cuatro luces y cinco sombras en su gestión


El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
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Rajoy siempre se defendió de la critica opositoria tras el escudo de la economía. No había reproche que no respondiera alardeando de finanzas. ¿Desigualdad? “España es el país europeo que más crece”. ¿Precariedad? “No hay mejor política social que el empleo”, respondía.

Sus asesores le aconsejaron “tener más piel” porque la macroeconomía servía para los libros de estadística, pero la calle vivía otra cosa:sueldos bajos, contratos por días, malestar con el despilfarro de la corrupción y una recuperación que sonaba a chino para los más humildes.

Los seis años y medio del ya expresidente de Gobierno —y próximamente expresidente del PP— al mando del timón económico de España se han caracterizado por los claroscuros. Estas son las luces y las sombras a lo largo de su legislatura, según los expertos consultados por 20minutos.

Las luces económicas de Rajoy…

  • Crecimiento económico. Ha sido el gran argumento económico de Rajoy contra sus detractores. El expresidente encontró un país en recesión económica y lo deja creciendo cuatro años seguidos por encima del 3%. “Este crecimiento sostenido ha sido su gran logro, está basado en las exportaciones y no solo en la demanda interna, lo que hace al PIB más resistente ante futuras crisis internas”, dice Álvaro Anchuelo, catedrático de Economía Aplicada de la URJC. El PIB español supera ya su nivel anterior a la crisis gracias al auge del turismo y al crecimiento de los Servicios, el único sector que genera más riqueza que en 2008, algo que a este experto no le parece especialmente preocupante. “No es algo extraño y no hay que demonizarlo, en todas las economías avanzadas hay un proceso de terciarización y muchas veces este sector está interconectado con otros como la industria”, dice un Anchuelo que destaca la importancia que han tenido los vientos de cola que ha disfrutado Rajoy en su mandato, como el petróleo barato y los tipos bajos. “Es preocupante que puedan dejar de soplar”, dice.

  • Ajuste fiscal. El Gobierno popular tenía por delante el reto hercúleo de sanear el sector público. Al entrar se encontró con un agujero presupuestario del 9,31% del PIB y se va habiéndolo reducido en más de seis puntos, hasta el -3,1%. Entre medias, un tijeretazo al gasto y un alza de impuestos que echó a la calles de millones de personas en el peor momento de la crisis. “La reducción ha sido significativa y todo un logro, otros proponían olvidarse de lo que decía Europa, lo llamaban ‘austericidio’, pero eso solo estaba bien como mitin político”, explica José García Montalvo, catedrático de Economía de la UPF. Sin embargo, España sigue siendo el país más deficitario de la UE, el desajuste de la Seguridad Social se ha disparado a 16.000 millones y la hucha de las pensiones está casi en las telarañas. “La sombra de la Seguridad Social no se puede atribuir a Rajoy, habría sucedido con cualquier otro”, añade Montalvo. “Es verdad que pudo afectar las bonificaciones de cotización a algunos grupos, pero ese agujero tiene su origen en el gasto que ha crecido en el pago anual de las pensiones” .

  • Creación de empleo. “Evidentemente es su mayor logro laboral”, analiza Miguel Ángel Malo, experto laboral y profesor en la Universidad de Salamanca. El ritmo de creación de puestos de trabajo en la legislatura de Rajoy ha sido espectacular y no ha tenido parangón en ningún otro país de la UE, quizás también porque la destrucción de empleo que trajo la crisis también fue más abultada. El expresidente deja un país con 1.168.332 parados menos —la tasa de paro ha caído al 16,5% desde el 22,6% que había en 2011— y 1.168.332 cotizantes más de los que halló al acceder al poder, pero la reducción de desempleo es aún mayor desde que la reforma laboral, aprobada en 2012, empezó a hacer efecto. “Ya que está hecha, no es cuestión de desmontarla por desmontar, se pueden corregir cosas pero las leyes necesitan estabilidad”, dice Malo.

  • Saneamiento bancario. Rajoy se encontró el sector financiero hecho unos zorros. Los bancos y cajas acumulaban activos tóxicos por el estallido de la burbuja inmobiliaria, la gestión politizada de las cajas era ineficiente y la UE presionaba para solucionar la crisis en un sector clave para la recuperación. Adecentarlo y darle lustre era fundamental porque la banca es la que otorga el crédito necesario para favorece el crecimiento. Así que el expresidente pidió un rescate de 100.000 millones. Nacionalizó cajas en problemas (como Bankia), creó un banco malo que absorbió la vivienda invendible y aseó el sistema financiero. “Fue una decisión positiva porque permitió acelerar la reconversión del sector”, dice Cecilio Moral, Catedrático y director del Máster en Finanzas de Icade, que observa otros aspectos positivos como la aceleración de las fusiones bancarias y la reestructuración de cajas que llevó a nacionalizar entidades como Bankia. “Se habla de que no se han recuperado todas las ayudas, pero cuando se abordan procesos como este se sabe desde el inicio que será difícil recuperarlas… y es complicado saber qué habría sucedido si se hubiera actuado de otra manera”.

… y las sombras de su gestión

  • Calidad del empleo. La “primavera laboral” que veía la ministra Báñez era también un “invierno” de calidad. El Gobierno creó una mesa para abordar el tema con los agentes sociales, pero hasta Bruselas reprocha que aún “no hay propuestas específicas”. Y ha pasado más de un año. España lidera la UE en temporalidad (el 26,8%) y en subempleo (millón y medio de parciales desearía trabajar más horas). “La falta de calidad es  la sombra laboral de Rajoy”, dice Miguel Ángel Malo. “se quiso solucionar la temporalidad pero sigue ahí, se crea empleo poco intensivo en horas y salario, los nuevos contratos son muy inestables y solo abren puertas a otro temporal y la parcialidad se expande”. La precariedad alcanza también al paro: las ayudas llegaban al 69,2% de parados cuando Rajoy cogió el timón y tras soltarlo solo alcanzan al 56,3%. “Y no solo la cobertura, la garantía juvenil no funciona, no se ha solucionado el paro de larga duración ni se dedican recursos a una atención más personalizada al desempleado”, explica Malo. Para más inri, los programas de ayuda PAE y Prepara caducaron en mayo… y siguen suspendidos.

  • Deuda disparada. Que las cuentas del país sigan en rojo implica que España tiene que seguir pidiendo prestado para cerrar el presupuesto. El porcentaje que la deuda significa sobre el PIB se ha reducido últimamente, pero la cantidad adeudada sigue de récord en récord: España debe ya 1,16 billones de euros, casi tanto como lo que produce en todo un año. “La deuda se ha estabilizado, pero no será sostenible en cuanto suban a medio plazo los tipos de interés”, lamenta José García Montalvo. Todos los organismos, empezando por el Banco de España, urgen a disminuirla antes de que el BCE cambie el paso y encarezca el precio del dinero. Porque si España superó la pasada crisis fue por tener un colchón de deuda (en 2007 solo era el 40% del PIB) y ahora no dispondría de esta herramienta. “Rajoy ha predicado liberalismo económico pero ha practicado un mal llamado keynesianism, de ahí los déficits públicos aún existentes”, dice Guillem López Casasnovas, catedrático de economía de la Universidad Pompeu Fabra.

  • Bajos salarios. La recuperación se apoyó en la moderación salarial para sacar al país del pozo. La reforma laboral favoreció los acuerdos de empresas por encima del convenio del sector, por lo que pudieron reducir sueldos para adaptarse a una economía en crisis. La consecuencia: un estancamiento de sueldos, una retribución menor a los jóvenes que entraban al mercado laboral y una era dorada para las empresas multiservicios que pagan menos que los convenios del sector en el que operan. “Se ha perdido poder adquisitivo con la bajada de salarios y la reforma laboral permitió las horas extras en los contratos parciales, que se pagan peor que en los completos”, dice Malo. “El crecimiento se logra con salarios congelados o que crecen moderadamente, por lo que este no se ha trasladado a las familias”, añade Anchuelo. El INE le pone cifras al drama: la renta media familiar en 2011 era 16.280 euros… y en 2016 cayó a 15.842.

  • Desigualdad. El Gobierno apretó el corsé a los ciudadanos para salir de la crisis. Recortó gasto, subió impuestos y moderó salarios con sus reformas. Pero esa medida afectó más al humilde que al adinerado… y la brecha de desigualdad se agrandó en el país. El Banco de España alertó en un informe reciente que la desigualdad en España no deja de crecer: el 10% de los hogares más ricos pasó de acumular un 44% de la riqueza en 2008 al 53% en 2014. Nada indica que se haya solucionado en estos tres últimos años: el peso de los salarios en la economía avanzó dos décimas mientras los beneficios de empresas un 2,5%. Y como resultado de lo anterior, la tasa de población en riesgo de pobreza llegó en 2016 a su máximo desde antes de la crisis: el 22,8%.

  • Pobre transición energética. Con unos objetivos exigentes de reducción de la polución (a los que obliga Bruselas) y una economía creciendo más del 3% durante cuatro años, se podría pensar que España ha tenido colchón para reorientar su economía a otros sectores y otras fuentes energéticas. Los expertos consultados por este medio lamentan que no haya sido así. “La economía no se ha expandido a sectores de alto contenido tecnológico y no se han dedicado muchos recursos a la I+D”, dice Álvaro Anchuelo. El gasto en este última actividad (el 1,2% del PIB), de hecho, dista mucho de la media del 2% en la UE. En el terreno energético también hay sombras. “Decir que los años de Rajoy han sido nefastos es optimista: no han dado una a derechas, ni una medida para mejorar el modelo energético y la que tomaron, la reforma eléctrica de 2013 que pretendía reducir la factura… ha conseguido lo contrario, subir precios y dejar un país con cuatro millones de pobres energéticos”, lamenta Fernando Ferrando, presidente de la Fundación Renovables, sobre un recibo de la luz que está entre los más caros de Europa. “Han sido los más reaccionarios de Europa con las renovables teniendo sol y viento, se aprobó un impuesto al sol con el decreto de autoconsumo, no se han cerrado las centrales de carbón, existe la misma potencia renovable que cuando llegaron al poder, no se ha reducido la dependencia energética, los impuestos a los carburantes siguen siendo de los más bajos de la UE… ha sido una gestión retrógada para el país y la sociedad”.



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