Amnistía Internacional declara “preso de conciencia” a científico cubano


La organización Amnistía Internacional (AI) ha declarado este lunes “prisionero de conciencia” al científico cubano Ariel Ruiz Urquiola, que permanece en prisión desde principios de mayo, condenado a un año de privación de libertad.

Es un preso de conciencia y debe ser liberado de manera incondicional e inmediata”, ha dicho en un informe Amnistía Internacional, luego de que varias organizaciones de derechos humanos, familiares y amigos del investigador, pidieran a la institución que se analizara el caso.

Ruiz Urquiola fue condenado a la pena máxima por el supuesto delito de “desacato”, figura delictiva bajo cual el régimen cubano ha puesto tras las rejas, durante décadas, a muchos de sus opositores.

“Me siento orgullosísima de mi hermano. Me siento amparada por los amigos que han hecho posible esto y por las personas de bien de este mundo, que todavía creen en la justicia, que venciendo todos los miedos, las barreras del miedo que son barreras fuertes, a veces insalvables, han denunciado la injusticia”, dijo este lunes a Radio Martí Omara Ruiz Urquiola.

Tras enterarse de la declaración de AI con respecto a su hermano, la joven agradeció a quienes “han hecho posible que una organización prestigiosísima y sólida como lo es Amnistía Internacional, avale la situación de mi hermano como el activista ambiental independiente que es”, subrayó.

La profesora de semiótica manifestó que tanto ella como Ariel Ruiz Urquiola, no son militantes políticos, pero que sí se oponen al “desgobierno” que prevalece en su país.

“Nosotros no tenemos militancia política, de ninguna clase. Pero nosotros somos personas que estamos opuestos al desgobierno que impera en Cuba y que afecta, entre otras tantas esferas, frontalmente al patrimonio ambiental cubano”, enfatizó.

Informe de Amnistía Internacional

Omara Ruiz Urquiola, en la finca de Viñales donde lleva adelante un proyecto ecológico con su hermano Ariel.

En su informe Amnistía Internacional ha solicitado liberación inmediata de Ariel Ruiz Urquiola por consideralo un “prisionero de conciencia, encarcelado únicamente por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión” y

AI ha insistido en que las autoridades cubanas se aseguren de que, “en espera de su liberación” el doctor en ciencias biológicas “no sea maltratado, intimidado o amenazado”.

La organización ha instado al régimen de La Habana a garantizar “el derecho a la libertad de expresión, reunión y asociación, incluidas las voces críticas”, así como a derogar las “leyes que limitan indebidamente estos derechos”.

Antecedentes

Antes de ser condenado, el biólogo había manifestado públicamente su desacuerdo con prácticas erróneas de las autoridades de la isla, como la tala indiscriminada de árboles, la caza de especies en extinción y la contaminación de las fuentes acuíferas en el Valle de Viñales (Pinar del Río), declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad desde 1999.

La tesis doctoral de Ruiz Urquiola, sobre la identidad genética de las tortugas marinas, puso en evidencia malos manejos y violaciones del desaparecido Ministerio de la Industria Pesquera de Cuba. En noviembre de 2016 protagonizó una huelga de hambre y sed para protestar por la falta de medicamentos para enfermos de cáncer, entre ellos su hermana.

Antes de ser enjuiciado el 8 de mayo, en un proceso casi sumario y sin garantías, Urquiola fue desalojado de un terreno en Viñales, que había obtenido en usufructo y donde trabajaba en un proyecto de protección y desarrollo de especies.

Decirle que “se estaban comportando como la guardia rural” (término que las autoridades de la isla asocian a la policía rural de Fulgencio Batista) a los supuestos “guardabosques” que se presentaron en su terreno, fue el pretexto usado por el régimen, en un juicio denunciado como “sin garantías” para encarcelarlo.

Hoy lunes fue trasladado de prisión

Más temprano, antes de hacerse pública la declaración de AI, en el programa Cuba al día de Radio Martí, Omara Ruiz Urquiola aseguró que “la visibilidad del caso” de su hermano en los medios internacionales “ha tenido mucho que ver” en su trasladado este lunes, de la prisión Kilo 5 a un campamento con régimen de menor rigor, en el municipio Consolación del Sur, en la misma provincia de Pinar del Río.

Contó que en una de sus visitas a la prisión, un recluso logró acercársele para decirle que “a Ariel en un primer momento pensaban mandarlo en un campamento en Ciudad Sandino, que no sé si saben, pero está en el Cabo de San Antonio (el punto más al oeste de la isla). Es una ciudad fantasma, totalmente artificial, creada para llevar forzosamente allí, para ser habitada por pobladores de la Sierra del Escambray (que apoyaron la insurrección armada contra el régimen comunista)”.

“Un pueblo cautivo y absolutamente disfuncional, porque es una zona arenosa donde nunca hubo gran cantidad poblamiento, porque allí no se da nada (cultivos). Daba pena ver durante los (años) noventa a aquellas personas descalzas, tratando de cambiar pescado salado por cualquier cosa. Por arroz con malanga en cualquier otro pueblo de Pinar del Rio, porque ahí no puede vivir la gente. Un pueblo fantasma como tantos otros pueblos fantasmas de Cuba”, sentenció.

Ariel Ruiz Urquiola

Ariel Ruiz Urquiola

En su entrevista recordó que en Ciudad Sandino hay “un campamento donde se procesa carbón de marabú. El carbón de marabú que, yo pienso que inmoralmente, Estados Unidos importa desde Cuba, en un régimen de semi esclavitud parea la población penal que es la que se dedica a hacer ese carbón de marabú como único medio subsistencia”.

“Allí pensaban mandar a Ariel, según me contó este recluso, al que también se le han violado todos sus derechos. Me lo dijo escondido. Pero después, y viendo todo el revuelo internacional que hay, toda la difusión de la información, y además toda la denuncia de las violaciones a los derechos humanos en Kilo 5, la prisión provincial de Pinar del Río, evidentemente ellos (el régimen cubano) determinaron bajar la severidad con que estaban tratando, al llevarlo para Sandino, y entonces lo mandan a Consolación. Igual, yo de ellos espero ya cualquier cosa”, advirtió.

Defender las voces críticas

Amnistía Internacional, que cuenta con más de 7 millones de miembros y simpatizantes en todo el mundo, trabaja para que los derechos, dispuestos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada en 1948 y en otros tratados internacionales como los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, sean reconocidos y respetados.

El objetivo de la institución es “realizar labores de investigación y emprender acciones para impedir y poner fin a los abusos graves contra los derechos civiles, políticos, sociales, culturales y económicos” y pedir justicia para las personas cuyos derechos han sido violados.

(Con reportes de Idolidia Darias y Yolanda Huerga)




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