Esquivando a la demencia: la mayoría de los adultos mayores tienen una larga “esperanza de vida cognitiva”


Has cumplido 65. ¿Cuáles son las probabilidades que desarrolles deterioro cognitivo o demencia en los próximos años?

Una nueva investigación sobre la “expectativa de vida cognitiva” –la cantidad de años que pueden vivir los adultos mayores con buena salud cerebral– muestra que, después de los 65, tanto los hombres como las mujeres tienen más de una docena de años por delante con buena salud cognitiva. Y, en la última década, ese lapso de tiempo se ha ampliado.

Incluso cuando más tarde en la vida surgen problemas cognitivos y eventualmente se manifiesta el Alzheimer, muchas personas mayores conservan una sensación general de bienestar, según una nueva investigación presentada en abril, en la reunión anual de la Population Association of America.

“La mayoría de los años con deterioro cognitivo son felices, no infelices”, aseguró Anthony Bardo, coautor del estudio y profesor asistente de sociología en la Universidad de Kentucky-Lexington.

La mayoría de las personas mayores no tienen deterioro cognitivo o demencia. De los estadounidenses de 65 años o más, entre el 20% y el 25% tiene deterioro cognitivo leve, y el 10% padece de demencia, según el doctor Kenneth Langa, experto en demografía del envejecimiento y profesor de medicina en la Universidad de Michigan.

Los riesgos aumentan con la edad avanzada, y la porción de la población afectada es significativamente más alta entre los mayores de 85 años.

La investigación de Langa muestra que la prevalencia de la demencia ha disminuido en el país, una tendencia que se observa en los países desarrollados de todo el mundo. Un nuevo estudio de investigadores de Rand Corp. y el National Bureau of Economic Research revela que el 10.5 por ciento de los adultos estadounidenses mayores de 65 tenían demencia en 2012, en comparación con el 12 por ciento en el año 2000.

Más años de educación, que se asocian con una mejor salud física y cerebral, parecen estar contribuyendo a este fenómeno.

Pero estos logros están distribuidos de manera desigual. Los graduados universitarios pasarán más del 80% de sus vidas después de los 65 años con buena cognición, según un nuevo estudio de investigadores de la Universidad del Sur de California y la Universidad de Texas en Austin. Para las personas que no terminaron la escuela secundaria, el porcentaje baja a menos del 50 por ciento.

Esta investigación analiza a la población de mayor edad como un todo y no puede predecir qué sucederá con un individuo determinado. Aun así, es útil para tener una idea general de lo que la gente puede esperar.

Un período de expansión de buena salud cerebral. Con vidas más largas y tasas más bajas de demencia, la mayoría de las personas mayores disfrutan de más años de vida con buena cognición, una tendencia que es bienvenida.

Hace dos años, Eileen Crimmins, presidenta de gerontología de AARP en la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California, y sus colegas documentaron este cambio en los Estados Unidos en una investigación realizada con datos sobre adultos mayores de 65 años del Health and Retirement Study.

Este trabajo halló que, en el año 2000, una mujer de 65 años podría esperar vivir 12.5 años con buena cognición, cuatro años con deterioro cognitivo leve y 2.6 años con demencia, en promedio. Una década más tarde, en 2010, el período en buen estado cognitivo se había expandido a 14.1 años, con 3.9 años ​​con deterioro cognitivo leve y 2.3 años ​​con demencia.

Para los hombres, las cifras de 2010 son diferentes: 12.5 años con buena cognición después de los 65 (comparado con 10.7 en 2000); 3.7 años con deterioro cognitivo leve (el mismo que en 2000); y 1,4 años con demencia (en comparación con 1,8 años en 2010).

Las mejoras en la educación y la nutrición, un mejor control de la hipertensión y el colesterol, los trabajos cognitivamente exigentes en la mediana edad y el compromiso social en la vida posterior pueden contribuir a este período ampliado de buena salud cerebral, señaló el estudio.

El bienestar a menudo coexiste con el deterioro. La investigación de Bardo agrega otra dimensión a esta narrativa, con dos preguntas: ¿Los adultos mayores con deterioro cognitivo sienten que tienen una buena calidad de vida? Y, de ser así, ¿por cuánto tiempo?

Su estudio, que aún no se ha publicado, se centra en la felicidad como un indicador importante de la calidad de vida. Los datos provienen de miles de adultos de 65 años o más que participaron en el Health and Retirement Study entre 1998 y 2012, y a quienes se les preguntó si estaban felices “siempre/la mayoría de las veces” o “algo/nunca” durante la semana anterior.

Estas respuestas se combinaron con información sobre el deterioro cognitivo derivada de pruebas que examinaron la capacidad de los adultos mayores para recordar palabras y contar hacia atrás, entre otras tareas.

Los hallazgos sugieren que el deterioro cognitivo no es un impedimento para la felicidad. Del período en el que las personas mayores pasaron por un deterioro cognitivo, aproximadamente 5.5 años en promedio, informaron que se habían sentido felices por 4.8 años, cerca del 85% del tiempo. De los 12,5 años que los adultos mayores pasaron en buena salud cognitiva, informaron que se sintieron felices casi el 90% del tiempo.

La conclusión: “El deterioro cognitivo no equivale a la infelicidad”, dijo Bardo. Pero advirtió que su estudio no observó cómo la felicidad se correlaciona con el grado de deterioro. Ciertamente, las personas con demencia de moderada a grave experimentan serias dificultades en sus vidas, al igual que sus cuidadores, enfatizó.

Amal Harrati, instructora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, dijo que el artículo de Bardo parece sólido, metodológicamente, pero se preguntó si se puede confiar en que los adultos mayores con deterioro cognitivo informen confiablemente sobre su felicidad.

Jennifer Ailshire, profesora asistente de gerontología y sociología en la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la USC, señaló que la felicidad a menudo está ligada a las características de personalidad de un individuo. Esta medida “no refleja necesariamente cómo las personas con deterioro cognitivo interactúan con otras personas o su entorno”, comentó.

Laura Gitlin, decana de la facultad de enfermería y profesiones de la salud de la Universidad de Drexel, en Filadelfia, observó que la felicidad es solo un elemento de la buena convivencia con el deterioro cognitivo y la demencia. En el futuro, sugirió, “hay mucho trabajo por hacer” para identificar qué es lo que ayuda a prolongar el bienestar y la calidad de vida positiva en adultos mayores con estas condiciones.

La cobertura de KHN de estos temas cuenta con el apoyo de John A. Hartford Foundation, Gordon and Betty Moore Foundation y SCAN Foundation.




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