¿Cuánto dinero cuesta una boda?


“Lejos de los tópicos, las bodas en España no son un dispendio emocional desordenado que suponga tirar la casa por la ventana”. Esta es una de las conclusiones del Libro imprescindible de las bodas elaborado por el Doctor en Investigación de Mercados de Esade Carles Torrecilla para el portal Bodas.net y en colaboración de Google. En España, el gasto medio de una boda se sitúa en torno a los 20.000 euros, según este estudio, un coste que han dejado de asumir los padres para pasar a afrontar los propios contrayentes.

Por debajo de esta media  se encuentran comunidades como Andalucía o Baleares, donde el precio medio se sitúa en los 16.700 y 17.300 euros respectivamente. Islas Canarias es la autonomía donde menos dinero cuesta: una media de 12.400 euros por celebración. En el otro extremo de la tabla se encuentran La Rioja (26.200 euros) y Navarra (27.600 euros), siendo Castilla-La Mancha donde mayor es el desembolso, que llega a los 32.500 euros de media, según los datos del citado informe, “porque es donde a más personas invitan”. Otras fuentes como la empresa de organización de bodas Seven Weddings aumenta la cifra media de una boda de clase media a los 30.000 euros, incluyendo el viaje de novios y el vestido de la novia.

Tres de cada cuatro bodas en España se consideran “de coste moderado” y solo el 6% “de bajo coste”. Para afrontar este importante gasto, los españoles “prefieren no endeudarse y tiran de ahorros, del dinero que reciben como regalos y de la ayuda de la familia”.

Las entidades bancarias son conscientes de que la ilusión que genera celebrar este día lleva a algunas parejas a asumir gastos extra —aunque según Bodas.net la desviación del presupuesto esperado no llega al 10% de media—. Algunos bancos cuentan con productos especialmente diseñados para los comprometidos. Bankia cuenta por ejemplo con la cuenta Un&Dos que ofrece junto a la web de bodas Zankyou una lista de bodas, seguro de cancelación del evento y 50 euros de regalo, entre otros. BBVA dispone de un apartado de bodas dentro de su simulador de préstamos y abarcan desde los 3.000 hasta los 75.000 euros.

Además, en cualquier banco se puede abrir una cuenta de boda, que en realidad es una cuenta corriente o de ahorro al uso donde los invitados que lo prefieran pueden ingresar dinero a la pareja para ayudarla a sufragar los gastos del enlace. Según los datos del Zankyou International Wedding Observatory (ZIWO), en España los invitados suelen regalar de media 277 euros (son los más generosos a nivel mundial) y además “se nota que los tiempos mejoran porque en 2017 gastaron 17 euros más de media por regalo que en 2016. Dentro de España, Barcelona es la ciudad más ahorradora en regalos de boda, con una media de 198 euros, y Madrid la más espléndida, con una media de 299 euros por regalo.

Casarse en viernes para ahorrar

Los viernes son víspera de fin de semana pero laborables. Sin embargo, casarse en viernes tiene ventajas: “Es ligeramente más barato y suelen hacer un 10% de descuento”, señalan desde Zankyou. Otro gran punto a favor es que “cuentan con menos restricciones como por ejemplo que no hay número mínimo de invitados”.

El perfil de los contrayentes ha cambiado en los últimos años. Hoy en día, “con 3,5 bodas por cada 1.000 habitantes, la edad media de la boda es de 30 años y ya una de cada cinco parejas tiene hijos antes de contraer matrimonio“, recoge el Libro imprescindible de las bodas, que explica que “el incremento gradual de la edad media de los novios —37 para los hombres y 34 para las mujeres, según los últimos datos del INE— tiene muchas implicaciones, como que son ellos quienes pagan la boda y tienen mayor madurez y decisión, e invitan a más amigos propios y menos de los padres, lo cual reduce la edad media de los invitados”.

El profesor Carles Torrecilla subraya que una de las conclusiones de esta investigación es que “cada vez se invita a menos personas —la media se sitúa en 130— pero el gasto por invitado es mayor“. Una de las “sorpresas” con las que se topó llevando a cabo esta investigación es que la mayoría de los contrayentes consultados aseguraron “no sentir que las empresas se aprovechan para subir los precios por el hecho de celebrar una boda” y que la opción general es celebrar una fiesta “a la altura de las posibilidades de los novios”. Saliendo del bolsillo de los novios, “lejos quedó ya que se inflaran los precios porque un padre no niega nada a sus hijos el día de su boda”, explica.

Según Torrecilla, la facturación del sector va en aumento (un 20% en 2017 respecto a 2016) porque las empresas que cubren estos eventos confirman que el número de enlaces aumenta y Google ha detectado un crecimiento en las búsquedas de esta temática y por tanto el número de anuncios.

‘Novios a la fuga’

Ahora en primavera comienza la temporada alta de las bodas, que se extiende hasta finales de verano. Desde la gestora de cobro de deuda Kruk apuntan consejos para organizar el presupuesto de una boda, como establecer la cantidad máxima que estáis dispuestos a gastar, planificar con tiempo y reducir al máximo los gastos innecesarios, casarse en temporada baja (de septiembre a mayo), hacer vosotros mismos los elementos decorativos o alquilar el traje del novio y el vestido de la novia. De hecho, existen webs como Weddalia especializadas en la venta de vestidos de novia de segunda mano, con descuentos de hasta el 70%.

Otra forma de reducir gastos y una de las últimas tendencias detectadas por los agentes de viajes son los llamados elopement weddings o ‘novios a la fuga’. “Las bodas multitudinarias viven sus horas más bajas gracias a esta nueva tendencia reinventada: huir en pareja para casarse. No se trata de una temática novelística al más puro romance shakesperiano, sino todo un ejercicio de transgresión para alejarse de tradicionalismos que cada vez están adoptando más parejas millennials y matrimonios de segundas nupcias. Este tipo de enlaces presentan ventajas como dejar a un lado un año de agobios y preparaciones, evitar compromisos incómodos con invitados y, sobre todo, dedicar el gran esfuerzo económico que supone una boda tradicional en un viaje para casarse en pareja en un destino de ensueño”, describen desde Grupo Barceló.

Otra de las tendencias de las nuevas bodas entre millennials trae a las mascotas como protagonistas. “No solo se preocupan por cómo podrán vestir a sus ‘nuevos hijos’ sino también por que los proveedores sean pet friendly y sepan adaptarse a las necesidades de sus animales, desde el recinto de la celebración hasta un cuidador especializado, pasando por el fotógrafo”, describen desde Bodas.net.

Espacios industriales, lo más ‘it’

Este año, según apuntan desde este portal, el estilo de los enlaces va a pasar de ser rústico para ser bohemio e incluso industrial. “Las masías y casas rurales seguirán estando entre las preferencias de las parejas pero los espacios de estilo industrial como antiguas fábricas serán los más ‘it’ este año“. Desde la empresa de organización de bodas Seven Weddings añaden que “el estilo tropical con maderas y palmas se está solicitando mucho”.

En cuanto a los colores, dejarán de ser pasteles: “Nos alejamos del hasta ahora color estrella pink-millennial y se optará por tonos más profundos y estridentes como el ultra-violet, burdeos o borgoña”, que empezará a sustituir también al tan socorrido azul en el traje del novio.

Otra de las tendencias identificadas por Bodas.net es el empleo del negro y el dorado para la papelería de las celebraciones, así como “las invitaciones de boda con texturas“. Además, vuelven los ramos en cascada, “una gran oportunidad para mezclar muchas de las flores favoritas y crear variedad de colores y vegetación”.

Los novios buscan “cada vez más” celebrar el banquete al aire libre y “el formato cóctel combinado con un segundo plato sentados”, una opción que “como mucho sale diez euros por invitado más económica pero que necesita más camareros y tener en cuenta las necesidades de los invitados”, apunta la wedding planner Greta Navarro.




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