Capitalizar el paro, una opción a la baja por la precariedad laboral


Para muchos despedidos en la crisis que por edad, o por falta de cualificación, veían complicado reincorporarse al mercado laboral, la posibilidad de capitalizar el paro les supuso un respiro. Les permitía afrontar sus gastos mensuales y, a la vez, buscar una salida en el autoempleo constituyéndose como autónomos —la opción elegida por nueve de cada diez capitalizadores— o incorporándose como socios de una cooperativa.

Cada año, desde hace una década, unas 150.000 personas se habían acogido a esta opción. Pero la cifra de beneficiarios ha decaído con la recuperación económica. Los beneficiarios en 2017 apenas superaron los 90.000 y en los dos primeros meses de 2018 se contabilizan apenas 43.670, una cuarta parte menos que los 57.811 en el mismo período del año pasado.

Podría pensarse que la creación de empleo hunde las solicitudes de capitalización. Y algo ha influido. A menos desempleados, menos solicitudes. Pero lo cierto es que en 2005 se concedían las mismas capitalizaciones que ahora… con millón y medio de parados menos. La caída (-23,5%) en 2017 superó, por mucho la rebaja del paro (-7,8%) y de los beneficiarios de prestación (-4,9%). Ni la sentencia del Supremo que permite crear empresas con la capitalización sostiene las cifras.

“El programa ha tenido un escaso éxito”, explica a 20minutos Carlos Bravo, secretario de Protección Social del sindicato CC OO, “La medida estaba muy dirigida al autoempleo pero ya no tiene encaje”. “Es un fracaso, igual que lo ha sido el contrato de apoyo a emprendedores que, además, es un fraude”, añade su homóloga en UGT, Mª Carmen Barrera, sobre este acuerdo que permite despedir gratis al trabajador durante el primer año.

Empleo deja de considerar parado al capitalizador de prestaciones, que desparece así de las listas del paro. “Es un fraude y un maquillaje de estadísticas que se recorte la tasa de paro solo porque alguien se inscriba como autónomo”, protesta Barrera. “No todos los desempleados van a emprender, así que hay que aplicar otra políticas activas de empleo, evaluar por qué un trabajador está parado, proporcionarle un itinerarios personalizado y formarlo para que salga del desempleo”.

Los sindicatos identifican la precariedad como uno de los motivos para que caigan tanto el número de capitalizaciones. La que fuese una solución antes de la crisis para desempleados que se iban a la calle protegidos por prestaciones duraderas, no lo es ya en esta época de precariedad en la que se baten récords históricos de contratación en las ventanillas, pero que, según la CEOE, más de una cuarta parte de los contratos no llegan a siete días y casi un 40% no dura ni un mes.

“¿De qué clase de capitalización hablamos? ¡Ahora no te da ni para poner un kiosco!”, lamenta Barrera. “La rotación de contratos ahora es tan creciente, se entra y se sale tan rápido del empleo, que el propio mercado laboral desincentiva optar a la capitalización de la prestación. Antes podrías plantearte emprender con el paro que te quedaba por cobrar, pero ahora esa lógica ha cambiado y los requisitos para solicitarlo exceden lo razonable con la situación actual del empleo”.

El coste del fracaso

Algunos capitalizadores tenían dinero, idea y apoyo para llevarlo a cabo. Y les salió bien la jugada. Pero a muchos no. “Prueban fortuna con el emprendimiento pero sin un plan de negocio adecuado, ni formación, ni conocimiento del segmento ni financiación”, dice Carlos Bravo, que estima en”cientos de miles” los que no han logrado mantener la actividad. “No hay cifras exactas, pero sabemos que ocho de cada diez autónomos no consolidan su actividad tras dos años”, dice Bravo.

Quien fracasa vuelven a buscar empleo por cuenta ajena pero, esta vez, sin ahorros, sin prestación, quizás endeudados y abocados al subsidio de 426 euros. “Y no todos acceden al subsidio porque exige requisitos muy estrictos”, apunta Barrera. “La situacion de estas personas es dramática”, corrobara Bravo sobre muchos emprendedores “por necesidad”, gente que se la juega y que huye hacia delante como autónomos en un intento desesperado para aliviar su situación de desempleo.

Empleo no dispone de cifras de cuántas personas que optan por capitalizar logran mantenerse a flote como autónomos y cuántos se ven abocados a volver al empleo por cuenta ajena. “No obstante, en torno al 50% de las personas que han capitalizado su prestación desde 2010 mantienen su actividad cinco años después”, explica el ministerio a este medio. Una cifra, en todo caso, compatible con la versión sindical de que hay “cientos de miles” que no lo logran.

Desde el Gobierno quitan hierro a la situación, subrayan que el 15% de los beneficiarios de prestaciones optaron en 2017 por capitalizar —eso sí, son tres puntos menos que un año antes— y aseguran que deben añadirse 15.000 beneficiarios a las cifras de 2016 y 2017 que compatibilizaron su actividad por cuenta propia con la prestación, algo que se permite desde 2015. “Si la cifra así obtenida se compara con el número de beneficiarios de prestación contributiva de cada año, se obtienen porcentajes de capitalizaciones similares a 2008”, explican desde el ministerio.

Preguntas y respuestas sobre la capitalización del desempleo

¿Qué es la capitalizacion del paro? Es el cobro de todo o parte de la prestación mensual del desempleo en un pago único para iniciar una actividad laboral como autónomos, como miembro de una cooperativa, como socio de una sociedad mercantil o para crear una sociedad laboral.

¿Hay condiciones para pedirla? Sí. La principal es que la actividad debe iniciarse después de solicitar la capitalización y en el plazo máximo de un mes desde que se concede. Además, no se puedes capitalizar menos de tres meses.

¿Y puedo pedirla varias veces? Puedes, pero siempre que hayan pasado cuatro años desde haber recibido la anterior y que no hayas compatibilizado el trabajo por cuenta propia con la prestación contributiva en los dos años previos.

¿Qué pasa si mi proyecto fracasa? Si no has capitalizado toda la prestación, podrías reanudar su cobro con la condición de que la actividad por cuenta propia no haya superado los 60 meses y que haya transcurrido, al menos, el tiempo que hubieras estado cobrando la prestación por abonada como pago único, si no hubiera capitalizado y la hubiera cobrado mes a mes. Si has agotado la prestación, puedes acceder a los subsidios de agotamiento (PAE, Prepara, RAI) si cumples los reuqisitos. También puedes solicitar la prestación por cese de actividad, si haa cotizado por ello mientras eras autónomo.

Si me hago autónomo, ¿cómo debo usar el dinero? Debes justificar que se destina a invertirlo en la actividad o a pagar las cuotas de autónomo. Si te haces autónomo, pero para ser socio capitalista en una mercantil debes tener control efectivo sobre ellas, trabajar en ella, que no se haya creado más de un año antes a tu inyección de dinero, ni puedes haber trabajado en ella antes.

¿Y si quiero el dinero para crear una sociedad? Entonces el dinero debe dedicarse al capital social requerido para montarla o a los gastos burocráticos que coelleva hacerlo como los impuestos, la notaría, etc.

¿Dónde pido la ayuda? En la web del Servicio Público de Empleo (SEPE), en las oficinas de empleo o por correo.




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