muy joven y que tiene el respaldo mío y de todos los compañeros”.

“Yo estoy muy contento por él, porque es un chorrillero, donde yo me crié”, añade en referencia a El Chorrillo, uno de los barrios más conflictivos de Ciudad de Panamá.

Johnsen, de padre noruego y madre estadounidense y criado en Nueva York, publicó un vídeo en las redes sociales para pedir disculpas al ‘Negrito’, en un correcto castellano, y desearle una pronta recuperación.

“Vi el video, pero antes de eso ya se pasó todo el partido pidiendo disculpas. Fue una jugada fortuita, sin mala intención, de esas que pasan en el fútbol y le estoy muy agradecido y le mando mis bendiciones”, dice Quintero sin perder la sonrisa.

El menudo volante de 30 años, que llegó a jugar en la tercera categoría del fútbol español, no se cansa de agradecer el apoyo recibido, pero ya piensa en el futuro inmediato: “Es un momento difícil, pero toca seguir adelante y recuperarse bien para luchar por mi equipo (la U de Lima), que está pasando un mal momento”.

Optimismo como remedio a la desdicha.




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